Mientras el tradicional Jardín Japonés de Palermo es uno de los paseos más conocidos de la Ciudad de Buenos Aires, existe otro espacio de estilo nipón que guarda una historia propia y que puede convertirse en una alternativa para una escapada de fin de semana.
Ubicado en Belén de Escobar, este jardín combina lagos, peces, puentes, cascadas, vegetación y elementos tradicionales de la cultura japonesa en un espacio de unos 2.500 metros cuadrados. Se encuentra en la intersección de Alberdi y Spadaccini, en pleno centro de la localidad.
Cuándo se inauguró el Jardín Japonés de Escobar
La historia del lugar se remonta a 1969, cuando fue inaugurado como un regalo de la colectividad japonesa a Escobar, en agradecimiento por la hospitalidad que había recibido la comunidad durante su radicación en la zona. La apertura oficial tuvo lugar el 4 de octubre de ese año, en el marco del 40° aniversario de la llegada de inmigrantes japoneses a la ciudad.
El diseño estuvo a cargo del ingeniero paisajista japonés Yasuo Inomata, quien había llegado a la Argentina en 1966. El profesional tuvo un papel fundamental en la creación del espacio y también trabajó en el desarrollo del reconocido jardín japonés de Palermo.
Uno de los aspectos más particulares del paseo es su concepción paisajística. El jardín fue pensado para representar la naturaleza en una escala reducida, con el agua y las piedras como elementos centrales, acompañados por árboles, plantas y peces. El resultado es un espacio que invita a recorrerlo sin apuro y disfrutar de un entorno diferente al de los parques urbanos tradicionales.
Entre sus atractivos aparecen un lago poblado por peces de colores, pequeñas cascadas, farolas de piedra y distintos puentes que atraviesan el agua. También cuenta con abundante vegetación que completa la estética oriental y genera un ambiente especialmente tranquilo dentro del centro de la ciudad.
El lugar atravesó distintas etapas de conservación y puesta en valor. En 2019, cuando cumplió medio siglo, se realizaron trabajos de reacondicionamiento que incluyeron la recuperación de los puentes, tareas de parquización y mejoras en el lago. También se incorporaron un patio zen y una casa de té, con el objetivo de reforzar el atractivo turístico del espacio.
La relación del jardín con la comunidad japonesa de Escobar también se refleja en algunos de sus elementos. Según registros históricos sobre el lugar, varias de las piedras utilizadas en su construcción fueron trasladadas desde distintos puntos del país, mientras que los peces koi y otros elementos fueron aportados por integrantes de la colectividad japonesa.
Actualmente, el jardín es considerado uno de los principales atractivos turísticos de Escobar. La propuesta permite conocer un espacio marcado por la cultura nipona sin necesidad de alejarse demasiado de Buenos Aires, y suma una alternativa diferente para quienes buscan naturaleza, fotografía, tranquilidad y una salida de día.
Actualmente el jardín funciona de martes a domingo, de 10 a 18, aunque se recomienda consultar antes de viajar por posibles modificaciones.
