Una nena de 5 años permanece internada en estado reservado despúes de ser atacada por un perro pitbull en la localidad de Esquina, en Corrientes. El hecho ocurrió durante el fin de semana y generó una fuerte conmoción en la comunidad, particularmente por la gravedad de las lesiones que sufrió la víctima en su rostro.
Después del ataque, la nena fue asistida de urgencia en el Hospital San Roque de Esquina, donde recibió las primeras curaciones. Sin embargo, debido a la complejidad de las heridas, los médicos ordenaron su traslado al Hospital Pediátrico de la ciudad de Corrientes, donde permanece internada a la espera de una cirugía reconstructiva facial.
La familia sigue de cerca la evolución clínica de la menor, mientras las autoridades policiales y sanitarias avanzan en la investigación para determinar cómo ocurrieron los hechos y evaluar medidas que permitan prevenir otros incidentes.
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Preocupación por los reiterados ataques
El ataque del perro de esta raza a una niña es el segundo caso que sucede en Esquina en pocos días. En un hecho anterior, un joven que circulaba en bicicleta junto a sus mascotas denunció que uno de sus perros fue herido por otro pitbull.
La preocupación también se extiende a otras localidades. En Posadas, hubo un ataque de seis pitbulls que provocó la muerte de otro perro e impulsó propuestas legislativas y sanitarias para fortalecer los mecanismos de identificación y control de mascotas.
Las autoridades coinciden en que el aumento de este tipo de episodios debe reabrir el debate sobre la necesidad de reforzar las políticas de tenencia responsable y promover mayores controles para evitar otras víctimas.
En un contexto como este, los médicos veterinarios destacan la necesidad de trabajar en la socialización temprana de los animales y en la responsabilidad de sus tutores. Según explicó a Infobae el especialista Juan Pablo Luzuriaga, los primeros cuatro meses de vida son fundamentales para el desarrollo de la conducta de los perros y para su integración adecuada en el entorno.
El veterinario sostuvo además que los factores como la educación, los límites y el ambiente tienen una influencia mucho mayor que la genética en el comportamiento del animal. También respaldó la implementación de sistemas de identificación mediante microchips, una herramienta que ya funciona en otros países y que permitiría establecer responsabilidades más claras ante situaciones de abandono o ataques.
Para Luzuriaga, la suma de educación, registro de mascotas y controles efectivos puede ser la clave para reducir los riesgos y fomentar una convivencia más segura entre los animales y las personas.
