La denuncia contra Facebook y los efectos nocivos de las redes en niñxs

10 de octubre, 2021 | 00.05

El lunes 4 de octubre más de 3.500 millones de personas en el mundo se vieron afectadas por una falla global de los servicios de Facebook, que interrumpió las comunicaciones y el trabajo por más de siete horas. La empresa indicó  luego que se trató de un “cambio de configuración defectuoso” de sus servidores que provocó que usuarixs de todo el globo no pudieran acceder a las plataformas como Instagram, WhatsApp o Messenger. “Las personas y empresas en el mundo dependen de nosotros para seguir conectadas”, dijeron en un mensaje oficial y pidieron disculpas por las molestias causadas.

El apagón, que fue uno de los más grandes hasta el momento, dejó en evidencia el nivel extremo de concentración que existe de las redes sociales y las plataformas de contenidos, todos bajo el ala de Mark Zuckerberg, y además lo dependientes que son nuestras rutinas, formas de comunicarnos, e incluso la dinámica institucional, de los dispositivos electrónicos y digitales. El funcionamiento ha sido plenamente naturalizado con el paso del tiempo por la incorporación de las redes a la mayoría de las dimensiones de la vida, pero en los últimos años se ha problematizado a nivel político sobre todo luego del caso de la tecnológica Cambridge Analytica en 2016 y la venta de datos de millones de usuarixs, hecho que influyó en la elección presidencial de Estados Unidos y la decisión del Brexit en UK.

Pero además la falla se produce en un momento bisagra que encendió un debate urgente por el futuro de Facebook y las redes sociales, como consecuencia de una denuncia contra la compañía por los efectos tóxicos y perjudiciales de Instagram en la salud mental y el bienestar de lxs usuarixs, que hace foco en lxs adolescentes. Frances Haugen es una exempleada que trabajó como gerente de producto del equipo de desinformación cívica de Facebook. Ella fue quien decidió filtrar los “Archivos de Facebook” al  diario 'Wall Street Journal' para dar a conocer información clave sobre los manejos internos espurios y las decisiones institucionales que han priorizado los beneficios financieros ante cualquier reparo moral. "Facebook daña a los niños y debilita la democracia", sentenció.

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Haugen testificó el último martes ante el Senado de Estados Unidos y denunció , entre otras cosas, que la compañía causa daños psicológicos y emocionales a lxs niñxs y adolescentes, y genera adicción. "El 5 o 6% de los niños de 14 años afirman que no pueden controlar el uso que hacen de Instagram y que afecta negativamente al colegio o su salud. Es probable que el porcentaje real de adictos sea mucho más alto", afirmó. La Ingeniera mostró resultados de documentos internos de Facebook que advirtieron, en más de una ocasión,  sobre problemas de salud mental, de imagen corporal y, en algunos casos, trastornos de la alimentación y pensamientos suicidas, que producen el uso excesivo de las redes. Además acusó a la firma de promover el odio, fomentar la desinformación, e incluso restarle importancia a las redes de trata de personas.

Argentina: el acceso prematuro a los teléfonos y sobre exposición a las redes

La problemática que analizamos es mucho no se limita al uso de Facebook, Instagram o Tik Toh, y se trata de un problema mundial. Sin embargo el fenómeno en Argentina tiene características propias que es necesario advertir, que se vinculan con el acceso prematuro que tienen lxs menores a dispositivos digitales. En comparación al resto de la región, Argentina es donde más temprano se le otorga un celular propio a un niñx. Según un relevamiento llevado a cabo por Google y UNICEF, en promedio, los chicxs reciben su primer dispositivo a los 9 años. Entre los motivos para dicha decisión aparecen el entretenimiento (26%) y la necesidad de logística y seguridad de madres y padres(23%).

Laura Lezaeta es Psicóloga infantil y Co fundadora de Juegologia, y advierte que el acceso prematuro a los dispositivos puede ser perjudicial para el desarrollo de capacidades sociales: “cuando lxs chicxs acceden cada vez a edades más tempranas no pueden ejercitar diferentes capacidades como la tolerancia a la frustración o a la espera porque la tecnología genera una gratificación inmediata. Si están constantemente frente a múltiples estímulos se cansan o ven que un juego les resulta muy difícil y pasan a otro, y no pueden ejercitar la tolerancia a la frustración que es tan importante para ejercitar para la vida real”.

En  el desarrollo y crecimiento de lxs niñxs, que es un proceso dinámico y progresivo, intervienen tanto factores genéticos como ambientales.  Mariana Moreno, Médica Psiquiatra Infantojuvenil y miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), señala que considerando a la tecnología como un factor ambiental, el acceso prematuro y excesivo a las pantallas “impacta negativamente en ese proceso en el que se adquieren las habilidades del lenguaje,  cognitivas, motrices, de interacción social y la conducta”. “El juego es fundamental en el desarrollo emocional ya que proporciona alegría, placer, permite expresarse libremente, encauzar energías, descargar tensiones. El uso excesivo y en edades tempranas  de las pantallas es un obstáculo para jugar con pares y con sus  padres y/o referentes afectivos. Esto tiene consecuencias negativas en el desarrollo psicomotor, en el ritmo y calidad del sueño, y en los hábitos alimentarios”, explica.

Lo que no se puede negar es que actualmente ya existen varias nuevas generaciones de “nativxs digitales” que se apropian de las tecnologías como parte de un proceso socio cultural genuino. No podemos analizar el fenómeno como completamente negativo o perjudicial. Moreno explica que es una forma más que tienen lxs adolescentes para expresarse  y relacionarse, con sus particularidades, y no debería reemplazar el contacto persona: “los vínculos virtuales no tienen la misma calidad y profundidad que los vínculos presenciales.  Para generar lazos de confianza, que son tan importantes para el desarrollo  de cualquier persona, es necesario que haya contacto personal.  No se trata de descartar  la modalidad virtual, si no de no abandonar el contacto personal”.

En este sentido los adolescentes también encuentran en las redes sociales un espacio de encuentro con otras personas con sus mismos intereses y gustos. “Esto se observa muy bien en los espacios donde por ejemplo comparten juegos en red y otra actividades similares – identifica Lezaeta – y además  sirve con las personas de la tercera edad que buscan ayuda y orientación en sus nietxs que cuentan con mayores herramientas y recursos tecnológicos. Eso es una nueva forma de vincularse que ayuda a consolidar esas relaciones”.

Como intervienen las redes en la rutina, la vida social y la escuela

Un informe de la empresa Motorola publicado en 2019 mostró que 5 de cada 10 adolescentes en Argentina tienen el celular 12 horas diarias. La cifra es el resultado de una encuesta online de la que participaron 2500 adolescentes y buscaba analizar la importancia de las redes sociales. Además un 20 % de lxs participantes contestó tenerlo las 24 horas, todo el día, alerta. Para muchxs las redes sociales no son un espacio más sino que representan la principal actividad y lugar de interacción cuando usan Internet, situación que especialistas asumen que se agravó por el aislamiento como producto de la pandemia.

Según explica la juególoga Laura Lezaeta lxs chicxs que pasan mucho tiempo frente a teléfonos y pantallas reflejan comportamientos de irritabilidad porque los dispositivos generan cierta dependencia, y al momento que un adulto interviene y pone límites se generan discusiones: “se esa observando que cada vez más desde los 6 años en adelante que quieren estar en sus casas frente a una pantalla y no quieren salir a dar una vuelta, o jugar, o hacer otras cosas que antes eran de su interés, y son claramente beneficiosas”. Uno de los problemas más serios se generan en los ámbitos educativos ya que se observa que “lxs chicxs que permanecen mucho tiempo frente a dispositivos digitales tienen serios problemas de concentración y atención, y esto luego se ve reflejado en problemas en cuanto a su rendimiento académico”.

La Dra. Moreno agrega que el uso sin límites a su vez quita tiempo para las relaciones interpersonales, la actividad física y artística, puede alterar el ritmo y calidad del sueño,  los hábitos alimentarios y afectar el rendimiento académico: “es importante en relación a esto preguntarnos por qué unx joven no puede parar  y necesita esa exposición constante, y conocer que le está pasando. Es probable que haya algún padecimiento atrás de eso”.

Adicción, imagen corporal distorsionada y trastornos alimenticios

Otra de las denuncias que se hicieron públicas por la intervención de Frances Haugen fue que Instagram contribuye a generar y profundizar trastornos alimenticios, sobre todo en usuarias mujeres, e incluso pensamientos suicidas en adolescentes, como producto del ejercicio de la constante comparación y la lógica de los algoritmos que tiende a reafirmar pre conceptos e imaginarios hegemónicos sobre los cuerpos, trayectorias vitales y expectativas. La penetración permanente de imágenes provoca que chicxs y jóvenes esten pendientes de lxs otros y busquen todo el tiempo la aprobación de los demás, lo que puede llegar a generar daños en su autoestima y dificultades a nivel emocional.

“En lo que respecta a la imagen corporal se puede observar mucho en Instagram, como producto de los filtros que se ofrecen o herramientas de edición que modifican las imágenes, que se genera en los otrxs una imagen idealizada de cómo debería ser el cuerpo de las personas. Eso puede llegar a generar dificultad en el autoestima porque llegan a pensar que su cuerpo no entra en los parámetros de lo que muestra la plataforma digital. Podemos prevenirlo propiciando espacios de diálogo para que lxs chicxs sepan que lo que se muestra en las redes no es real, que muchas de las imágenes que se comparten están atravesadas por filtros, son imágenes retocadas y explicarles que, por lo general, lo que se comparte son momentos agradables y no se muestran las realidades totales de la vida de las personas”, explica Lezaeta.

Con respecto a este punto Moreno indica que “nuestra sociedad consumista, del ‘todo ya’ y que  transmite modelos de ‘perfección corporal’ puede promover en adolescentes, con cierta predisposición (por su historia previa), una distorsión de la imagen corporal”, y esto se ve amplificado por la influencia de las redes sociales. “Se pueden generar padecimientos en niñxs y adolescentes predispuestos genética y ambientalmente. Trastornos de ansiedad, del estado de ánimo, alimentarios, y conductas adictivas”.

Los principales peligros de las redes sociales

Si bien las plataformas digitales y redes sociales, como por ejemplo Instagram, indican que la edad mínima para hacer uso son los 13 años en adelante, muchxs adolescentes se crean perfiles de adultxs mintiendo con la edad. Es por esto que además de las cuestiones emocionales planteadas previamente, la principal preocupación con respeto al uso de las redes sociales, y la exposición de chicxs y adolescentes, es el famoso “Grooming” y la posibilidad de ser víctimas de ciberacoso. Esta situación se genera cuando un adulto o desconocido se pone en contacto, establece un vínculo con un niño, niña o adolescente, lo que puede llegar hasta un acoso digital o presencial. 

Para Lezaeta el principal peligro o situación crítica “es que estén en contacto con personas desconocidas con todos los peligros que eso conlleva”, y que compartan permanentemente datos e información sobre su día a día, como por ejemplo lugares dónde viven, por dónde se mueven, o fotos con los uniformes del colegio que revelan parte de su privacidad, porque una vez que se sube a la red no puede ser borrada ni tenemos control sobre el contenido. Por eso la Psicóloga insiste que es importante que lxs adultos responsables estén constantemente supervisando: “los dispositivos electrónicos tienen que estar al alcance y a la vista de todxs los integrantes de la familia, para ver lo que lxs adolescentes visitan y usan, y no dejar que estén encerrados con los celulares o tablets en las habitaciones. Pero sobre todo hay que propiciar los espacios de comunicación y diálogo para preguntarles e interesarse por sus gustos, y comunicarles que son lxs adultos los que van a estar a cargo de supervisar el contenido y el tiempo de uso de la herramienta”.

Formas de prevención y políticas públicas

“Existen formas de prevenir empezando  a trabajar desde el hogar sobre el uso responsable de los dispositivos, que se propicien espacios de diálogo en familia, conversar sobre los peligros que conlleva el hecho de permanecer tanto tiempo en las plataformas digitales, poder explicarles que hay que asegurarles su seguridad física y emocional – explica Lezaeta -  una herramienta es administrar el uso del tiempo y adelantarles a lxs chicxs información sobre en qué momentos van a poder hacer uso de las plataformas y la tecnología. Y como adultos dar el ejemplo porque lxs chicxs ven que tenemos el celular y lo usamos al momento de cenar, y ellxs van a querer hacer lo mismo”.

Con respecto a medidas estatales o institucionales ambas profesionales coinciden en la importancia de desarrollar políticas de prevención que estén enfocadas en limitar el uso y el horario de las redes sociales como sucede con la plataforma Tik Tok, que entre los 13 y los 16 años tiene restricciones por defecto como el hecho de no poder recibir mensajes a partir de las 21 hs. Mariana Moreno además propone “que se fomenten las actividades deportivas, artísticas  y culturales que pueden incluir la tecnología como facilitadora del encuentro personal  y la generación de lazos de confianza; la creación de espacios de juego que permitan la interacción entre pares y con lxs adultxs; y promover el uso responsable de tecnología como herramienta de aprendizaje y de esparcimiento, brindando información basada en la evidencia científica”.

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Fabiana Solano

Mi nombre es Fabiana Solano y tengo 34 años. Soy socióloga egresada de la UBA y casi Magister en Comunicación y Cultura (UBA). Digo ‘casi’ porque me falta entregar la bendita/maldita Tesis, situación que trato de estirar con elegancia. Nunca me sentí del todo cómoda con los caminos que me ofrecía el mundo estrictamente académico. Por eso estudié periodismo, y la convergencia de ambas disciplinas me dio algunas herramientas para analizar, transmitir, y explicar la crisis del 2001 en 180 caracteres. Me especializo en culturas y prácticas sociales, desde la perspectiva teórica de los Estudios Culturales. Afortunadamente tengo otras pasiones. Me considero una melómana millennial que aprovecha los beneficios de las múltiples plataformas de streaming pero si tiene que elegir prefiere el ritual del vinilo. Tengo un especial vínculo con el rock británico (siempre Team Beatles, antes de que me pregunten), que se remonta a mis primeros recuerdos sonoros, cuando en mi casa los domingos se escuchaba “Magical Mistery Tour” o “Let It Be”. Además soy arquera del equipo de Futsal Femenino de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), rol que me define mejor y más genuinamente que todo lo que desarrollé hasta acá. Por supuesto que la política ocupa gran parte de mi vida y mis pensamientos. Por eso para mi info de WhatsApp elegí una frase que pedí prestada al gran pensador contemporáneo Álvaro García Linera: “Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino”.

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