El restaurante de CABA que el barrio terminó de construir: Estrella Cantina, el lugar al que los vecinos siempre vuelven

Nació como una fábrica de cerveza, pero encontró su identidad alrededor de la cocina porteña. Entre panificados de larga fermentación, platos clásicos y clientes que vuelven desde hace más de una década, Estrella Cantina se convirtió en uno de esos lugares que el barrio siente propios.

08 de julio, 2026 | 06.00

Un lugar donde las mesas no tienen reloj, donde los clientes deciden pasar un rato de su día solos o acompañados, leyendo o en un reencuentro. Estrella Cantina es el restaurante donde las historias de los vecinos se cruzan alrededor de recetas tradicionales que los hacen sentir como en casa.

Mientras Las Cañitas recién despierta, el pan del día ya está en el horno y la cocina lleva varias horas en movimiento. Los primeros vecinos llegan a desayunar, al mediodía se suman los oficinistas y, por la tarde, quienes hacen una pausa para tomar un café. Cuando cae la noche, las mesas vuelven a llenarse de conversaciones. Estrella Cantina acompaña el ritmo del barrio.

Para Dante, esa es justamente la mayor virtud de la cantina: ser mucho más joven de lo que su historia, sus paredes y su espíritu hacen creer. En su manifiesto lo resume así: “Es porteño de la manera en que lo son los lugares que no necesitan explicarlo: porque la gente que entra por primera vez tiene esa sensación rara de que ya estuvo antes”.

Parte de esa esencia son los clientes que los acompañan desde el principio y los vieron pasar por todas las etapas. “A veces nos miramos con nostalgia: yo tenía 28 años cuando arrancó y uno de los regulares 25. Ahora él viene con sus dos hijos, yo los tuve a upa y los vi crecer”, recordó emocionado Dante. El encargado del proyecto compara la dinámica con la de un club social: “hay relación de confianza y las charlas son mucho más profundas”.

Un sueño que cambió de forma

Es difícil creer que ese aire de bodegón de toda la vida tenga poco más de una década de historia. Detrás de esa identidad hay tres amigos apasionados por la gastronomía y la producción de calidad. “Cada uno viene del rubro gastronómico y nos juntamos para buscar ideas”, contó Dante, uno de los fundadores. En 2014 empezaron a producir cerveza artesanal y a organizar eventos en una terraza con sus conocidos. "El primer salto fue inaugurar una fábrica de mediana escala de día y convertirla en un brew pub por la noche”, detalló.

Pero a los cinco años, y antes de que llegara la pandemia, decidieron dejar de ser una cervecería para convertirse en una cantina porteña: “Es lo que siempre tuvimos ganas de hacer–dijo Dante y agregó–. Pero como todo emprendimiento de tres amigos, la espalda es finita", por lo que debieron encarar la transformación en etapas. Mudaron la fábrica a Villa Ortúzar y en Las Cañitas cambiaron completamente la carta. En 2021 encararon una remodelación grande en la que sumaron la cafetería y recién en 2024 terminaron de darle la identidad que hoy define a Estrella Cantina.

Esta evolución no consistió en borrar lo que habían construido durante años, sino en escuchar qué necesitaba el lugar que habitaban. La cerveza dejó de ocupar el centro de la escena, pero permaneció la misma idea con la que habían empezado: respetar los tiempos de cada proceso, cuidar el producto y crear un espacio donde la gente quisiera volver. Hoy, además de servir la cerveza que llega directo de su fábrica, también tienen vinos de bodegas chicas y de baja intervención.

La cocina como punto de encuentro

El cambio de identidad lo transitaron con la certeza de que el resultado sería aún mejor. “Las propuestas gastronómicas que acompañaban a la cerveza eran más básicas, como hamburguesas o pizza”, contó el encargado de la cocina. Se salieron por completo del concepto de hamburguesería para afrontar una nueva etapa: “entraron todos los platos más elaborados: entradas, principales, pastas y empanadas”.

Lejos de buscar recetas extravagantes, eligieron volver sobre clásicos de la cocina porteña. Según Dante, cada preparación "tiene su secreto, su toque". Los panificados y las focaccias son un claro ejemplo: las cocinan con fermentaciones largas de hasta 72 horas e hidrataciones altas, para lograr masas livianas y aireadas: “Eso termina siendo un sello distintivo”, afirmó su chef. “Creo que la clave es que son platos tradicionales porteños hechos con materia prima de primera calidad y, en algunos casos, también con técnicas de alta cocina”, aseguró Dante.

Esa misma búsqueda dio origen a la experiencia de menú de pasos. El objetivo era demostrar que una cantina podía ofrecer una propuesta gastronómica más sofisticada sin perder su identidad. "Está bueno darle al barrio propuestas con técnica y maridaje, para que encuentren en el lugar de siempre una alternativa diferente que quizás antes tenían que buscar en otro espacio", explicó Dante.

Sumado a sus clientes regulares y los nuevos, muchos otros pasan por el restaurante para hacerse de la torta de ricota más famosa de Buenos Aires: Gino el Capo les confió su creación más preciada. “La alianza se dio de manera natural”, reveló Dante. Tras coincidir en distintos eventos gastronómicos descubrieron que compartían una misma filosofía: poner el cuidado del producto y la calidad de la materia prima por encima de todo. “Ellos querían dar una alternativa a quienes no podían acercarse hasta su local por la distancia y, en esa confianza, nos permitieron vender la torta de ricota entera”, aseguró. Cada día las reciben y las cuidan con la guía de Gino, para garantizar que el cliente las encuentre siempre frescas.

“Queremos ser parte de la geografía del barrio", sostuvo Dante. El sueño, dice, es simple: convertirse en ese lugar al que los vecinos vuelven casi sin pensarlo. Ese deseo atraviesa el ADN de Estrella Cantina y cómo se fundó este proyecto que valora la cercanía con sus clientes y tiene como pilar servir el mejor plato posible. Su propio manifiesto lo resume: "Somos un lugar que el barrio terminó de construir".