La tecnología limpia llegó a los rieles argentinos. En la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad, funciona desde hace meses el Tren Solar de la Quebrada, el primero de su tipo en Sudamérica. Funciona con energía 100% solar, no emite gases ni ruido y su diseño de ventanales panorámicos permite seguir el paisaje de montañas, cardones y pueblos ancestrales sin perderse un solo detalle.
El recorrido total es de 42 kilómetros y conecta seis estaciones: Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Posta de Hornillos, Maimará y Tilcara. El viaje dura un total de 10 horas y está pensado para conocer la Quebrada en profundidad: se baja en cada parada, se recorre el pueblo con tiempo libre y se participa de actividades culturales o gastronómicas. Un guía especializado acompaña a bordo y en cada localidad, formando parte clave del trayecto.
Cómo es la experiencia 360°
El tren ofrece dos horarios de salida desde la estación Volcán: a las 9 de la mañana (Grupo A) y 10 de la mañana (Grupo B). Cada pasajero recibe un asiento con cargador USB, conexión wifi a bordo y grandes ventanales que convierten el viaje en una postal continua.
La propuesta incluye:
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Recorrido completo con paradas programadas.
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Guía especializado en cada pueblo.
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Tiempo libre para explorar, comprar artesanías o probar platos típicos.
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Opcional: traslado ida y vuelta desde Salta o San Salvador de Jujuy hasta la estación Volcán.
Precios y tarifas
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Argentinos mayores: $80.000
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Jubilados: $58.000
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Extranjeros: $103.000
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Menores de 2 años: sin cargo
El valor puede variar según la temporada y la demanda. Se recomienda consultar disponibilidad con anticipación.
Un paso adelante en turismo sustentable
El Tren Solar de la Quebrada es un proyecto que combina turismo, tecnología y respeto por el ambiente. Al no utilizar combustibles fósiles, reduce la huella de carbono y se integra armoniosamente con el paisaje. Además, promueve el desarrollo de las comunidades locales al incentivar el turismo en pueblos que viven de la artesanía, la gastronomía y la cultura.
Para muchos visitantes, la experiencia es una forma distinta de recorrer la Quebrada: sin apuros, sin ruido de motor y con la posibilidad de mirar el horizonte sin que nada se interponga entre la ventanilla y los cerros colorados.
