La historia de perseverancia de Mara Gómez, la primera jugadora trans: "Nadie nos ha protegido y es algo que hay que empezar a cambiar”

La llegada de Mara a la primera división del fútbol profesional fue un paso importantísimo en su lucha pero también de todo un colectivo que, día a día, le pone el cuerpo a la discriminación y exclusión. El día a día de esta joven de 25 años que brilla en Estudiantes y sueña con la Selección

28 de junio, 2022 | 00.05

La vida de muchas personas cambió con la aprobación de la Ley de Identidad de Género en Argentina, sin embargo, todavía hay espacios a los que las chicas trans no acceden con facilidad. El fútbol es uno de esos lugares blindados por una norma heteropatriarcal, en el que faltar a una práctica puede dejar a un futbolista fuera de un partido, pero estar acusado de violencia o violación hacia una mujer no influyen a la hora de jugar una final. Mara Gómez sabe bien lo que significa intentar pertenecer al ambiente y romper barreras, porque es la primera futbolista profesional trans y en la actualidad brilla con el plantel femenino del Club Estudiantes de La Plata. 

En el marco del Día Internacional del Orgullo, le explica a El Destape cómo vivió su proceso de cambio de identidad de género, qué rol tuvo el fútbol en su vida y cómo analiza la violencia dentro del deporte. Su adolescencia, como la de muchas otras personas, está marcada por la discriminación, la exclusión y la desigualdad.

Mara Gómez y una historia de perseverancia

Nacida y criada en La Plata, Mara, de 25 años, juega como delantera en el plantel profesional de fútbol femenino del Club Estudiantes de La Plata. En agosto del 2021 también se recibió como enfermera, aunque todavía no ejerce como profesional de la salud.

De madre ama de casa y padre albañil, Mara creció en una familia que muchas veces tuvo lo que pudo y, quizás, no lo que querían. Pese a eso, remarcó que siempre contó con el apoyo de su familia, para cualquier situación que decidió atravesar: “Mi mamá fue la que me acompañó cuando decidí hacer el cambio de género. Yo fui aprendiendo en el camino, de mi propia decisión, y mi familia también, a entender que ya no era un varón, sino que era la nena de la casa”.
Con una personalidad muy fuerte y una seguridad particular, decidió compartir, con su familia, sus deseos y preferencias a los 13 años. Sin embargo, fue recién a los 16 cuando decidió realizar el cambio de género en el DNI. Pese a contar con el acompañamiento de sus padres, la burocracia retrasó su deseo de ver plasmado su nombre autopercibido en su DNI y partida de nacimiento.

Para ese entonces, su padre vivía en la provincia de Chaco, por lo que el trámite se vio imposibilitado de realizarse de esa forma, ya que se solicitaba la firma de ambos progenitores. Frente a esa situación, decidieron continuar con la ayuda de un juez, que, lejos de entender los deseos de la jugadora, tardó un año y medio en responder la solicitud, la cual, también, fue rechazada. “Cuando nos llegó la solicitud que tanto estuvimos esperando, vimos que nos la habían rechazado, sin ningún tipo de fundamento y, encima, ya teníamos vigente la Ley de Identidad de Género”, expresó.

Una vez más, el sistema judicial tomó decisión sobre la vida de una persona. Dejó de lado una solicitud que estaba cargada de ilusiones, derechos y la necesidad de empezar a vivir una vida diferente. Lejos de bajar los brazos, Mara decidió esperar algunos meses más, para cumplir la mayoría de edad y retomar ese pedido que la justicia le había negado. “Me faltaban meses para cumplir los 18 y opté por esperar a ser mayor de edad. Recién ahí pude hacerme el cambio de identidad de género”, recordó. 

El fútbol como inclusión social

En el inicio de su proceso de cambio de género, la deportista conoció el fútbol, el cual le sirvió como motor para generar vínculos siendo quien ella quería ser. Casi sin buscarlo, el fútbol se volvió una parte muy importante en su vida, tanto que ni se imaginaba que iba a terminar por formar parte del equipo profesional de Estudiantes de La Plata, donde hoy brilla como delantera. “Yo empecé a jugar al fútbol a los 15 años, en una canchita que estaba enfrente de mi casa, porque me invitaban mis vecinas y amigas del barrio. En ese momento de adolescencia fue donde me fui dando cuenta que el fútbol me gustaba y que me ayudaba a socializar. Me sentía contenida”, relató.

En ese momento, entendió sus capacidades dentro del deporte y comenzó a dedicarle más tiempo. A los 18 ingresó a la primera liga de fútbol con el club Toronto City de La Plata, que fue su primer equipo como amateur. Luego, formó parte del equipo Las Malvinas, de la Liga Platense de Fútbol, con el que logró un bicampeonato. Más tarde y, sin expectativas de llegar, dio el salto hacía el fútbol profesional en el club Villa San Carlos, donde logró ser reconocida por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), como la primera futbolista profesional trans, de nuestro país.

En tiempos donde el ambiente del futbol deja a la vista las diferentes violencias que pueden sufrir las mujeres, este suceso fue un paso dentro de la lucha de Mara, pero también de todo un colectivo que, día a día, le pone el cuerpo a la discriminación y exclusión.

Con la Ley de Identidad de Género como base, en el 2020 la AFA reconoció a la delantera como futbolista profesional y le cedió la posibilidad de jugar en la máxima categoría del Club Villa San Carlos.

La violencia en los deportes

Si bien el futbol fue una especie de terapia para Mara, nunca dejó de ser un lugar marcado por el machismo y la discriminación. Su adolescencia y actual adultez no quedaron exentas de esas situaciones que, en muchas oportunidades, la llevaron a pensar en el suicidio.

“La violencia está en todos lados. La mujer siempre tiene que pedir permiso o mendigar un derecho y ni te digo si sos una chica trans. No solo pasa en el fútbol, pasa en todos los deportes, donde los privilegiados son para los hombres y quienes siempre somos cuestionadas o tenemos que pedir permiso, somos las mujeres”, remarcó. 

Lo cierto es que las pocas posibilidades que tienen las personas travestis/trans de acceder a un trabajo formal, recaen en las condiciones de vida que puedan llevar adelante. Esto se vincula, de forma directa, con la expectativa de vida de esta población, que, según los datos conocidos hasta el momento, marcan que no superan los 35 años.

Tal es así, que a muchas mujeres no les queda otra salida económica que la prostitución. Sin embargo, Mara tuvo la suerte de contar con una familia presente, que la acompañó desde pequeña, y hoy puede contar su historia con otra perspectiva: “Decir que sos una persona trans, se vincula directamente con la prostitución y está bueno que sepan que también hay otra perspectiva. Que pueden haber chicas trans con una familia que la apoya, que juega al fútbol o que estudia una carrera”.

Pero la violencia no solo es lo que conocemos como violencia física o verbal. También existen otras formas de violencia que no vemos, ni percibimos, pero dañan mucho a las personas, tanto en lo físico como en lo psicológico. Mara debe someterse a diferentes tratamientos para poder jugar con el plantel femenino del pincharratas, lo cual no solo deteriora su estado físico, sino que la obliga a tener un ritmo de entrenamiento intenso, para recuperar lo perdido en los tratamientos. “Yo para poder jugar tengo que cumplir con una terapia hormonal y unos parámetros hormonales. Tengo que ser constantemente evaluada y eso está por encima de mi voluntad”, contó a este medio.

Un mensaje de aprendizaje, valentía y superación

El camino no fue fácil para Mara, pero nunca dejó de intentar. Desde su experiencia, y luego de pasar diferentes situaciones de discriminación y exclusión, ella solo intenta generar un cambio de conciencia en la sociedad.
Con el objetivo claro de bajar un mensaje de amor y empatía, supo aprender a utilizar su exposición en los medios para ayudar a muchas generaciones venideras, a no rendirse y luchar por sus sueños.

Siempre busqué que las cosas fueran de otra manera y cambiar la perspectiva de gran parte de la sociedad. Exponerme en los medios también tiene que ver con eso, con la responsabilidad que asumí para poder hablar de las necesidades, y vulnerabilidades, que se vive dentro del colectivo, para poder ser y pertenecer”, aseguró.

En una reflexión sobre el avance de los derechos del colectivo trans/travesti y LGBT+, Mara resaltó la aprobación de la Ley de Identidad de Género, como un suceso que le “cambió la vida a muchas personas”, y el cual le brindó un marco legal a sus derechos. Sin embargo, aún 12 años después de su aprobación, hay muchas normas que no se respetan. “Nuestro colectivo lucha todos los días por los derechos que nos han negado o vulnerado. Nadie nos ha protegido, por muchos años, y es algo que hay que empezar a cambiar”, afirmó. 

Así como su lucha marcó un antes, y un después, dentro del fútbol femenino argentino, la delantera platense también sueña con lograrlo en el exterior, y, si de soñar a lo grande se trata, no descarta la posibilidad de vestir la celeste y blanca. “Me gustaría tener residencia para jugar en el exterior. No lo veo muy lejano, porque creo que hay países en los que se puede lograr la inclusión. También me gustaría poder vestir los colores de nuestro país. A eso veo difícil, pero, así como pensaba que era imposible llegar a ser jugadora profesional, pienso que quizás esto también pueda suceder”.

Por último, la jugadora reflexionó sobre el significado que tiene esta fecha y expresó: “El día del Orgullo para mi representa el hecho de no tener más miedo a todo eso que nos han negado. Mostrar quienes somos y todo lo que estamos dispuestxs a cambiar, para que no haya más violencia, discriminación ni exclusión. Mientras la violencia hacia nuestro colectivo siga existiendo, habrá más orgullo, porque eso significa el orgullo: la lucha”.

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