Los créditos informales se concentran en hogares monomarentales y se usan para comprar alimentos

El dato surge de una encuesta realizada por la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires que reveló cómo las deudas afectan principalmente a mujeres y jefas de hogares. En Argentina, casi 9 de cada 10 hogares “monoparentales” son sostenidas por una sola mujer.

13 de julio, 2026 | 12.58

Los créditos o préstamos no bancarios e informales son mayores en los hogares monomarentales y la alimentación es el principal destino de los distintos tipos de deudas, pero es mayor en quienes recurrieron a financiamientos no bancarios e informales. En Argentina, casi 9 de cada 10 hogares “monoparentales” son sostenidas por una sola mujer y sólo el 36% recibe algún aporte del progenitor no conviviente.

Los datos surgen de la encuesta “Hablemos de deudas: una mirada sobre el endeudamiento con perspectiva de género” realizada por la Dirección de Políticas de Igualdad, Asuntos Económicos, Consumidores/as y la Dirección de Descentralización Territorial de la  Defensoría del Pueblo de Buenos Aires. El informe remarcó que “los créditos y préstamos no bancarios e informales constituyen una dimensión muchas veces invisibilizada en los estudios tradicionales sobre endeudamiento” y enfatizó que “su análisis permite comprender cómo los requisitos y condiciones de estas formas de financiamiento pueden profundizar las situaciones de vulnerabilidad de los hogares y afectar aún más el ejercicio de sus derechos”.

Seis de cada 10 hogares tomaron algún crédito o préstamo durante el último año y entre ellos, el 41% recurrió a más de una forma de financiamiento en simultáneo: bancario, no bancario e informal. De este porcentaje, más de la mitad recurrió a un crédito o préstamo no bancario o informal y en su gran mayoría fue en los hogares monomarentales como estrategia para sostener su economía cotidiana.

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Créditos informales se concentran en hogares monomarentales y son para comprar alimentos

“Las dificultades económicas no sólo impactan sobre los ingresos, sino también sobre las posibilidades de acceder a financiamientos regulados. Esto puede exponer a los hogares a mayores costos, cobros abusivos, menor transparencia y menores niveles de protección de derechos”, enfatiza el estudio que apunta a las condiciones de acceso al financiamiento que también está atravesado por las desigualdades de género. “Estas barreras pueden profundizar las dificultades que enfrentan los hogares donde las responsabilidades económicas y de cuidado recaen principalmente sobre una sola mujer”. 

Un informe reciente de Fundación SES y la organización “Las que cuentan” expuso que más del 85 % de los hogares monoparentales están encabezados por mujeres y únicamente el 36% recibe algún aporte del progenitor no conviviente. En tanto, el 36,8 % no percibe directamente ni cuota ni transferencia estatal específica para la crianza. 

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó un nuevo dosier este año que evidenció las persistentes desigualdades en el acceso al empleo, los ingresos y la autonomía económica, así como una mayor carga en las responsabilidades de cuidado. En las edades centrales de la vida laboral, entre 30 y 64 años, la tasa de empleo femenina alcanza el 66,4%, mientras que la de los varones llega al 87,9%. Además, las mujeres presentan mayores niveles de informalidad laboral. El 27,2% de las mujeres ocupadas trabaja sin registro, frente al 22,7% de los varones. Estos datos reafirman la imposibilidad de las mujeres y jefas de hogar para acceder a financiamientos bancarios y formales.

La alimentación es el principal destino de los créditos o préstamos y la mayoría de los hogares no puedan pagar las deudas

La encuesta también reveló que el endeudamiento tomados por los hogares tiene como principal destino la alimentación y su peso aumenta significativamente en quienes recurrieron a financiamientos no bancarios e informales. Los motivos que impulsan la toma de créditos o préstamos permiten comprender cómo los hogares buscan alternativas para sostener gastos esenciales y resolver necesidades cotidianas.

Asimismo, mostró que el 74% de los hogares que tomaron créditos o préstamos se encuentran actualmente endeudados y entre ellos, 8 de cada 10 presentan dificultades para afrontar los pagos, situación que se profundiza en los hogares que recurrieron a financiamientos no bancarios y, especialmente, informales. “La combinación de endeudamiento y acceso a formas de financiamiento en condiciones más desfavorables puede profundizar la vulnerabilidad financiera de los hogares”, cerró el informe.