Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford demostró que los instrumentos usados para estudiar el movimiento de la Tierra también permitían revelar cómo funciona un huracán por dentro. Los especialistas de seguimiento interno de este fenómeno meteorológico publicaron los resultados de su trabajo en la revista especializada Science.
El descubrimiento apunta a mejorar la previsión de cómo evolucionan y se intensifican los huracanes. A partir de los sismómetros y los micrófonos de infrasonido se puede entender y predecir mejor este tipo de tormenta, ya que registran dos señales clave cerca de la superficie: la turbulencia de la capa límite y las fluctuaciones de presión atmosférica.
Tras la comparativa de estos datos con mediciones convencionales, los investigadores comprobaron que ambos sensores permitían seguir rasgos internos de la tormenta. Para llegar a estos resultados, los científicos tomaron como muestra el paso del huracán Isaac por al costa de Luisiana en 2012. En ese entonces, la tormenta atravesó estaciones que ya no se encontraban instaladas para cartografiar el interior de la Tierra.
La autora principal del estudio Qing Ji aseguró que hallaron “una forma nueva y eficaz de recopilar información valiosa sobre huracanes a partir de sensores sísmicos y acústicos”.
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Cómo funcionan los sensores que revelan huracanes
Los sismómetros detectan los movimientos del suelo y ayudan a precisar cuándo un huracán toca tierra. Mientras que los micrófonos de infrasonido registraron ondas sonoras de baja frecuencia inaudibles para el oído humano y realizan un seguimiento de los cambios de presión atmosférica a lo largo del tiempo.
El doble registro es de utilidad en la capa límite, la zona más próxima al suelo donde se mezclan viento, calor y humedad. Que pueda medirse la turbulencia en esa franja resulta clave para prever si un tormenta se fortalece o se debilita. A los datos sísmicos se les añadieron los registros de infrasonido y obtuvieron medición continua de las fluctuaciones de presión turbulentas. Esta combinación permitió identificar con claridad el ojo tranquilo del huracán Isaac al pasar sobre ciertas estaciones, antes y después de la pared del ojo.
Luego compararon el material obtenido con los datos convencionales de la capa límite y se encontró una gran concordancia. Según la autora, el trabajo demostró “la validez de este enfoque y la oportunidad que ofrece para utilizar este tipo de datos de una manera diferente”.
¿Cómo fue el hallazgo?
El descubrimiento se realizó de manera accidental, ya que el huracán Isaac pasó cerca de las estaciones instaladas para otro proyecto geofísico en una zona donde había pocos sensores sísmicos. En un análisis previo sobre estas estaciones, se descartó la idea de que la instrumentación quedara saturada por ondas sísmicas superpuestas de toda la tormenta.
En 2024, Ipshita Dey, doctorada en Ciencias del Sistema Terrestre en 2024, se sumó a la investigación. Ella estudiaba la capa límite en el laboratorio de Morgan O’Neill. La colaboración permitió comprobar que las señales sísmicas procedían de rasgos de pequeña escala dentro del huracán.
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Cómo se obtienen datos de los huracanes
Los investigadores del Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico (AOML) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), emplean una variedad de instrumentos para recopilar datos desde el interior de los huracanes. Estos instrumentos abarcan desde drones voladores hasta planeadores de inmersión profunda. Cada uno está diseñado específicamente para capturar conjuntos de datos previamente inaccesibles.
Los datos recopilados por estos instrumentos son vitales para mejorar la comprensión del comportamiento de las tormentas por parte de los meteorólogos y perfeccionar los modelos de predicción de huracanes, lo que permite desarrollar mejores estrategias de preparación y respuesta.
En 2012, Isaac tocó tierra como tormenta de categoría 1 y en unos 100 segundos movió el suelo una fracción de milímetro, comparable a la de un pequeño terremoto imperceptible. Está previsto ampliar el análisis a otros huracanes y se planteó la posibilidad de añadir sensores para crear estaciones multifuncionales con utilidad sísmica y atmosférica.
