Caña con ruda: por qué se toma el 1° de agosto y cómo es la preparación

Cada 1° de agosto, miles de personas en Argentina mantienen viva una tradición que combina creencias ancestrales, historia y cultura popular. Cuál es el origen de la caña con ruda, por qué se bebe en esa fecha y cómo se prepara este ritual que promete atraer salud y alejar la mala suerte.

30 de julio, 2026 | 18.29

El comienzo de agosto marca mucho más que el inicio de un nuevo mes para miles de argentinos. En distintas provincias del país, especialmente en el norte y el litoral, se renueva un ritual transmitido de generación en generación: beber caña con ruda en ayunas para pedir protección, salud y prosperidad durante el año.

Si bien con el paso del tiempo la costumbre se expandió a todo el país y hoy forma parte del calendario popular argentino, sus raíces se encuentran en los pueblos originarios del noreste. La tradición combina saberes ancestrales, creencias vinculadas a la naturaleza y una historia que se remonta a la época de la colonización española.

¿Por qué se toma caña con ruda el 1° de agosto?

El origen de esta práctica está ligado a las comunidades guaraníes que habitaban lo que hoy son las provincias de Misiones y Corrientes. Con la llegada de la colonización española también arribó la caña destinada a la producción de azúcar, mientras que la ruda comenzó a ser utilizada por sus supuestas propiedades medicinales y protectoras.

La elección del 1° de agosto no es casual. Antiguamente, ese período coincidía con las lluvias más intensas y el frío del invierno, una combinación que favorecía enfermedades y una alta mortalidad tanto entre las personas como en el ganado. Como respuesta, surgió la costumbre de mezclar caña blanca con ruda para pedir salud y protección frente a las adversidades.

Con el paso de los años, la tradición también quedó asociada al Día de la Pachamama, celebrado cada 1° de agosto en el noroeste argentino. Si bien ambas costumbres tienen orígenes diferentes —la caña con ruda proviene de la tradición guaraní y la Pachamama pertenece a la cosmovisión quechua—, hoy conviven en una misma jornada dedicada al agradecimiento y al pedido de bienestar.

Quienes no alcanzan a realizar el ritual el primer día del mes todavía tienen una oportunidad: según la tradición popular, puede cumplirse hasta el 15 de agosto.

Cómo se prepara la caña con ruda

No existe una receta única. La preparación suele transmitirse de manera oral dentro de cada familia y muchas de sus variantes permanecen como un conocimiento reservado que pasa de una generación a otra.

La versión más difundida consiste en colocar hojas de ruda dentro de una botella de caña blanca paraguaya, aunque en algunos hogares también se utiliza ginebra. Luego, la mezcla se deja macerar durante un tiempo para que la bebida absorba las propiedades y el aroma característico de la planta.

Caña con ruda.

Si bien cada familia conserva su propia forma de elaboración, muchas personas prefieren conseguir la caña con ruda ya preparada antes de que llegue agosto para asegurarse de cumplir con el ritual.

Cómo se toma la caña con ruda según la tradición

La costumbre indica que debe beberse en ayunas, preferentemente durante la madrugada o en las primeras horas del 1° de agosto. No existe una única forma de hacerlo. Dependiendo de la tradición familiar, algunas personas toman siete sorbos, otras tres tragos, un trago largo o incluso un vaso completo.

Durante el ritual también es habitual pronunciar la expresión "kusiya, kusiya", una frase de origen quechua que puede traducirse como "ayúdame, ayúdame". Con el tiempo, esta invocación quedó incorporada a la celebración del Día de la Pachamama y hoy forma parte de muchas ceremonias realizadas en distintas regiones del país.

Más allá de las creencias sobre sus efectos, la caña con ruda representa uno de los rituales populares más extendidos de Argentina. Su permanencia demuestra cómo las tradiciones de los pueblos originarios continúan vivas y se resignifican generación tras generación, convirtiendo al 1° de agosto en una fecha donde la memoria cultural, la identidad y las costumbres siguen ocupando un lugar central.