"Científicas de acá": un proyecto que nació de la bronca

Génesis de un libro que nació de la bronca y alumbró un proyecto de divulgación que trasciende las fronteras de la ciencia.

06 de marzo, 2021 | 00.05

“¿Cómo hacemos para no pensar solamente en Marie Curie? ¿A cuántas científicas podemos nombrar? ¿Y argentinas?”, pregunta la gacetilla de Científicas de acá, un proyecto que se gestó como libreta de historias de mujeres argentinas profesionales de las ciencias, se convirtió en un libro de próxima aparición que ya promete ser dos, se abrió en web, en las redes, estalla en Twitter una vez por semana y sigue creciendo.

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Impulsado por cuatro mujeres de distintas disciplinas, Científicas de acá nació a partir de la bronca. “¿Cómo puede ser que nosotras no conozcamos ni siquiera a las mujeres de nuestras propias áreas?”, fue la pregunta que se hicieron la doctora en Ciencias Químicas Valeria Edelzstein, la bióloga Julieta Alcain, la comunicadora Julieta Elffman y Carolina Hadad, cuyo campo es la tecnología. “Después de años de experiencia profesional, me di cuenta que las mujeres fueron pioneras en mi temática, y mucho después vi que no solamente debíamos hablar de Ada Lovelace (primera programadora del mundo), sino que tenemos un montón de pioneras argentinas que hicieron avances espectaculares. Clementina, por ejemplo, la primera computadora científica argentina, tenía una enorme mayoría de mujeres programadoras. Me dio bronca que no me hayan nombrado a Rebeca Guber en la facultad, precursora de la computación de nuestro país”, cuenta Caro Hadad. Para mayor indignación, vieron que, de los sitios más consultados en la web para datos biográficos, como Wikipedia, de cada diez artículos sobre científicxs argentinxs, sólo dos corresponden a mujeres.

El libro

Se pusieron entonces manos a la obra, convocaron a ilustradoras, editoras y abrieron el juego a la comunidad. “La ciencia es un trabajo en equipo, colaborativo que se construye de a muches. Ese criterio de éxito patriarcal tan instalado del científico loco que trabaja solo en un laboratorio con tubitos aislado del mundo y se gana el nobel, en realidad no existe. La ciencia abarca mucho más que tubitos de colores y se construye en territorio y en contacto con les otres. El proceso de armado del libro es una acción colectiva, como lo es la propia construcción del conocimiento científico y tecnológico”, explica Juli Elffman. Su publicación está programada para mediados de abril, aunque ya está en preventa.

De precursoras a contemporáneas, el libro cuenta más de 25 historias, entre ellas las de Elisa Bachofen, la primera ingeniera de Latinoamérica, la médica y feminista Julieta Lanteri, el equipo de pioneras exploradoras de la Antártida “Las cuatro de Melchior”, que hicieron enormes aportes a la investigación científica, hasta contemporáneas como la viróloga Andrea Gamarnik, la socióloga y doctora en historia Dora Barrancos y la astrofísica Gabriela González.

Creo que las mujeres tenemos más fuerte la idea de tejer redes, de ayudarnos, de apoyarnos. Las pioneras, por ejemplo, tenían un compromiso comunitario y político muy fuerte, claramente porque necesitaban abrirse paso. Hay un diálogo muy lindo entre la historia de Julieta Lanteri, que tenía un perfil más combativo, y la de Elisa Bachofen que era más tradicionalista; sin embargo trabajaban juntas en la publicación “Nuestra causa”, generaban movimientos y se ayudaban. Es interesante hacer foco en esto ahora que está todo tan polarizado, de observar lo importante que son los diálogos y la construcción para que pueda haber cambios. Ellas seguramente estaban en desacuerdo en muchas cosas, para Bachofen la mujer tenía que ser la encargada del hogar y para Lanteri no, y aun así trabajaban juntas”, reflexiona Hadad.

Como se trata de visibilizar, las autoras dieron un paso más e incorporaron a sus páginas a Sasa Tesla, una persona de género fluido. “El caso de Sasa fue muy debatido, porque se trataba de visibilizar otros colectivos, no solo hablar de mujeres cis y trans -que las hay-, sino que en el caso de las personas no binarias no están incluidas ni siquiera en las estadísticas oficiales: no sabemos cuántas personas por fuera del binarismo mujer-varón hacen ciencia en Argentina, por lo tanto no visibilizarles nos parecía una re invisibilización. El caso de Sasa fue complicado porque ya teníamos el nombre ‘Científicas de acá’, y decidir incorporarle fue toda una cuestión: por un lado no son todas mujeres, por el otro no hablar de eso e incorporarla en el proyecto también es un poco violento. Hablamos con Sasa, le explicamos la situación y fue muy generose al compartir con nosotras su recorrido personal y académico”, explica Julieta Alcain.

Las redes y la web

La visibilización de las mujeres en las ciencias la hacemos entre todes”, es una declaración de principios. Por lo tanto, las cuatro del proyecto abrieron páginas de Científicas de acá en diferentes redes. Tirando ideas, Caro Hadad dijo: “Podemos hacer #martesdecientíficas en Twitter”, por decir un ejemplo, y quedó. “Los primeros martes nosotras dábamos los nombres y la gente se prendió enseguida a seguir los hilos. A esta altura hay instituciones y personas que todos los martes hacen hilos espectaculares, incluso presentan científicas que no conocemos”, cuenta Caro. “Es fantástico –acota Juli Alcain-, las personas cuentan historias de científicas que les inspiran, que pueden ser súper famosas o sus compañeras de trabajo”.

Científicas de acá sigue tirando semillas. Elffman cuenta: “En la web comenzamos con un listado colaborativo abierto, con la idea de armar una base de datos para medios de comunicación, para quienes organizan eventos, que sea un lugar donde encuentres científicas de todo el país divididas por disciplinas. Nuestro próximo objetivo es convertir el listado en un mapa. Somos cuatro porteñas y sabemos que no es un país bien federal, hay pocos centros urbanos donde se concentra la actividad científica y académica, con lo cual nos cuesta mucho conocer científicas de otras provincias, más alejadas de los centros urbanos como Córdoba, Santa Fe y Mendoza que son los grandes polos, y la verdad es que hay científicas laburando en cuestiones espectaculares que tienen que ver con soberanía alimentaria, con comunidades científicas, antropólogas, lingüistas… hay mucho por conocer”.

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