En medio de la creciente tensión con el presidente Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel recibe en el Senado al dirigente ferroviario Rubén "Pollo" Sobrero para analizar la crisis del sistema de trenes. El encuentro se produce en un contexto de denuncias por desinversión en la infraestructura ferroviaria y suma un nuevo gesto de diferenciación política dentro del Gobierno.
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La movida de la titular del Senado ocurre poco después de que ella misma lanzara cuestionamientos hacia figuras del entorno íntimo del Presidente, como el vocero Manuel Adorni, lo que evidencia una estrategia de despegarse de los escándalos de gestión y del desgaste patrimonial de algunos funcionarios. Sin embargo, al centrar su atención en el colapso ferroviario, Villarruel pone el foco sobre los informes del propio sector que alertan sobre un sistema al borde de la parálisis total debido a la falta de inversión estatal.
Desinversión y riesgo de tragedia en las vías
La situación en las líneas de trenes, particularmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), alcanzó niveles de alarma que los gremios consideran insostenibles. Según datos proporcionados por la Unión Ferroviaria, solo en los primeros cuatro meses de 2026 se registraron 101 descarrilamientos en el Tren Sarmiento, lo que implica un salto del 30% en la siniestralidad respecto al mismo período del año anterior. Para Sobrero, la falta de respuesta oficial es una negligencia deliberada que pone en peligro vidas humanas.
El dirigente ferroviario fue contundente al explicar por qué acudió a la vicepresidenta tras no hallar eco en otras áreas del Ejecutivo: "Hice una presentación en el Senado, ¿sabés quién fue la única que me aceptó una reunión? Villarruel. Algunos compañeros me decían '¿te vas a sentar con Villarruel?' Me voy a sentar con todos", aclaró en diálogo con Primer Plano Online. Pero la crítica del dirigente ferroviario hacia la Casa Rosada fue aún más dura: "El riesgo de chocar es cada vez más grande. El sistema está colapsado y el Gobierno no hace nada. La emergencia fue puro humo, no bajaron un peso, solo se dedicaron a despedir trabajadores".
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El panorama se agrava con los informes de la Auditoría General de la Nación (AGN), que ya en 2024 detectó un incremento del 72% en el total de accidentes ferroviarios comparado con el año previo. El desglose de estas cifras es alarmante: en la línea San Martín, las colisiones y choques aumentaron un 50%, mientras que los descarrilamientos se dispararon un 150%. Estas estadísticas no solo reflejan una crisis técnica, sino una falla de gestión profunda bajo la administración de Milei.
Mientras Villarruel se posiciona como una interlocutora capaz de recibir planteos que el ala dura del Gobierno desoye, la desinversión en el transporte público sigue acumulando riesgos. La reunión pactada no es solo un trámite administrativo; es la constatación de que, ante la ausencia de una gestión proactiva desde Balcarce 50, otros actores dentro del mismo espacio político comienzan a tejer sus propios puentes para evitar lo que parece una tragedia anunciada.
