El cambio de clima político por el mal momento económico y los escándalos del Gobierno despierta a quienes hasta ahora permanecían agazapados. Un grupo de históricos dirigentes del radicalismo avanza en paralelo a las estructuras partidarias para generar una alianza de centro opositora a Javier Milei en 2027. Las reuniones las encabeza Ernesto Sanz, pieza clave en la conformación de Juntos por el Cambio que llevó a Mauricio Macri a la presidencia. “La principal fortaleza del Gobierno es que no tiene oposición”, plantean.
Tras varios de esos encuentros buscan que confluyan a fin de mes en una gran cumbre de la UCR. Critican la gestión del Gobierno y también el momento del radicalismo y sus miembros que los ven sin aspiraciones. “Hay un exceso de vocación de poder chiquito, contamos con 500 intendentes y 5 gobernadores pero no tenemos relevancia política. Es un problema de conducción que nos lleva a la irrelevancia”, describe uno de los partícipes.
Suelen sumarse además de Sanz, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Facundo Suárez Lastra, entre otros. “El radicalismo tiene que ser parte del armado de una opción distinta, claramente opositora que sea muy diferenciada de la alternativa del peronismo”, resumen.
La discusión es en dos sentidos: hacia adentro del partido y hacia afuera. Para adentro cuestionan la inacción. El radicalismo está fragmentado respecto a su posicionamiento frente a Milei. En el Congreso hay presencia radical en 3 bloques distintos. Los hay dentro de La Libertad Avanza, en el bloque oficial de la UCR y en Provincias Unidas. Con los gobernadores el abanico de posiciones que va del oficialismo permanente a la alianza circunstancial.
“Estamos haciendo un llamamiento, una autoconvocatoria de personas que tienen registro en el radicalismo. Esta tarea requiere encuentro, debate y reflexión. Pensamos un acuerdo programático con ejes clave en orden económico, Derechos Humanos, igualdad, entre otros”, sostiene uno de los boina blanca.
El objetivo es en una segunda instancia convocar a otros espacios críticos- por fuera del peronismo- como la Coalición Cívica de Elisa Carrió y dirigentes del PRO alejados del “seguidismo a Milei”. Apuntan a una coalición similar a la que gobierna Santa Fe, dónde convive desde el socialismo hasta el PRO. Al plantear nombres posibles aparecen las dificultades. Los miembros consultados toman distancia de los movimientos de Emilio Monzó con Miguel Ángel Pichetto, también de Facundo Manes y otros referentes del radicalismo como Emiliano Yacobitti y Daniel Angelici.
“La coalición es el resultado de un acuerdo programático, no de amistades entre personas. Tampoco vamos por aventuras heroicas personales”, plantean los límites. El punto de partida son posiciones claras respecto a la economía y el lugar de la Argentina en este mundo. “La idea de consenso social es que hay que tener una economía ordenada. Además bregamos por una posición en el mundo sin alineamientos automáticos”, resumen.
