Entre amenazas e ilusiones, Lula busca volver a la Presidencia

Lula lanzará oficialmente su candidatura a la presidencia de Brasil este sábado después de meses de construir una amplia alianza electoral y un ambicioso programa de Gobierno. 

05 de mayo, 2022 | 00.05

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lanzará oficialmente su candidatura a la Presidencia el próximo sábado. Cuenta con el apoyo de casi todas las organizaciones progresistas de Brasil y con algunas otras que no lo son. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) sabe que para ganarle a Jair Bolsonaro y, más aún, para gobernar y tratar de mejorar el país que deje el actual presidente, hace falta una coalición amplia y mucha fuerza política.

“El primer objetivo es interrumpir la escalada fascista que Bolsonaro ha montado desde que asumió en 2019”, explicó Manuela D’Avila, ex candidata a vicepresidenta quien, junto a Fernando Haddad, integró la fórmula petista en las elecciones de 2018 cuando Lula no pudo presentarse por estar injustamente encarcelado.

No se puede hacer política a partir de lo que uno tiene ganas sino a partir de lo que la realidad nos impone”, razonó D’Àvila. “Y la realidad es que es impensable volver al punto en que dejamos el gobierno, después del derrocamiento de Dilma Rousseff (2016), de la cárcel arbitraria contra Lula y de que el actual gobierno de ultraderecha buscara cambiar la estructura profunda de Brasil. Cuatro años de Bolsonaro no pasan sin consecuencias. Vamos a tener que cambiar muchas cosas. El objetivo es ganar y sacarlo del Palacio del Planalto y para eso necesitamos una coalición lo más amplia posible. Primero garantizar la democracia. Luego luchar para hacer cambios profundos.”

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Para este gran desafío Lula necesita una base parlamentaria sólida. Con esa perspectiva “realista”, escogió como compañero de fórmula al médico Geraldo Alckmin, un conservador de la derecha neoliberal, que fue dos veces gobernador de San Pablo por un partido opositor al PT y que, en 2016, apoyó el derrocamiento de Dilma.

“El diseño político de Lula es un mensaje al electorado, pero también a los poderes fácticos, principalmente al mercado financiero y al agronegocio”, aseguró el analista político Darío Pignotti desde Brasilia. “Se espera también que Geraldo Alkmin traccione al votante del Estado de San Pablo que, con 45 millones de habitantes, representa el 23 por ciento del electorado nacional. Hay que tener en cuenta que el interior paulista es muy conservador y antipetista,” agregó.

Este diseño de fórmula presidencial no se reproduce exactamente para la elección de gobernadores y de las legislaturas. Estas candidaturas aún no están definidas- Hay que tener en cuenta, además, que Brasil es tan heterogéneo y diverso que, en cada región, habrá coaliciones de características distintas.

Estrategias proselitistas

“La campaña de Lula se apoya en su legado como ex presidente -asegura Pignotti-: la creación de más de 20 millones de empleos, aumento del salario mínimo, subsidios, el descubrimiento de las reservas de petróleo en aguas ultraprofundas, etcétera.” “Bolsonaro no tiene legado (salvo frente a las minorías del mundo financiero y los agronegocios a quienes benefició enormemente) por lo que apela a la defensa extrema del anticomunismo y de los valores ultraconservadores o promete mantener la reforma laboral o el techo en el gasto público” continuó el analista.

Se sabe que Bolsonaro cuenta con el apoyo irrestricto de los agroexportadores y de las poderosas iglesias pentecostales. Pero también de los medios ya que, como dice Manuela D’Avila, “no lo defienden abiertamente, pero tienen su complicidad”. “La prensa ha establecido una falsa simetría entre Lula y Bolsonaro. Dicen que son dos extremos opuestos. No. Nosotros no somos extremo. Somos los que hemos defendido la democracia y las instituciones del país”, aclaró la dirigente marxista que integra la alianza del PT. 

Mientras fomentan esta falsa polarización, los medios hegemónicos buscan crear la expectativa de un supuesto candidato de la “tercera vía”, es decir, alguien que se colocaría entre los dos polos. No obstante, los candidatos posibles, como el gobernador de San Pablo, Joao Doria, no terminan de despegar.

La gran pregunta que hoy atraviesa Brasil es si, en caso de ganar el candidato del PT, un presidente sin escrúpulos como Bolsonaro estaría dispuesto a aceptar su derrota y pasarle la banda presidencial a Lula, civilizadamente. Las hipótesis de que el proceso electoral podría frustrase ha circulado profusamente en el mes de abril y lo que va de mayo. “Hay una camada de militares que ocupan puestos claves en las Fuerzas Armadas que podrían tener intenciones golpistas”, asegura D’Avila. “Por otra parte, Bolsonaro, además de insinuar que las elecciones podrían no tener lugar, ha montado un sistema de milicias con el apoyo de sectores extremistas que se han mostrado muy beligerantes.”

Darío Pignotti coincidió absolutamente. “Hoy la democracia en Brasil es raquítica y si gana Bolsonaro podría convertirse en ficticia. Recordemos que el actual presidente es admirador del dictador chileno Augusto Pinochet y que cuando se refiere a la dictadura de Brasil dice que “se mató menos gente de lo necesario”.

¿Puede haber golpe? ¿Interrupción de las elecciones al estilo de lo que sucedió en Bolivia con Evo Morales? Pignotti cree que hubo una inflexión el 7 de septiembre del año pasado, cuando grupos bolsonaristas rodearon la Corte Suprema. “No la tomaron porque no quisieron, pero fue un mensaje”, aseguro el analista. “Periodistas muy serios y de trayectoria de diarios como Folha de Sao Paulo y de O Globo coinciden en que, ante una derrota, Bolsonaro tiene un plan. No se ponen de acuerdo en cuál o en el nivel de probabilidad. Algunos creen que puede ser entre la primera vuelta del 2 de octubre y el ballotage. Otros que sería antes. Varios especulan con que podría haber ataques en las mesas de votación el mismo día de elecciones o una insurrección de policías. También se habla de una salida a la colombiana, es decir, una amenaza a la seguridad de Lula y los voceros del PT admiten que han reforzado las medidas porque temen un atentado.”

Los hechos hablan: en los últimos días hubo reuniones de los altos mandos del Ejército y del Ministerio de Defensa con los presidentes del Congreso y del Tribunal Supremo para hablar de los comicios, “como si las elecciones fuera un asunto de los militares o de la Defensa”, dijo Pignotti. “Ese mismo día el actual presidente y su probable compañero de fórmula (el general Walter Braga Netto, hasta hace poco jefe de gabinete de la presidencia de Bolsonaro) fueron recibidos en la Alta Comandancia de las Fuerzas Armadas en un acto prácticamente proselitista", agregó.

Se ha iniciado la cuenta regresiva hacia la profundización del fascismo o el cambio en Brasil. Faltan cinco difíciles meses. Todo es posible porque como dicen los mismos brasileños, “en nuestro país cinco meses es una eternidad”.

MÁS INFO
Telma Luzzani

Tiene una trayectoria de más de 30 años como periodista y analista de política internacional. Trabajó en numerosos medios gráficos (Página 12, Tiempo Argentino y Clarín) y medios audiovisuales. Fue conductora de Voces del Mundo en Sputniknews y co conductora en el multipremiado programa de VISION 7 INTERNACIONAL emitido por la TV Pública. Tiene varios libros escritos. Los más conocidos son: “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” (2019); "Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica" (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012); Venezuela y la revolución (2008), entre otros.

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