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Alberto Fernández en México: "Correa, Lula y Cristina Kirchner fueron víctimas de un sistema para perseguir a los líderes populares"

El presidente electo hizo un fuerte llamado a la unidad regional y destacó que "no pudieron" con Cristina Kirchner porque el pueblo la votó y tenía detrás al peronismo.

05 de noviembre, 2019 | 22.46

Desde el colmado auditorio Simón Bolivar de la Universidad Nacional de México, Alberto Fernández cerró su primera gira internacional como presidente electo con un sentido y profundo discurso, en el que homenajeó a los próceres de la Patria Grande, recordó la "década progresista" de comienzos de los años 2000 y llamó a retomar el camino de la unidad y la igualdad en la región. Luego de reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador, Alberto Fernández reivindicó especialmente las figuras de Rafael Correa, Lula Da Silva y Cristina Kirchner, a quienes consideró como los líderes populares más afectados por la persecución política y judicial denominada "Lawfare".

Flanqueado por las banderas de Argentina, México y la UNAM, el presidente electo fue interrumpido en reiteradas oportunidades por aplausos y ovaciones. Varias de ellas para celebrar sus palabras sobre la renovada hermandad entre México y Argentina y la creación de un eje "que no va del norte al sur para perjudicar a nadie", sino para "darle al continente la igualdad que no tiene, para garantizar la democracia que a veces no funciona lo bien que queremos que funcione, para darle institucionalidad pero, por sobre las cosas, para tender nuestra mano y sacar del pozo de la pobreza a los que están sumidos allí, para los olvidados de nuestro continente".

Entre citas de Atahualpa Yupanqui y el recuerdo del fallecido poeta argentino exiliado en México, Juan Gelman, Alberto Fernández destacó la figura de Marco Enriquez Ominami, el dirigente chileno promotor de la visita del mandatario argentino y de la creación del Grupo de Puebla, una organización de dirigentes progresistas latinoamericanos que se reunirá esta semana en argentina. 

"Durante todos estos años escuché decir que Chile era el modelo a seguir. Todos me hablaban del milagro chileno y yo siempre contestaba: 'el único milagro chileno es que la gente no reaccione'. Y un día, reaccionaron", advirtió el referente del Frente de Todos para referirse a la enorme ola de protestas que atraviesa el país gobernado por Sebastián Piñera. 

Todo su discurso estuvo atravesado por dos cuestiones principales: la enorme desigualdad latinoamericana y la necesidad de unirse para combatirla. "El gran desafío que tenemos como América Latina es dejar este estigma que tenemos que nos convierte en el continente con mayor desigualdad", insistió Alberto Fernández mientas movía su dedo índice de arriba a abajo. 

En ese marco, el presidente electo recordó la "década progresista" que protagonizó como jefe de Gabinete argentino, y que tuvo como máximos exponentes Rafael Correa en Ecuador, a Néstor y Cristina en Argentina, a Michelle Bachelet en Chile, a Evo Morales en Bolivia y a Lula en Brasil. "Lula libre, no nos olvidemos", exclamó al pronunciar el nombre del ex presidente, preso y perseguido en su país por haber logrado, entre otras cosas, sacar a millones de brasileños de la pobreza.

"Pero eso que pasó con Lula pasó en todo el continente -continuó Fernández-. Pasó en Argentina, en Uruguay, pasó en Bolivia. ¿Qué es lo que no le perdonan a Evo? Que cambió la estructura económica de Bolivia y permitió que sea un país ejemplo en América Latina, que no deja de crecer, que tiene superávit fiscal y que da más igualdad de oportunidades a todos los bolivianos".

El mandatario argentino inmediatamente recordó cómo concluyó aquel giro a la izquierda de los Estados latinoamericanos. "Esos años lamentablemente terminaron con una enorme acción sobre los líderes progresistas del continente. Los tres más afectados fueron Correa, Lula y Cristina Kirchner. Todos víctimas de un sistema judicial que articularon para perseguir a los líderes populares. Correa terminó exiliado, Lula preso y CFK amenazada sistemáticamente", enumeró y luego diferenció el caso de su compañera de fórmula y actual vicepresidenta electa: "No pudieron avanzar contra ella porque sus mentiras fueron muchas, no pudieron avanzar porque las pruebas eran inexistentes, no pudieron avanzar porque el pueblo la eligió y le dio fueros, y no pudieron avanzar porque atrás estaba el peronismo".

"No pudieron avanzar contra ella porque sus mentiras fueron muchas, no pudieron avanzar porque las pruebas eran inexistentes, no pudieron avanzar porque el pueblo la eligió y le dio fueros, y no pudieron avanzar porque atrás estaba el peronismo".

Para cerrar su discurso, Alberto volvió a referirse a México y a retomar el camino de la esperanza. "Con la llegada de AMLO en México y nuestra llegada allá en el sur tenemos la oportunidad de barajar y dar de nuevo. Y esta vez tenemos que aprender de esa década en la que estuvimos. Sólo tenemos una obligación, terminar con la desigualdad en el continente y devolverle la felicidad a los que viven allí", señaló y prometió "trabajar incansablemente para unir a América Latina en un sólo continente".

Antes de los aplausos finales, dejó una frase que bien podría haber pronunciado más de una vez en la campaña que lo llevó a la presidencia. "Eramos una patria grande. Inexplicablemente terminamos divididos. Y en la división, alguien se aprovechó de nosotros. Seguimos teniendo la posibilidad de construir una américa latina más igualitaria, con independencia y autonomía, no hemos perdido la oportunidad. Eso es lo que nos quieren hacer creer. Estamos de pie, hemos vuelto, vamos a hacer lo que debemos". 

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