Días atrás, en inolvidable entrevista al oficialista Majul, Macri confesó: "Yo agradezco que los argentinos somos tan capaces que hemos en muy poco tiempo entendido el valor de la energía y empezado a cambiar los hábitos, como los que teníamos cuando éramos chicos, ¿no? Que nuestra mamá o nuestra abuela apagaba la calefacción a las 11 de la noche y te dormías bien tapado, y la volvía a prender a las seis de la mañana, donde se cuidaba la energía como oro...".

Adquirimos la posición ideal para cantar el mantra OM y meditamos sobre los dichos del señor presidente de la Nación en doce fundamentales ítems. Al final, nuestras conclusiones incluida una urgente exigencia de retractación al primer mandatario.

Sobre la mala memoria del presidente…

1) "Cuando éramos chicos… nuestra mama o nuestra abuela…". Como Macri nació en 1959, el presidente debió referirse al período comprendido entre su nacimiento y 1970 (como mucho).

2) Entre 1959 y 1970 no existían las estufas a tiro balanceado ni los Split frío-calor. Los hogares clase alta, con acceso a gas por redes, solían calefaccionarse con chimeneas a leña, calderas (radiadores) y/o estufas a gas sin salida ubicados en habitaciones o pasillos circundantes. A partir de los años ´70, a la oferta de artefactos se sumaron las catalíticas y los radiadores móviles de butano.

) Los hogares clase media y clase baja, se calefaccionaban con estufas a gas sin salida, estufas a kerosene (como la de la publicidad) y braseros, los dos últimos cuando no se disponía de gas de red (gas envasado).

4) La costumbre de apagar la calefacción a las 23 horas y volver a prenderla a las 6am, según recordó Macri a Majul, obedecía exclusivamente a una cuestión de seguridad, ya que las estufas sin salida, como las de kerosene y braseros liberan los gases de la combustión al propio ambiente en el que están instalados. Cuando la ventilación es mala o insuficiente, la combustión es incompleta y el gas que liberan es monóxido de carbono, letal en muy bajas concentraciones (además de incoloro e inoloro).

5) El monóxido de carbono es el gas de la pobreza energética. Aparece cuando los precios de la energía y las tarifas son impagables o implican un gasto excesivo sobre los ingresos de una familia u hogar. ¿Por qué? Porque para calefaccionarse, la población más empobrecida recurre a estufas antiguas como las señaladas con anterioridad, estufas que además pueden estar en mal estado u obsoletas.

6) En fin, Macri confunde una medida de seguridad de hace más de 50 años -y que debe aplicarse toda vez que se utilicen estufas sin salida, incluso al día de hoy- con una supuesta costumbre o hábito de cuidar la energía o hacer un uso eficiente de ella. Lógicamente, quien en invierno apaga la estufa toda la noche la pasará mal, tenderá a enfermarse más y, según la temperatura y la región del país, podría incluso terminar con un brazo o pie destapados con principio de congelamiento. Esto último nos conduce al siguiente punto.

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El presidente como empobrecedor energético

7) Macri nos invita a dormir con frio. Su recomendación es sumamente irresponsable y debería ser respondida desde la salud, pues es sabido que durante el sueño la temperatura corporal disminuye, por un lado, y que dormir adecuadamente requiere de una temperatura ambiente determinada en invierno, como en verano. Dormir con frío, como él propone, afecta la calidad de vida e induce alteraciones en la concentración, la percepción, la memoria y el estrés, pero también problemas circulatorios y respiratorios.

8) Argentinos y argentinas que, en invierno, se vean obligados a apagar sus artefactos de calefacción por imposibilidad de pagar las tarifas o de llegar a fin de mes por el peso específico de sus gastos energéticos, es consecuencia del flagelo conocido como Pobreza Energética, y no un hábito de ahorro como Macri cree y muy inconscientemente recomienda.

9) Para contrarrestar el flagelo de la pobreza energética en la Unión Europea -proporcional a la escalada de precios de la energía registrada en la última década-, la región incluyó en su "Estudio sobre estándares de ingresos y condiciones de vida" (encuesta ciudadana) la pregunta de si el hogar encuestado puede mantenerse adecuadamente calefaccionado (ver bibliografía). ¿Se imagina el lector un presidente o primer ministro recomendando apagar la calefacción a la noche?

10) Pero, además, hay una doble irresponsabilidad por parte de Macri, pues no hace ninguna distinción en materia de ingresos por hogar. En este sentido, Cáritas Alemania advirtió en 2016 sobre las recomendaciones de reducir el consumo energético sin hacer distinciones en los hogares de acuerdo a su capacidad adquisitiva. En la imagen que sigue, dicha entidad brinda un ejemplo entre consumos de energía para hogares con ingresos altos (rojo), medios (azul) y bajos (verde), ejemplo que el señor presidente debería estudiar:

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11) El texto a la derecha del gráfico dice así: "A menudo, se cree que los hogares de ingresos más bajos son capaces de ahorrar dinero asesorándolos para ser más energéticamente eficientes en sus rutinas diarias. En muchos casos, esto es una suposición engañosa, ya que muchas familias pobres habrán podado al mínimo su consumo de energía…". Esta advertencia fue realizada como consecuencia de la escalada de precios que Alemania padece desde hace una década aproximadamente, agregando a propósito que "Con patrones de consumo ya tan limitados, resulta difícil justificar la expectativa de que las familias más pobres se vuelquen por usar todavía menos energía". En suma, pedirles a las clases populares sumamente afectadas por las políticas neoliberales un mayor ahorro energético, como hace Macri sin la más mínima distinción, es empujarlos a la incompatibilidad con la vida.

12) Por otra parte, del gráfico se observa que el consumo de los ingresos más bajos tiende a variar muchísimo menos en el año. Cáritas Alemania explica, en este sentido, que este tipo de hogares "Muestran muy poca evidencia en la variación estacional respecto de la cantidad de electricidad consumida; a pesar de noches más prolongadas en invierno, no demuestran el mismo pico entre diciembre y marzo [En Europa, invierno] que los ingresos de mayores ingresos". ¿Qué significa esto? Que, si Macri nos invita a apagar las estufas a la noche como pilar de una política nacional de ahorro energético, el aporte que harán los hogares más carenciados o de bajos ingresos (y que en esta Argentina son cada vez más), tendrá nulo o mínimo impacto en el ahorro total (si es que alguien finalmente le hace caso). Dentro de la barbaridad del pedido, más correcto en todo caso hubiese sido que Macri pida a los hogares clase alta y media alta el desagradable esfuerzo de dormir con frio. Y, ya que estamos, más correcto aún hubiese (básico sentido común) que pida ahorrar sí, pero durante el día, cuando por lo general los hogares están vacíos o hay menos integrantes. Es decir, dormir calefaccionados + apagar estufas durante buena parte de las horas diurnas, donde es sabido que la temperatura además tiende a ser mayor que en horas diurnas pues el Astro Rey está ocupado visitando la otra mitad del globo terráqueo.

El presidente como factor de riesgo

Según la OMS, "Un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. Entre los factores de riesgo más importantes cabe citar la insuficiencia ponderal, las prácticas sexuales de riesgo, la hipertensión, el consumo de tabaco y alcohol, el agua insalubre, las deficiencias del saneamiento y la falta de higiene".

Macri, el mayor empobrecedor energético de la historia argentina, es en sí mismo un factor de riesgo para la salud y la calidad de vida del pueblo argentino.

Desde OETEC exigimos al irresponsable e ignorante primer mandatario se retracte de su recomendación original para, sin más dilaciones ante lo que será un invierno crudísimo, recomendar a la ciudadanía, por un lado, dormir siempre en invierno adecuadamente calefaccionados, contemplando además que si el artefacto empleado es una estufa sin salida deberán mantenerse los ambientes convenientemente ventilados; y por el otro, si lo que quiere es ahorrar gas a toda costa, dirija exclusivamente su recomendación a los hogares de mayores ingresos, explicándole de paso al pueblo argentino en su conjunto cómo se entiende que a pesar de dos años de tarifazo la producción se haya desplomado y no presente signos concretos de recuperación. ¿Dónde están los más de 7.000 millones de dólares que la ciudadanía y el Estado nacional vía subsidios transfirieron a las petroleras?