Una abogada que evitó revelar su nombre se presentó como la persona que habría "entrenado" a Leonardo Fariña para que declarara como arrepentido contra la ex presidenta Cirstina Kirchner, en el marco de la causa conocida con "la ruta del dinero K".

La letrada, mencionada como Doctora G. sostiene ser quién preparó al mediático Fariña para cumplir con un guión (revelado tiempo atrás con la filtración de mails donde se detallaban los pasos a seguir) e inculpar a Kirchner en la investigación por lavado de dinero.

En declaraciones al periodista Raúl Kollmann para página 12, la supuesta "coach" judicial de Fariña sostuvo: "El no tenía la menor idea sobre obra pública. Parecía un chiste. Después, en la declaración y hasta en la televisión, usaba mis palabras. Yo me reía sola".

La mujer aún no declaró ante el juez Alejo Ramos Padilla, y sería citada por el magistrado durante la semana que comienza.

Sin embargo, en sus declaraciones públicas señaló que fue contratada por "el doctor Raúl Copes, un hombre originario del radicalismo que hacía años estaba en la SIDE".

Por su supuesto trabajo, la magister en Administración Pública indicó que cobró "unos 30.000 o 40.000 pesos de ahora", pero aclaró que "no sabía que era para entrenar a Fariña", aunque luego lo conoció.

"Copes me dijo que era un trabajo relacionado con obras públicas y con la administración pública en general. Me pedía que elaborara documentos sobre circuitos administrativos, el Instituto de la Vivienda de Santa Cruz y sobre obra vial. Me pidió cosas puntales", apuntó.

Al tiempo que reveló como era la supuesta forma de trabajo: "Copes me entregó tres veces, en mano, mails con las ideas generales. Yo tomaba esos mails y mi trabajo era darle forma técnica. Ahí yo interactuaba con Copes. Una vez que hacía mi trabajo, lo mandaba al mail elturista@protonmail.com".

Sobre su encuentro con Fariña, la doctora G. resaltó que él "no sabía nada de nada" sobre obra pública. "No sabía lo que era el acopio, que consiste en que antes se compraban materiales para iniciar una obra y presentando las facturas se cobraba un adelanto. Eso era muy diferente a cobrar un anticipo financiero. El decía que se cobraba un anticipo del 25 por ciento, lo que no existía", detalló.

E insistió: "No sabía las cosas más elementales. Se ve que nunca tuvo contacto con una licitación ni con una obra pública".

La mujer asegura contar con materiales que utilizó para explicarle al supuesto arrepentido los procesos de la obra pública, como un block de notas con cuadros y dibujos y mails