Sube la tensión entre Trump y Lula: Brasil rechazó la amenaza de nuevos aranceles

El gobierno de Lula da Silva rechazó una propuesta de Estados Unidos para aplicar un arancel del 12,5% a las importaciones brasileñas por presunto uso de trabajo forzoso.

03 de junio, 2026 | 20.51

El gobierno de Brasil salió este miércoles al cruce de una nueva amenaza comercial de Estados Unidos y calificó de "absurdo" el posible arancel que Washington evalúa aplicar a productos importados desde el país sudamericano por un supuesto vínculo con cadenas de suministro asociadas al trabajo forzoso. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva advirtió además que responderá con medidas recíprocas si la iniciativa finalmente entra en vigencia.

La tensión entre ambos países volvió a escalar luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos difundiera conclusiones preliminares sobre importaciones provenientes de 59 países y de la Unión Europea. A partir de ese informe, el organismo propuso la aplicación de un arancel del 12,5% para las naciones incluidas en la investigación.

La decisión generó una fuerte reacción en Brasilia, donde consideran que la medida no tiene fundamentos sólidos y que se trata de una nueva herramienta de presión comercial impulsada por la administración de Donald Trump. El conflicto se suma a otras disputas recientes entre ambos gobiernos y amenaza con deteriorar aún más una relación que atraviesa uno de sus momentos más delicados.

Brasil rechaza las acusaciones de trabajo forzoso

En un comunicado oficial, el gobierno brasileño expresó un "profundo desacuerdo" con las conclusiones preliminares presentadas por las autoridades estadounidenses y cuestionó el uso de un tema tan sensible como el trabajo forzoso para justificar restricciones comerciales. "Es absurdo intentar asociar la competitividad de la economía brasileña a insumos externos obtenidos por medio de comercio que viole la dignidad humana", señaló el Ejecutivo de Lula.

Además, remarcó que el país mantiene una política activa de fiscalización y combate contra cualquier forma de explotación laboral, con mecanismos de control y sanción que son reconocidos internacionalmente. Las autoridades brasileñas sostienen que la acusación carece de sustento y confían en que la propuesta no avance hacia una medida definitiva. Sin embargo, dejaron en claro que no permanecerán pasivas si Washington decide imponer nuevas barreras comerciales.

Lula amenaza con represalias contra Estados Unidos

El gobierno de Lula da Silva aseguró que responderá con reciprocidad en caso de que el arancel sea finalmente aprobado. Según Brasilia, una decisión de ese tipo violaría las reglas del comercio internacional y tendría un carácter claramente proteccionista. La posible tarifa del 12,5% se suma a la otra amenaza comercial anunciada por Trump el lunes, cuando propuso un arancel adicional del 25% contra productos brasileños tras una investigación que detectó supuestas prácticas de competencia desleal.

La acumulación de medidas provocó una fuerte reacción del presidente brasileño, que endureció su discurso contra Washington durante una reunión ministerial. "Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante. Somos muy grandes. Tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que Estados Unidos le dio a Brasil esta semana", afirmó Lula.

Trump, Bolsonaro y la disputa política detrás de los aranceles

La nueva controversia comercial también tiene una fuerte dimensión política. Lula acusó a su principal rival electoral, Flávio Bolsonaro, de actuar para perjudicar a su gobierno mediante sus vínculos con sectores cercanos a Donald Trump. El dirigente conservador negó haber solicitado sanciones comerciales durante una reciente reunión con Trump en Washington.

Las tensiones no son de ahora. En 2025, la administración Trump ya había impuesto aranceles del 50% sobre buena parte de las importaciones brasileñas en medio de las disputas por el proceso judicial contra Jair Bolsonaro por presuntos intentos de golpe de Estado.