Ayoub El Abyad, un marroquí de 16 años, vio videos de Instagram en los que migrantes cruzaban hacia el enclave español de Ceuta, y decidió probar suerte con su primo, a pesar de estar a 12 horas en automóvil de la frontera.
"La migración tiene que ver con mejorar nuestras vidas. Nos pusimos de acuerdo en que intentaríamos cruzar y confiaríamos en Alá", explicó El Abyad a Reuters en el lado marroquí, cerca de la frontera con Ceuta, tras completar el viaje luego de haber recibido la ayuda de dos conductores.
El Abyad esperaba ser uno de los aproximadamente 60.000 migrantes que entraron esta semana en el territorio español de Ceuta desde Marruecos, en lo que supone la mayor oleada de la historia reciente.
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En Marruecos, donde la profunda indignación por los deficientes servicios públicos y la pobreza desembocó a finales del año pasado en importantes protestas, muchos jóvenes pasan años esperando una oportunidad para cruzar la frontera en busca de mejores perspectivas.
Según datos oficiales, una cuarta parte de los marroquíes de entre 15 y 24 años no estudia, no trabaja ni recibe formación.
Cuando se difundieron en las redes sociales las noticias de una sentencia del Tribunal Supremo español de principios de julio, según la cual los migrantes interceptados en el mar mientras intentaban llegar a Ceuta o Melilla no podían ser devueltos de inmediato, muchos vieron una oportunidad.
Además, el mar en calma en esta época del año hace que cruzar a nado sea una opción más factible para los migrantes, explicó Mauricio Valiente, director de la organización española de ayuda a los refugiados CEAR.
"Vine aquí en busca de un futuro mejor", dijo Dounia Kherradi, una camarera de Lqliaa, uno de los focos de las protestas del año pasado. "Mi sueldo no me alcanza para cuidar de mis padres y tengo una hija (…) Que Dios nos ayude".
INFORMACIÓN FALSA
El Gobierno socialista español, que en general ha adoptado una postura empática frente a la migración, respondió con firmeza al aumento. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo calificó de violación de la soberanía española y se comprometió a devolver a los migrantes a sus países de origen lo antes posible.
El Ministerio de Asuntos Exteriores culpó a la información engañosa difundida en Internet, que sugería que a los migrantes que llegaran por mar se les permitiría quedarse en España. Aunque la sentencia judicial puso fin a las devoluciones inmediatas, sigue permitiendo los retornos mediante los procedimientos legales habituales.
Sánchez dijo que España estaba barajando cambios en la ley de inmigración para reforzar las medidas de repatriación. Como medida provisional, señaló que el Gobierno instalaría boyas marítimas para marcar la frontera en el mar.
Algunos analistas se han preguntado si las autoridades marroquíes hicieron la vista gorda ante los cruces, y recordaron ocasiones anteriores en las que se acusó a Rabat de usar la migración como arma política.
La última oleada importante había ocurrido en mayo de 2021, cuando las autoridades marroquíes parecieron relajar los controles fronterizos, una medida interpretada ampliamente como represalia por el hecho de que España acogió a un líder independentista del Sáhara Occidental.
Marruecos no reconoce la soberanía española sobre Ceuta y el otro enclave español, Melilla, y califica estos territorios —ambos bajo control español desde hace varios siglos— de "ocupados".
Las relaciones entre Madrid y Rabat han mejorado en los últimos años después de que España respaldó el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, un territorio reclamado por Marruecos, pero que también el Frente Polisario, respaldado por Argelia, pretende como Estado independiente.
Sin embargo, la visita de Sánchez a Argelia a principios de este mes no fue vista con buenos ojos en Rabat, dijo Haizam Amirah-Fernández, director del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos de Madrid.
El Congreso de los Diputados también aprobó recientemente un proyecto de ley que concede la nacionalidad española a los descendientes de los saharauis, una medida que, según los expertos, probablemente haya enfurecido a Marruecos.
El Gobierno de Marruecos no ha respondido a las múltiples solicitudes de comentarios sobre los cruces.
Algunos comentaristas señalaron que el mayor volumen de cruces ocurrió el Día del Trono, una importante festividad en Marruecos que conmemora el aniversario de la coronación del rey Mohamed VI, cuando la mayoría de las oficinas públicas permanecen cerradas.
En 2021, el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos atribuyó la respuesta laxa de las autoridades fronterizas ante la oleada de migrantes al "cansancio" de la policía marroquí tras las celebraciones del Ramadán.
Lahcen Haddad, que preside una comisión parlamentaria marroquí sobre relaciones con la UE, rechazó las sugerencias de que la política haya influido, haciéndose eco de la interpretación oficial de España de que los cruces se debieron a información errónea sobre la sentencia del Tribunal Supremo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España dijo el jueves que las relaciones bilaterales con Marruecos eran excelentes y que no se verán afectadas por el acercamiento con Argelia.
(Reportaje de Victoria Waldersee y Ahmed Eljechtimi; contribución de Corina PonsEdición en español de Javier López de Lérida)
