La percepción de las familias estadounidenses sobre el rumbo de la economía mostró un repunte moderado durante el transcurso de julio en un contexto atravesado por la persistencia de tensiones en los precios de primera necesidad. De acuerdo con los datos definitivos de la Encuesta de Consumidores elaborada por la Universidad de Míchigan, el Índice de Confianza del Consumidor subió a 55,2 puntos al cierre del mes, superando la lectura preliminar de 54,4 unidades y marcando un avance significativo respecto a los 49,5 puntos registrados en junio. La cifra final sorprendió a los analistas de Wall Street, cuyo consenso proyectaba un deterioro del indicador hasta el nivel de los 54 puntos.
Durante el período del relevamiento —realizado entre el 23 de junio y el 27 de julio—, el valor promedio de la gasolina en el mercado estadounidense volvió a superar el umbral de los 4 dólares por galón, impulsado por el impacto del conflicto bélico en Oriente Medio sobre las cotizaciones energéticas. "Se observaron mejoras generalizadas en todos los grupos. Los consumidores siguen centrados en el poder adquisitivo, mientras que los acontecimientos políticos o militares pasan a un segundo plano", destacó Joanne Hsu, directora de la Encuesta de Consumidores.
El factor determinante tras el repunte del indicador reside en el comportamiento de las expectativas inflacionarias. La proyección de los consumidores sobre el aumento del costo de vida para los próximos 12 meses cedió al 4,2% anual, marcando un alivio frente al 4,6% registrado en la medición de junio. Por su parte, las previsiones de inflación a un horizonte de cinco años permanecieron invariables en el 3,3%, alineándose con los últimos reportes oficiales que dieron cuenta de un ritmo de aceleración de precios algo más acotado al término del segundo trimestre.
Asimismo, la investigación de la Universidad de Míchigan ratificó que la recuperación de la confianza no estuvo concentrada en sectores específicos, sino que exhibió un comportamiento transversal a través de todos los segmentos socioeconómicos, niveles educativos, franjas etarias y adhesiones políticas, reflejando una moderada tregua en la preocupación por el poder de compra de las familias.
Con información de Reuters
