Un juez federal estadounidense anuló el lunes una tasa de 100.000 dólares impuesta por el presidente Donald Trump a las nuevas visas H-1B para trabajadores extranjeros altamente cualificados, al concluir que constituye un impuesto ilegal que el Congreso nunca autorizó.
El juez federal de distrito Leo Sorokin, de Boston, dictó la sentencia en una demanda presentada por 20 fiscales generales estatales demócratas que impugnaron una tasa anunciada por Trump en septiembre que elevaba drásticamente el costo de la obtención de las visas H-1B.
El programa H-1B ofrece 65.000 visas al año, además de otras 20.000 para trabajadores con títulos de posgrado, con una vigencia de entre tres y seis años. Los empleadores que solicitaban una visa para un trabajador extranjero antes de la proclamación de Trump solían pagar entre 2.000 y 5.000 dólares en tasas, dependiendo de diversos factores.
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El aumento de las tasas ha desalentado las solicitudes de visas H-1B, según los documentos judiciales. A fecha de 15 de febrero, los Servicios de Ciudadanía e Inmigración sólo habían recibido 85 pagos de la tasa de 100.000 dólares, según informó la administración en un escrito presentado en marzo.
La administración argumentó que la tasa constituye una sanción pecuniaria que el presidente tiene autoridad legal para imponer en virtud de la ley federal de inmigración con el fin de restringir la entrada de determinados ciudadanos extranjeros.
No obstante, Sorokin, nombrado por el presidente demócrata Barack Obama, concluyó que la tasa no es una sanción, sino un impuesto para cuya imposición el mandatario republicano carecía de autorización del Congreso.
"En este caso, la naturaleza y la aplicación del pago de 100.000 dólares revelan que se trata de un impuesto, independientemente de cómo se denomine dicho pago", escribió.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Con información de Reuters
