Por tercera vez en lo que va de la presidencia de Javier Milei, el empresario estadounidense Peter Thiel, fundador de la empresa de software Palantir, llegó a la Argentina y almorzó con el asesor presidencial Santiago Caputo. Como fue en las anteriores oportunidades, el magnate trumpista y también fudador de PayPal mantiene un perfil bajo y no trascendieron mayores detalles de su agenda. Empresario de carrera, Thiel es considerado uno de los fundadores del "tecnofascismo" y es uno de los principales impulsores de JD Vance, el vicepresidente de Trump. Crítico de la política, es un convencido de que la libertad y la democracia ya "no son compatibles".
Catalogado como "capitalista de riesgo", Thiel supo amasar fortuna en los años 90's administrando fondos de riesgo y multiplicó su dinero en la década siguiente haciendo inversiones en el pujante mundo de las plataformas. Fue socio de Elon Musk en la creación de PayPal, líder global en el mercado de billeteras digitales, a finales de esa década. Años después fue el primer apostador externo de Mark Zuckerberg cuando éste se lanzó a la creación de Facebook en 2004.
Thiel visitó la Argentina dos veces en 2024: la primera vez en febrero y la segunda en mayo. La primera visita no fue pública ni se anotó en el registro de audiencias, aunque sí figura en las planillas de ingreso de la Casa Rosada junto con su esposo, Matt Danzeisen, y el empresario argentino y embajador en Estados Unidos Alec Oxenford, a las 14.20 de la tarde del martes 27 de febrero y salió casi dos horas más tarde. La segunda visita, el 8 de mayo, fue revelada por el propio Oxenford en sus redes sociales, donde escribió: "Thiel me dijo que cree que las ideas de Milei son tan relevantes a nivel mundial como lo son para Argentina".
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Thiel fue uno de los principales financistas de Donald Trump durante su primera campaña presidencial y primer mandato. Se hizo conocido en la interna trumpista con un encendido discurso en la convención republicana del 2016, donde se proclamó "orgulloso de ser gay, republicano y estadounidense". Es además uno de los referentes morales del ahora vicepresidente de Trump, JD Vance, a quien convirtió al catolicismo y lo financia desde que entró en política en 2022: le hizo la donación más grande de la historia para una campaña al Senado, aportándole más de 15 millones de dólares.
Las ideas de Thiel y sus objetivos en la Argentina
Thiel y su empresa Palantir son los principales proveedores de tecnología del Pentágono y del gobierno de Trump en Estados Unidos. Entre otras cosas, es la compañía que otorga los softwares y monitorea el trabajo de los drones en Medio Oriente, donde Trump lanzó su cruzada contra la Irán desde febrero de este año. Descree de la democracia y reivindica el trabajo que su compañía y su país están haciendo en esa región ya que, como escribió la empresa Palantir en su cuenta de X hace algunos días: "La capacidad de las sociedades libres para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere de poder duro. Y ese poder duro, en este siglo, se construirá sobre software".
Sesgún trascendió de versiones periodísticas, su visita a la Argentina se debe a su deseo de conocer de primera mano el primer experimento libertario del mundo y conocer de primera mano la opinión de influyentes empresarios argentinos.
La salida de "la trampa de la democracia" es, de acuerdo a lo que propone Thiel, deshacerse de la política. El empresario es un convencido de privatización de la gestión de lo público, que dejaría entonces de ser público. El sistema de gobierno que imagina es el de ciudades-Estado gobernadas por empresas cuyos CEOs son señores feudales, que tienen poder absoluto sobre la vida y la propiedad de quienes viven allí. Es un convencido de que la ciencia no avanza y la culpa la tienen la burocracia científica y la administración federal. Para Thiel, el mundo va demasiado lento y el sistema político no ayuda. "No creo que la libertad y la democracia sean compatibles", sostiene, y como remedio a ese retardo defiende el modelo político propuesto por uno de sus viejos socios Curtis Yarvin: la humanidad necesita una monarquía dirigida por un CEO en el que los ciudadanos son los accionistas.
