​​​​​​​Estados Unidos atacó otra presunta "narcolancha" en el Pacífico y mató a tres personas

La administración de Trump profundiza su ofensiva militar contra embarcaciones señaladas por supuestos vínculos con el narcotráfico. Organizaciones de derechos humanos cuestionan la legalidad de los ataques y denuncian posibles ejecuciones extrajudiciales.

30 de mayo, 2026 | 14.16

El Ejército norteamericano confirmó este viernes un nuevo bombardeo contra una embarcación en el Pacífico oriental que dejó un saldo de tres muertos. El ataque fue informado por el Comando Sur estadounidense y se convirtió en la tercera operación letal ejecutada por Washington en la última semana.

La Operación Lanza del Sur, con la que la administración de Donald Trump enmarcó sus ofensivas contra embarcaciones acusadas de trasladar droga desde Sudamérica a Estados Unidos, está próxima a cumplir un año. Desde septiembre pasado, el gobierno estadounidense mató en total a 198 personas en estos ataques, lo que despertó fuertes críticas desde la oposición en el Parlamento y cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos. 

Con este último ataque, se superaron las 200 muertes.

Según las autoridades estadounidenses, la embarcación navegaba por una ruta utilizada habitualmente para el tráfico de drogas y estaba involucrada en actividades "vinculadas al narcotráfico".

Sin embargo hasta el momento, el gobierno de Trump no presentó evidencias públicas que respalden esa acusación ni identificó a las víctimas fatales, como sucedió con los ataques anteriores.

"La embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Pacífico oriental y estaba involucrada en operaciones de narcotráfico", tal como afirmó el Comando Sur en una publicación en la red social X. El mensaje fue difundido pocas horas después del ataque, aunque no incluyó información adicional sobre la identidad de los ocupantes ni detalles sobre el operativo militar.

Crecen las críticas por la legalidad de los ataques

La administración Trump sostiene que Estados Unidos se encuentra, en los hechos, en una guerra contra los grupos que define como "narcoterroristas" y que operan en distintos países de América Latina. Bajo esa premisa, Washington amplió el uso de recursos militares para interceptar y destruir embarcaciones sospechadas de participar en el tráfico internacional de drogas.

Sin embargo, la estrategia genera cada vez más cuestionamientos dentro y fuera de Estados Unidos. Diversos especialistas en derecho internacional advirtieron que los ataques podrían violar normas básicas del derecho humanitario, especialmente cuando se realizan fuera de escenarios de conflicto armado reconocidos y sin una amenaza inmediata contra territorio o ciudadanos estadounidenses.

Las críticas también provienen de organizaciones de derechos humanos, que denuncian la falta de transparencia en las operaciones y remarcan que Washington no difundió pruebas concretas que permitan verificar los presuntos vínculos de las embarcaciones atacadas con redes de narcotráfico. Según esos organismos, las acciones militares podrían encuadrarse como ejecuciones extrajudiciales si las víctimas eran civiles que no representaban un peligro inminente.