En medio de protestas en las inmediaciones del Congreso Nacional chileno, el abogado ultra conservador José Antonio Kast asumió este mediodía como nuevo presidente de Chile para el período 2026-2030 tras el mandato del dirigente de izquierda Gabriel Boric. Es el noveno cambio de mando desde le retorno democrático chileno en 1990.
A pocos metros de la ceremonia de traspaso, que se realizó en un tono solmene dentro del Congreso, en la ciudad de Valparaíso, un grupo de manifestantes quemó maderas y tiró piedras a los carabineros que formaban parte del operativo de seguridad. La protesta fue reprimida con camiones hidrantes de las fuerzas de seguridad.
Cerca de las 12.30, el líder del Partido Republicano que llegó a la Presidencia chilena tras obtener el 58% de los votos en diciembre pasado recibió la banda presidencial por parte de las autoridades salientes. Luego, Kast realizó la jura de los ministros que integrarán su Gabinete y partió hacia la residencia presidencial.
A su asunción asistieron los presidentes Javier Milei (Argentina), el Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia), Santiago Peña (Paraguay). También estuvieron la opositora venezolana María Corina Machado y el hijo del ex presidente y candidato de la derecha en Brasil, Flávio Bolsonaro, entre otros.
Quién es Kast
Kast, de 60 años, llega al Palacio de la Moneda con una agenda de desregulación del Estado, ajuste en el gasto público y mano dura en términos de políticas de seguridad. Es otro mandatario de la región que estará en línea con los planteos de Milei en Argentina y será su aliado.
"Vamos a tener un año duro, muy duro. Porque las finanzas del país no están bien", dijo en diciembre pasado, en su primer discurso como presidente electo. Durante la ceremonia de este mediodía, fue con Milei con quien saludó más afectuosamente al darse un abrazo.
Kast, que se inspira en las políticas del presidente estadounidense Donald Trump y del salvadoreño, Nayib Bukele, se convirtió también en el primer mandatario de la democracia chilena en reivindicar el legado del dictador Augusto Pinochet. "No tenemos ningún problema en que los jóvenes se manifiesten", planteó en aquel discurso como presidente electo, pero luego añadió que perseguirán a quienes cometan delitos. "Chile no puede acostumbrarse al miedo. Chile no puede acostumbrarse al fuego", subrayó.
Hace apenas días, el ahora presidente chileno había viajado a Miami para participar de la primera reunión del Escudo de las Américas, la nueva "coalición militar" que lanzó Trump junto a otros 11 países latinoamericanos gobernados por dirigentes de derecha.
