La Secretaría de Asuntos Nucleares, a cargo de Federico Ramos Nápoli, lanzó un documento donde establece nuevos lineamientos de la política para el sector del gobierno de Javier Milei. En eje central del texto es la habilitación al ingreso del sector privado y extranjero a un área que en la Argentina siempre estuvo impulsada por empresas estatales. En el plano geopolítico, propone un fuerte lineamiento con Estados Unidos.
La presentación del documento se realizó este domingo durante el 76° aniversario de la fundación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Es la primera reacción del gobierno hacia el sector nuclear luego de la conflictiva salida en febrero de Demian Reidel de la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la operadora de las centrales nucleares Atucha I y II y Embalse, por quedar envuelto (también imputado por la justicia) en denuncias por presuntos sobreprecios y gastos irregulares en tarjetas corporativas de la firma.
Reidel, cercano a Milei, fue el responsable de la primera versión del Plan Nuclear Argentino, que fue anunciado en diciembre de 2024 en un acto en la Casa Rosada donde también participó Rafael Grossi, presidente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a secretario general de la ONU. El plan nuclear anunciado en 2024 nunca arrancó. Ahora el gobierno va por uno nuevo.
Lanzamientos nucleares
La intención del gobierno es sumar una mirada comercial a un sector vinculado al desarrollo científico y tecnológico argentino. También establece como meta lograr exportaciones con valor agregado desde el área nuclear.
Sin embargo, desde el área nuclear cuestionaron los nuevos lineamientos de apertura al sector privado, que también propone la incorporación de jugadores extranjeros. Entre los críticos está Rodolfo Kempf, investigador de la CNEA y docente universitario con un amplio recorrido en el sector nuclear, que indicó: “los nuevos lineamiento se ubican en un panorama internacional de un gobierno totalmente alineado con el gobierno de Trump en Estados Unidos y una subordinación para el abastecimiento de combustible nuclear”.
“La Argentina se alineó con Estados Unidos, un país que no tiene centrales nuevas ni va a tener en los próximos años y que en el último tiempo aumentó los costos del sector nuclear porque es una potencia, pero no se está desplegando eficientemente en el área. Del otro lado tenemos a países como China, que en los últimos años redujo los costos fuertemente en el sector y adquirió mayor eficiencia”, describió Kempf.
Además, afirmó que “al intento de privatizar NASA se suma también el área de radioisótopos de la medicina nuclear, donde el gobierno tiene la intención de privatizar la gestión, que implicaría una pérdida de patrimonio pública en el área nuclear”.
Kempf destacó que “el documento lanzado por el gobierno habla de la transición energética y el ciclo de combustible nuclear en el nuevo escenario geopolítico. También pone el foco en la minería de uranio y el complejo fabril que la CNEA tiene en Mendoza”.
Por su parte, Andrés Kreiner, investigador superior del Conicet y docente universitario -también con una amplia trayectoria en el sector nuclear-, consultado por El Destape subrayó que la intención del gobierno con los nuevos lineamientos “es transformar una de las instituciones de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) más grandes de nuestro país en un emprendimiento comercial. El gobierno no entiende o no quiere entender que todo lo que tenemos actualmente se debe a 76 años de inversión en ciencia y tecnología y que gracias a eso se pueden parar hoy sobre esa plataforma”.
También destacó que “sin esos años de política nuclear, pasando por investigación básica, desarrollo tecnológico y hasta la fabricación de sistemas sofisticados y servicios altamente especializados, la Argentina no estaría entre los países de más importante desarrollo en el terreno nuclear”.
“Están destruyendo la CNEA, asfixiándola salarial y presupuestariamente, así como lo están haciendo con el resto del sistema universitario. Los trabajadores, que son la columna vertebral de toda institución, están siendo expulsados y dejados completamente de lado en las decisiones que se están tomando. Y además en el propio terreno en el cual dicen querer moverse, como son las inversiones privadas y negocios, están desperdiciando grandes oportunidades”, concluyó Kreiner.
En tanto, Kempf por último remarcó que “el gobierno viene llevando adelante una migración de cuadros formados en los tres institutos de la CNEA (Balseiro, Sabato y el Instituto Dan Beninson) a través de bajos salarios, que totalizan una cifra lamentable de 600 profesionales”.
Privatización
Desde su llegada a la Casa Rosada, el gobierno de Milei pretender realizar una apertura a capitales privados en el sector nuclear. El principal intento fue la declaración de empresa sujeta a una privatización parcial de NASA.
Ahora, en la nueva versión del plan nuclear, se sumaría –entre otros- la apertura comercial de la CNEA y uno de sus principales desarrollos como es el reactor multipropósito RA-10, que lo lleva adelante en conjunto con la estatal Invap.
La misma suerte podría correr el proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares), que es el primer reactor nuclear de potencia diseñado y construido íntegramente en la Argentina, que se destaca a nivel mundial por ser de la categoría de reactores modulares pequeños (SMR), en diferenciación de las grandes centrales nucleares. El proyecto Carem tiene un grado de avance del 80%, pero la actual gestión libertaria paralizó las obras y el financiamiento.
