Una catástrofe en derechos humanos está teniendo lugar en al-Obeid, en Sudán, según la ONU

03 de julio, 2026 | 11.05

​Otra catástrofe en materia de derechos humanos se está produciendo en Sudán, en torno a la ciudad sitiada de al-Obeid, dijo el viernes el máximo responsable de derechos humanos de Naciones ‌Unidas, quien alertó sobre una serie de ‌atrocidades e instó a la comunidad internacional a actuar.

Al-Obeid es la capital del estado de Kordofán del Norte, epicentro de los recientes combates en una guerra entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), una milicia paramilitar, que comenzó hace más de tres años y ha provocado una grave crisis humanitaria.

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló que la población civil llevaba 18 meses sometida a condiciones similares a las de un asedio, ​con una grave escasez de agua ⁠potable en al-Obeid y constantes ataques con drones.

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Durante un debate en el Consejo de Derechos Humanos ‌de la ONU en Ginebra, Türk explicó a los delegados que su oficina había ⁠documentado casos recurrentes de ejecuciones sumarias, secuestros, tortura y ⁠violencia sexual a lo largo de las rutas seguidas por las personas desplazadas en toda la región de Kordofán.

Instó a la comunidad internacional a no permitir que se repitan las atrocidades generalizadas que tuvieron lugar ⁠en El Fasher, en Darfur del Norte, el año pasado.

"Las señales procedentes de al-Obeid son claras ​e inequívocas: se está gestando otra catástrofe en materia de derechos humanos ‌en Sudán, esta vez en la capital del ‌estratégico estado de Kordofán del Norte", dijo Türk.

CIVILES ASESINADOS POR DRONES

La sesión fue convocada por Reino ⁠Unido, cuyo enviado había advertido previamente de que hasta 500.000 civiles corrían el riesgo de sufrir atrocidades a gran escala, ya que, según los informes, las RSF estaban concentrando fuerzas en torno a al-Obeid, una de las ciudades más grandes de Sudán y lugar donde han buscado refugio personas desplazadas de otras ​zonas de conflicto.

El ‌mundo no puede permitir que al-Obeid se convierta en "la próxima tragedia sin sentido", dijo la ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, en un comunicado publicado con motivo de la sesión del Consejo. "La comunidad internacional debe estar a la altura de las circunstancias", añadió.

Las RSF afirman que sus operaciones en los alrededores de al-Obeid son de carácter militar. Anteriormente habían ⁠dicho que no atacan intencionadamente a la población civil y que los responsables de los abusos rendirán cuentas.

Al igual que en otros conflictos, la guerra en Sudán se ha visto cada vez más marcada por los ataques con drones, que a menudo causan víctimas civiles.

Al menos 45 civiles murieron y 41 resultaron heridos en 15 ataques con drones en al-Obeid y sus alrededores entre el 6 y el 28 de junio, según la oficina de derechos humanos de la ONU.

Las organizaciones de derechos humanos han documentado presuntos crímenes de guerra cometidos por ‌ambas partes en el conflicto, y las RSF han sido acusadas de repetidas atrocidades y violencia étnica, incluso en su bastión de Darfur, en el oeste de Sudán.

En El Fasher, al menos 6.000 personas perdieron la vida en tan solo tres días cuando las RSF tomaron la ciudad, que se encontraba sitiada y azotada por la hambruna, a finales de octubre, según la oficina de derechos humanos de la ONU.

La oficina concluyó que ‌las RSF y las milicias aliadas cometieron crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, entre ellos matanzas masivas, ejecuciones sumarias, violencia sexual y tortura.

Un proyecto de resolución que está siendo estudiado por el Consejo de Derechos Humanos ‌de la ONU condena ⁠enérgicamente la escalada de violencia cometida por las RSF en al-Obeid y sus alrededores, y expresa su profunda preocupación por el riesgo inminente de que se produzcan atrocidades ​a gran escala.

El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno sudanés alineado con el ejército, Mohieldin Salim Ahmed Ibrahim, declaró ante el Consejo que la comunidad internacional debería ejercer una presión concreta para detener el flujo de equipamiento militar avanzado y armas hacia las RSF.

(Edición de Aidan Lewis, edición en español de Jorge Ollero Castela)