Por Gram Slattery y Timour Azhari
ABU DABI, 23 jun (Reuters) - El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoció que esta semana se enfrenta a una delicada misión: presentar el acuerdo de paz de Washington con Irán a los líderes árabes del Golfo, que temen que unas concesiones excesivas fortalezcan a Teherán y alteren el equilibrio de seguridad y los flujos de petróleo de la región.
El máximo representante diplomático de Estados Unidos llegó a Emiratos Árabes Unidos a última hora del martes y tenía previsto viajar en los próximos días a Kuwait y Baréin, donde se reunirá con responsables del Consejo de Cooperación del Golfo, una agrupación de monarquías que también incluye a Arabia Saudita, Qatar y Omán.
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Cuando se le preguntó si tenía previsto abordar la inquietud de los aliados respecto al acuerdo, Rubio respondió a los periodistas: "Sin duda, ese tema saldrá a colación en estas conversaciones", pero que también debatirían cuestiones que no están consideradas en el memorando de entendimiento.
El problema radica en algunos elementos del borrador del acuerdo, que no incluye límites a los misiles balísticos de Irán, propone un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares y contiene disposiciones que podrían ampliar la influencia regional de Teherán y su control sobre rutas marítimas clave para el transporte de petróleo.
Rubio dijo que no pediría a los aliados regionales que contribuyeran a ningún fondo de reconstrucción durante el viaje, aunque el memorándum de entendimiento sugiere que los países de la región serían, al menos en parte, responsables de financiar los gastos.
"Eso queda muy lejos", dijo Rubio, que señaló que ese era un debate para el futuro, y que la recepción de fondos por parte de Irán dependería del comportamiento de Teherán en lo sucesivo.
Los seis países del CCG son aliados estratégicos de Washington y ofrecieron algún apoyo logístico durante la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que comenzó hace cuatro meses, y todos ellos se vieron afectados por los ataques aéreos iraníes como consecuencia.
Algunos de esos países se sienten, en privado, decepcionados —y sorprendidos— por un acuerdo provisional que podría abrir la puerta a la normalización de las relaciones de Estados Unidos con Irán, un país predominantemente chií que la mayoría de los Estados del CCG, liderados por suníes, consideran su principal adversario.
Con información de Reuters
