La Defensoría del Pueblo de Formosa encendió advirtió, a través de un informe, que la deuda pública argentina creció cerca de un 30% desde diciembre de 2023. El dato, que ubica el total en más de 483.830 millones de dólares, contradice el discurso del gobierno de Javier Milei que sostiene que el endeudamiento no se incrementó.
Según el organismo, el problema no es solo el volumen de la deuda, sino el uso de los recursos financieros ingresados al país. En ese sentido, se advierte que los dólares provenientes de deuda externa no se tradujeron en un fortalecimiento de la economía productiva ni en un aumento sostenido de reservas.
El informe, además, detalla que, desde el inicio de la actual gestión ingresaron alrededor de 47.000 millones de dólares netos en financiamiento externo, incluyendo desembolsos del Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales como el Banco Mundial.
Incluso operaciones recientes, como los 2.000 millones de dólares gestionados por el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, se suman a un esquema de creciente dependencia financiera.
En esta línea, desde la Defensoría del Pueblo de Formosa sostienen que el circuito económico actual genera un efecto de “ida y vuelta” de divisas: los fondos ingresan por deuda, pero terminan saliendo por compromisos financieros o fuga de capitales, sin consolidar reservas estables en el Banco Central de la República Argentina.
Reservas frágiles
El impacto de este esquema también se refleja en el sistema financiero. A pesar del ingreso de dólares por el blanqueo en 2024, que aportó más de 20.000 millones, gran parte de esos fondos no logró sostenerse en el tiempo y fue retirado del sistema.
El informe afirma que esto expone una fragilidad estructural en las reservas internacionales y refuerza la dependencia del endeudamiento como herramienta de corto plazo para sostener la estabilidad macroeconómica.
Pero, describe el informe, el endeudamiento no se limita al Estado, el sector privado también enfrenta un deterioro marcado, con empresas que recurren al crédito para sostener operaciones en un contexto de baja demanda.
Los indicadores de morosidad alcanzaron niveles récord, con un aumento significativo de cheques rechazados y tensiones en la cadena de pagos. El efecto se traslada al empleo y a la actividad productiva.
Esto también se traduce en las economías familiares, el informe establece que seis de cada diez familias recurren al endeudamiento para cubrir gastos básicos, mientras que nueve de cada diez presentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Argentina atrapada
El informe de la Defensoría de Formosa advierte que la Argentina se encuentra atrapada en una dinámica donde el endeudamiento reemplaza al crecimiento. Mientras el Estado enfrenta fuertes compromisos con el FMI, provincias, empresas y familias dependen del crédito para sostener su funcionamiento diario.
En este contexto, el informe concluye que, la deuda deja de ser una herramienta de desarrollo para transformarse en un mecanismo de supervivencia económica, con efectos directos sobre el consumo, la inversión y la estabilidad social.
