Los bomberos se apresuraban el martes a sofocar los enormes incendios que han obligado a evacuar en una escala sin precedentes a decenas de miles de personas en varios puntos de Francia y España, mientras Europa Occidental se preparaba para otra ola de calor.
Los incendios han arrasado una región ya castigada por un verano extremadamente caluroso y seco. Los equipos intentaban aprovechar unas condiciones meteorológicas más favorables antes de que se instalara en el continente una nueva ola de altas temperaturas que comenzará el miércoles.
En la región francesa de Burdeos, los bomberos lograron contener el incendio durante la noche, mientras que en España las autoridades permitieron a los habitantes de nueve de las once localidades de la provincia central de Toledo regresar a sus hogares.
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Sin embargo, los incendios seguían ardiendo sin control en Madrid y las provincias vecinas, lo que obligó a mantener una vigilancia redoblada.
Un evacuado español describió un "infierno rojo" y escenas de tensión en las que los residentes huían con poco más que la ropa que llevaban puesta.
Europa, el continente que se calienta más rápidamente del mundo, ha sufrido este año olas de calor que han batido récords. Los científicos afirman que el cambio climático provocado por el ser humano está intensificando el calor y la sequía, lo que permite que los incendios se propaguen más rápido, ardan durante más tiempo y sean más destructivos.
"La situación a la que nos enfrentamos hoy es la más grave que jamás hayamos registrado, la más dura desde la Segunda Guerra Mundial", afirmó el presidente francés, Emmanuel Macron.
"Nos enfrentamos a un incendio sin precedentes", dijo a los servicios de emergencia en Burdeos a última hora del lunes.
Los incendios de Francia han arrasado ya una superficie mayor que en cualquier otro año por estas fechas desde 2006.
PREPARÁNDOSE PARA UNA NUEVA OLA DE CALOR
A pesar de los avances en las labores de extinción, la situación seguía siendo difícil, según dijo Nathalie Delattre, senadora por Gironda, departamento en el que se encuentra la ciudad de Burdeos.
"Todo dependerá de cómo les vaya a los bomberos sobre el terreno", declaró el martes a BFM TV.
Los campings y residencias turísticas de Lacanau, en la costa atlántica cerca de Burdeos, fueron evacuados el martes, según informó el gobierno local de Lacanau en su página de Facebook.
España se prepara para su cuarta ola de calor del verano a partir del miércoles, y se prevé que el riesgo de incendios alcance niveles extremos debido a las altas temperaturas, los vientos del sur y la baja humedad.
Los bomberos siguen luchando contra los incendios en la región de Madrid y las provincias vecinas de Ávila y Toledo.
Las condiciones registradas durante la noche en Madrid permitieron hacer frente con eficacia a los frentes de fuego activos, lo que contribuyó a reducir la amenaza, aunque los incendios aún no están bajo control, según informó el Gobierno español.
Hasta el martes, España contaba con más de 73.000 personas evacuadas y unas 66.000 personas confinadas.
Según el Reuters Climate Monitor, se preveía que las temperaturas en Burdeos alcanzaran los 33 grados centígrados (91,4 grados Fahrenheit) el martes, 7,1 °C por encima de la media diaria registrada entre 1961 y 1990, mientras que los 37 °C de la Comunidad de Madrid estarían 5,5 °C por encima de la media.
Se espera que la ola de calor de esta semana se intensifique rápidamente y alcance su punto álgido el miércoles.
Météo France también preveía que el calor alcanzara su punto álgido el miércoles, cuando las temperaturas en París podrían llegar a los 38 °C, pero añadió que la duración de la ola de calor "se determinará en los próximos días".
La Oficina Meteorológica de Reino Unido dijo que preveía "un periodo de calor cada vez más intenso, aunque relativamente breve".
Las olas de calor, cada vez más frecuentes e intensas, están provocando miles de muertes adicionales y alterando cada vez más la vida cotidiana, desde la congestión del tráfico por carretera y ferroviario hasta las dificultades en el transporte de mercancías debido a los bajos niveles de los ríos en las vías navegables europeas.
También está afectando al rendimiento de los cultivos; el servicio de seguimiento MARS rebajó el lunes todas sus previsiones de cosecha para 2026.
LOS VECINOS HABLAN DE UN "INFIERNO ROJO"
Para quienes se vieron atrapados en la trayectoria del incendio, escapar a menudo se redujo a agarrar a sus familiares y mascotas, y dejar todo lo demás atrás.
Sentada en una cama plegable en un centro de evacuación francés y acariciando a su gato, la consultora Sylvie Michel, de 63 años, elogió a las autoridades por proporcionarles a ella y a sus mascotas todo lo que necesitan.
"En Francia tendemos a ser muy críticos, por decirlo suavemente. Y, sinceramente, me quito el sombrero ante todos los que se han implicado", afirmó.
El evacuado español José Miguel Encinas, de 53 años, en La Vall d’Uixó, en el este de España, recordó escenas de "caos total".
"(Era como) en las películas aquellas del infierno en las que se abre una raja en el suelo y vemos el infierno rojo."
Con información de Reuters
