Las islas griegas se enfrentan a la sequía justo cuando comienza la temporada turística

16 de julio, 2026 | 05.12

​Siete islas griegas del mar Egeo han declarado este año el estado de emergencia por sequía para ahorrar agua, mientras el cambio climático hace que los veranos sean ‌más calurosos y las precipitaciones más ‌irregulares.

Ahora, las autoridades se preguntan si lloverá el año que viene para abastecer a los miles de turistas que agotan las reservas de agua justo cuando los lugareños más la necesitan.

La isla de Astipalea, con forma de mariposa, que depende del agua embotellada para el consumo, se encuentra al este del continente y no se benefició de las lluvias registradas en el norte y el oeste de Grecia, que hicieron del invierno más lluvioso en el país desde 2022.

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Para ​Astipalea, en el sureste del ⁠Egeo, fue la segunda temporada más seca desde 2020, según datos de las autoridades ‌locales, lo que plantea dilemas a los responsables.

"Si recogiéramos toda el agua que ⁠ha caído durante el año en un cubo o ⁠en un lavabo, tendría una profundidad de 2,5 centímetros", dijo el alcalde Nikos Komineas, de pie junto a un lago artificial rodeado de colinas secas con matorrales bajos y dispersos, el único ⁠embalse de agua de la isla, construido a mediados de la década de 1990.

LOS ​AGRICULTORES VUELVEN A RECURRIR A LOS POZOS

En abril, las autoridades cortaron ‌el acceso de la agricultora Evdokia Palatianou al ‌lago artificial para ahorrar agua. Las hortalizas que cultiva en su huerto se marchitaron, ⁠ya que se vio obligada a recurrir al agua salobre extraída de su pozo.

"A menos que llueva, no plantaré nada", dijo Palatianou, de 71 años, junto a un árbol muerto que en su día estuvo repleto de mandarinas en el pueblo costero de Livadi, la principal región ​fértil de la ‌isla.

El lago que abastece de agua para uso doméstico y riego a Livadi y a la principal localidad turística de Chora, capital de la isla, contiene ahora unos 150.000 metros cúbicos, una sexta parte de su capacidad de almacenamiento.

Con un consumo diario de unos 900 metros cúbicos en verano, las reservas durarían unos cinco meses ⁠y medio.

Las autoridades declararon una emergencia hídrica en mayo para acelerar la puesta en marcha de una planta desalinizadora temporal con una producción diaria de 600 metros cúbicos para Chora, y bloquearon el riego a los agricultores de Livadi para salvaguardar las reservas del lago hasta el otoño, explicó Komineas.

"Lo hicimos a regañadientes, pero, de todos modos, afortunadamente existe esta alternativa para ellos", dijo, y añadió que, si la lluvia repone el embalse de Livadi, volverán a conectar el suministro a los agricultores.

EL CONSUMO ‌SE DISPARA DURANTE LOS MESES DE MÁXIMO CALOR DEL VERANO

Un mapa elaborado por el Observatorio Europeo de Sequías de Copernicus marcó Astipalea en naranja en junio, un primer indicio de una sequía incipiente.

En el pueblo costero de Analipsi, al este de la isla, los ganaderos de ovejas y cabras transportan agua para llenar los depósitos o utilizan agua de baja calidad procedente de pozos.

Una planta desalinizadora ‌que suministra agua corriente a la localidad no pudo abastecer a una población que pasa de 1.400 a 7.000 habitantes en pleno verano, por lo que se instaló una segunda planta temporal en Chora ‌a la espera de la ⁠construcción de una permanente, prevista para finales de año.

En las islas griegas hay instaladas decenas de plantas desalinizadoras que consumen mucha energía. Komineas dijo que ​la planta provisional era una solución de emergencia ante la sequía, aunque admitió que resultaba costosa.

"Una de mis principales preocupaciones era qué pasaría si este año volvía a no llover", dijo.

(Información adicional de Louisa Gouliamaki y Stamos Prousalis; edición de Philippa Fletcher; edición en español de María Bayarri Cárdenas)