Los conservadores de EEUU observan con preocupación las elecciones en Hungría

31 de marzo, 2026 | 03.47

Los conservadores estadounidenses llevan mucho tiempo señalando al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, como prueba de que un líder occidental puede tomar medidas drásticas contra la inmigración, desafiar a las instituciones internacionales y ‌declarar la guerra al progresismo "woke", y aun ‌así ganar las elecciones.

Sin embargo, mientras Hungría se encamina hacia las elecciones parlamentarias del 12 de abril, algunos de los admiradores más entusiastas de Orbán en Estados Unidos, incluido el presidente Donald Trump, se enfrentan a una perspectiva antes impensable: tras 16 años en el poder, el abanderado europeo de la "democracia iliberal" podría ser destituido por las urnas.

Una derrota de Orbán tendría repercusiones mucho más allá de Hungría, poniendo en duda la durabilidad de un sistema político —caracterizado por un nacionalismo de línea dura y una erosión de los controles democráticos— que algunos en la derecha estadounidense han promocionado ​como modelo para remodelar la democracia ⁠occidental. Además, se produciría en un momento en que el impulso de algunos partidos de extrema derecha europeos ‌parece estar decayendo, y la impopularidad de Trump se considera cada vez más un lastre entre ⁠los votantes europeos.

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Las encuestas de opinión muestran que Orbán y su ⁠partido Fidesz se enfrentan al reto electoral más difícil desde que volvieron al poder en 2010. En la mayoría de los sondeos independientes, van por detrás del partido de centro-derecha Tisza, liderado por Peter Magyar.

Magyar, de 45 años, ha ⁠recorrido cientos de pueblos y aldeas, pronunciando a menudo discursos desde lo que se ha convertido en ​un símbolo de su campaña: un camión de plataforma pintado con los colores nacionales ‌de Hungría.

Aunque promete combatir la corrupción y el retroceso ‌democrático, achacando ambos al largo mandato de Orbán, los mítines de Magyar se centran en preocupaciones cotidianas como ⁠los bajos salarios, el aumento de los precios de los alimentos y el deterioro de los servicios públicos. Magyar, abogado y miembro del Parlamento Europeo, ha obtenido un fuerte apoyo entre los votantes más jóvenes, y sus seguidores atribuyen su rápido ascenso a un mensaje disciplinado y a un hábil manejo de las redes sociales.

Orbán, de 62 años, ha ​descrito a Magyar ‌como una apuesta arriesgada que se doblegará ante la Unión Europea y arrastrará al país a la guerra en Ucrania. Orbán mantiene estrechos vínculos con Rusia y se opone a ayudar a Ucrania. Por todo Budapest, los carteles de la campaña a favor de Orbán refuerzan ese mensaje, calificando a Fidesz como "La elección segura".

Cinco analistas políticos afirmaron que es poco probable que incluso el respaldo de alto nivel ⁠procedente de Washington —incluido el apoyo de Trump y la visita prevista del vicepresidente J.D. Vance los días 7 y 8 de abril— cambie el resultado, ya que los temas nacionales, como el coste de la vida, dominan las elecciones.

Trump ha elogiado a Orbán como "un líder verdaderamente fuerte y poderoso", y las conferencias en Budapest han atraído a figuras conservadoras de todo EEUU para estudiar su estrategia política.

La autodenominada "democracia iliberal" de Orbán refleja los temas clave de la América de la era Trump: duras políticas antiinmigración, desprecio abierto por las normas liberales, hostilidad hacia las instituciones globales y ataques a los medios de comunicación, las ‌universidades y las organizaciones sin ánimo de lucro. Fue el primer líder europeo en respaldar a Trump durante su campaña presidencial de 2016.

Bajo la Administración del expresidente Obama, Washington advirtió en repetidas ocasiones que el Gobierno de Orbán estaba erosionando las normas democráticas, incluida la independencia judicial y las libertades de prensa y religiosa, pero esas críticas se desvanecieron en gran medida una vez que Trump comenzó su primer mandato.

Desde entonces, a medida que las relaciones de Trump con gran parte de ‌Europa se han deteriorado, Hungría, bajo el mandato de Orbán, se ha acercado a él, incluso al unirse a su "Junta de Paz", una iniciativa que desafía el papel tradicional de las Naciones Unidas.

Otra característica que le ha valido admiradores a Orbán entre la ‌derecha estadounidense es su disposición ⁠a enfrentarse a la Unión Europea. Orbán ha desafiado repetidamente al bloque, sobre todo al oponerse a la solicitud de adhesión de Ucrania y al mantener estrechos vínculos con Rusia. Su ​oponente, Magyar, se ha comprometido a alejar a Hungría de Moscú y volver a anclarla en Occidente.

Un portavoz de Orbán no respondió a las solicitudes de comentarios. Magyar, en una entrevista anterior con Reuters, dijo que los votantes deben elegir entre Europa y el desarrollo, o la continuación de "16 años de declive".

(Edición de Jason Szep; editado en español por Patrycja Dobrowolska)