El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo el miércoles que la adaptación al clima debe tratarse como una prioridad central para los Gobiernos y ser valorada adecuadamente por el sistema financiero, a medida que se intensifican los riesgos climáticos y se amplía la brecha de financiación.
Mientras las sequías, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos afectan a comunidades de todo el mundo, Guterres dijo a responsables políticos y líderes financieros en la Semana de Acción Climática de Londres que la adaptación ha sido hasta ahora infravalorada y sufre una falta crónica de financiación.
"Los ministros de Finanzas, los bancos centrales, los ministerios de Planificación y las autoridades de inversión pública deben tratar el riesgo climático como una política económica central para movilizar mayores recursos internos", dijo, al instar a los Gobiernos a incorporar el riesgo climático en ámbitos que van desde la política fiscal hasta la regulación.
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Cerrar la brecha requerirá una amplia combinación de herramientas, dijo Guterres, entre ellas gravámenes a las industrias contaminantes, estructuras de financiación combinada y garantías para fomentar la inversión privada.
Pidió impuestos sobre las ganancias extraordinarias de las empresas de combustibles fósiles, cuyos ingresos se destinarían a la adaptación y a pérdidas y daños relacionados con el clima.
En el contexto de la reforma de los bancos de desarrollo del mundo, dijo que sus accionistas deben dar a los prestamistas "mucha mayor capacidad de acción", incluido un aumento de capital, para ampliar los préstamos destinados a proyectos que fortalezcan la resiliencia.
LOS PAÍSES MÁS POBRES, LOS MÁS EXPUESTOS A LOS IMPACTOS CLIMÁTICOS
La necesidad de aumentar la financiación pública y basada en subvenciones es más acuciante en los países en desarrollo, dijo, ya que son los más expuestos a los impactos climáticos, pero tienen la menor capacidad para prepararse.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, estos países necesitarán entre 310.000 y 365.000 millones de dólares al año para 2035, pero recibieron sólo unos 26.000 millones de dólares en 2023.
Guterres dijo que el sistema financiero también debe cambiar la forma en que valora la resiliencia, en particular para atraer más capital privado.
"Los países que invierten en reducir el riesgo deben ser recompensados, no castigados", dijo, al pedir a aseguradoras, reguladores y agencias de calificación crediticia que reflejen los esfuerzos de adaptación en menores costos de endeudamiento y mejores condiciones de seguros.
Añadió que es esencial una preparación más sólida antes de que ocurran los desastres, incluido el acceso universal a sistemas de alerta temprana y a financiación más asequible y previamente acordada, como los seguros.
"No se puede permitir que los desastres climáticos se conviertan en desastres fiscales", dijo. "La adaptación es una necesidad económica, un imperativo de desarrollo, un imperativo de seguridad y una cuestión de justicia climática".
Con información de Reuters
