La Defensoría del Pueblo de Formosa y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) Filial Formosa manifestaron su rechazo al proyecto del Gobierno nacional que propone derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable y advirtieron que eliminar el sistema de etiquetado frontal de alimentos representaría "un grave error en materia de salud pública", especialmente por su impacto en la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil.
El pronunciamiento fue encabezado por el defensor del Pueblo, José Leonardo Gialluca, y la presidenta de la SAP Filial Formosa, Noemí Karina Olivello White, quienes cuestionaron la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo Nacional mediante el expediente 186/26, firmado por el presidente Javier Milei, el exjefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud, Mario Lugones.
El proyecto propone derogar la Ley Nº 27.642 bajo el argumento de reducir "limitaciones regulatorias y económicas" y armonizar la normativa con los criterios del MERCOSUR. Sin embargo, desde Formosa advirtieron que la medida implicaría desmantelar una de las principales políticas públicas de prevención alimentaria implementadas en el país.
Gialluca y Olivello señalaron que más de 300 organizaciones científicas, académicas y de la sociedad civil ya expresaron su rechazo a la iniciativa por considerar que pone en riesgo una herramienta diseñada para proteger el derecho de los consumidores a acceder a información clara sobre los alimentos, con especial énfasis en la protección de niños, niñas y adolescentes.
La presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Formosa sostuvo que el etiquetado frontal trasciende una discusión normativa y constituye una política sanitaria fundamental para prevenir enfermedades crónicas desde la infancia. "La prevención de muchas enfermedades comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas y depende, en gran medida, de las decisiones alimentarias que se toman durante los primeros años de vida", señaló en comunicación con medios locales.
En ese sentido, explicó que el objetivo de los sellos de advertencia es brindar información simple y visible para que las familias puedan tomar decisiones de compra más conscientes. "La idea es que la mamá o el papá que va al supermercado entienda qué está comprando. Si decide llevar ese producto, al menos lo hace con información clara", afirmó.
Desde ambas instituciones destacaron que distintos estudios nacionales e internacionales demostraron que los consumidores comprenden el significado de los octógonos negros y que, en numerosos casos, modificaron sus hábitos de compra a partir de esa información. Según indicaron, elegir alimentos con menos sellos o sin advertencias representa un cambio positivo que, trasladado al conjunto de la población, puede generar mejoras significativas en la alimentación infantil y en la prevención de enfermedades.
Por su parte, Gialluca sostuvo que la ley aún no fue implementada en toda su dimensión y, pese a ello, ya comenzó a mostrar resultados positivos. "Sería un grave error eliminarla cuando todavía no hemos logrado aplicarla plenamente y ya observamos beneficios", afirmó.
En ese marco, la Defensoría del Pueblo informó que remitió actuaciones formales al Ministerio de Salud de la Nación, a la Presidencia de la Cámara de Diputados, al Senado y a las comisiones legislativas competentes solicitando el rechazo del proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Como fundamento, recordó que una alimentación saludable durante la infancia constituye una de las principales herramientas para reducir enfermedades crónicas en la edad adulta.
El pronunciamiento también incorpora datos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, que muestran la magnitud del problema en Argentina. Según ese relevamiento, el exceso de peso afecta al 13,6% de los menores de cinco años y alcanza al 41% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años, una situación asociada al elevado consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Finalmente, desde la Defensoría destacaron que la ley no se limita únicamente a la colocación de los octógonos negros en los envases. Recordaron que anteriormente la información nutricional se presentaba mediante tablas complejas y poco comprensibles para la mayoría de los consumidores, mientras que el sistema vigente permite identificar de manera rápida si un producto contiene exceso de azúcares, grasas, sodio o calorías.
Asimismo, señalaron que experiencias implementadas en países como Chile, Uruguay, Perú, México y Colombia muestran que el etiquetado frontal contribuyó a mejorar los hábitos de consumo y a reducir los niveles de sobrepeso infantil, por lo que consideraron que fortalecer la normativa resulta clave para proteger la salud de las futuras generaciones.
