El responsable de seguridad electoral del presidente de Estados Unidos intentó en 2025 prohibir las máquinas de votación usadas en más de la mitad de los estados, preguntando si el Departamento de Comercio podía declarar que sus componentes suponían un riesgo para la seguridad nacional, según dos fuentes.
El asesor de la Casa Blanca Kurt Olsen, un abogado al que Donald Trump ha encargado demostrar teorías conspirativas sobre el fraude electoral ampliamente desmentidas, impulsó el plan para actuar contra las máquinas de Dominion Voting Systems.
La idea surgió, según las fuentes, mientras Olsen y otros funcionarios debatían cómo el Gobierno federal podría asumir el control de las elecciones de los estados, una idea que Trump había comentado públicamente.
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Olsen quería un sistema nacional de papeletas de voto contadas a mano, según las fuentes, una demanda frecuente de Trump que, según algunos expertos en seguridad electoral, sería menos preciso y potencialmente más arriesgado que el sistema actual de máquinas con registros en papel auditables que usan casi todas las ciudades y estados.
El plan para excluir las máquinas, del que no se había informado antes, llegó tan lejos que en septiembre los funcionarios del Departamento de Comercio comenzaron a estudiar qué argumentos podrían esgrimir para llevarlo a cabo, afirmaron otras tres fuentes.
Sin embargo, finalmente fracasó porque Olsen y otros miembros del Gobierno que trabajaban con él no lograron aportar pruebas que justificaran tal medida, según dos de las fuentes.
El episodio forma parte de una amplia campaña del Gobierno de Trump para invadir la autoridad de los gobiernos estatales y locales para gestionar las elecciones -una competencia que les otorga la Constitución para evitar que el poder ejecutivo se apropie del poder-.
Olsen está colaborando con las principales agencias de inteligencia y fuerzas del orden del país para investigar las denuncias de fraude electoral.
Una investigación de Reuters a principios de este mes reveló que funcionarios federales e investigadores de al menos ocho estados han solicitado registros confidenciales, han presionado para acceder al equipo electoral y han reexaminado casos de fraude electoral que los tribunales y las revisiones bipartidistas han desestimado.
Trump y sus aliados republicanos también están llevando a cabo planes sin precedentes para redefinir los distritos electorales antes de lo habitual con el fin de asegurarse ventajas en las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Olsen, a quien los senadores demócratas pretenden destituir de su cargo, tenía como objetivo invalidar las máquinas de votación Dominion antes de las elecciones de noviembre, según las dos fuentes.
Entre otras personas involucradas en las deliberaciones se encontraban Paul McNamara, asesor principal de la jefa de inteligencia de Trump, Tulsi Gabbard, y Brian Sikma, asistente especial del mandatario que trabaja en su Consejo de Política Interna, según una de las dos fuentes.
Olsen ha colaborado estrechamente con la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) de Gabbard.
A principios del verano boreal pasado, McNamara pidió a funcionarios del Departamento de Comercio que consideraran la posible designación de los chips y el software de Dominion como un riesgo para la seguridad nacional, según las dos fuentes.
En aquel momento, McNamara dirigía un grupo de trabajo de la ODNI que colaboraba con funcionarios del Gobierno federal para investigar las vulnerabilidades de las máquinas de votación del país. Las dos fuentes afirmaron que McNamara habló sobre el tema con altos funcionarios del Departamento de Comercio, dirigido por el secretario Howard Lutnick.
Reuters no pudo determinar si Lutnick participó en esas conversaciones o estaba al corriente de ellas.
Un portavoz del Departamento de Comercio afirmó que Lutnick nunca se reunió ni discutió cuestiones relacionadas con la integridad electoral con McNamara y que no "participó en absoluto en el tema". El portavoz se negó a comentar si la oficina de Lutnick u otros funcionarios estuvieron involucrados.
Olivia Coleman, portavoz de la agencia de Gabbard, afirmó que la ODNI, incluido McNamara, "no informó ni coordinó ningún plan con el Departamento de Comercio para tomar medidas destinadas a prohibir las máquinas de votación Dominion".
Olsen, McNamara y Sikma no respondieron a las solicitudes de entrevista. En respuesta a esta noticia, el senador demócrata Alex Padilla afirmó que Olsen debería ser despedido, calificándolo de amenaza para la democracia en una publicación en X.
PREOCUPACIÓN POR CAOS ELECTORAL
A los demócratas y a los expertos en integridad electoral les preocupa que, ante la previsión de que los republicanos sufran derrotas en las elecciones de mitad de mandato, el Gobierno federal pretenda suprimir el voto y allanar el camino para impugnar los resultados con más acusaciones infundadas de fraude.
Más del 98% de las jurisdicciones electorales del país ya generan un registro en papel para cada voto, afirmó el año pasado la Comisión de Asistencia Electoral. Esos votos se emiten en su mayoría en máquinas que imprimen un registro en papel, o se marcan a mano pero se cuentan mediante lectores electrónicos.
Los expertos en seguridad electoral apoyan ampliamente la combinación actual de tecnología y papeletas de voto, que proporciona un rastro verificable por el votante para las auditorías postelectorales.
Los defensores de las papeletas marcadas y contadas a mano argumentan que eliminan los riesgos de piratería informática. Pero plantean otros riesgos, según Alex Halderman, profesor de informática de la Universidad de Míchigan, entre ellos los errores de recuento y el relleno de urnas.
"Pasar al recuento manual sería caótico, y podría facilitar el fraude", señaló.
El portavoz de la Casa Blanca Davis Ingle calificó la información de este reporte como filtrada de forma selectiva y la tildó de desinformación.
Las normas de la cadena de suministro otorgan al secretario de Comercio poderes para restringir las transacciones con empresas tecnológicas de naciones designadas como "adversarios extranjeros", entre ellas China, Rusia y, concretamente, el Gobierno del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro, a quien el Ejército estadounidense capturó en enero.
Uno de los principales objetivos de los esfuerzos de Olsen por encontrar pruebas de piratería extranjera es la teoría desmentida de que las máquinas de Dominion estaban infectadas con código controlado por venezolanos para robarle las elecciones de 2020 a Trump, según las dos fuentes.
Las repetidas investigaciones y demandas desde 2020 no han aportado pruebas de que las máquinas de Dominion fueran pirateadas. En 2023, Fox News pagó a Dominion 787 millones de dólares en un caso de difamación por falsas acusaciones de manipulación electoral.
Con información de Reuters
