Florencia tiene previsto ampliar considerablemente las restricciones a los nuevos alquileres turísticos de corta duración, extendiendo la prohibición más allá de su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en un nuevo intento por aliviar la presión sobre el mercado inmobiliario en una de las ciudades más visitadas de Italia.
La medida, que la alcaldesa Sara Funaro ha calificado de pionera a nivel nacional, se presentará el miércoles ante una comisión del ayuntamiento con el objetivo de obtener su aprobación a principios de junio.
Impedirá la creación de nuevos alquileres turísticos de corta duración en unos 16 kilómetros cuadrados de la ciudad durante dos años, lo que casi triplicará el número total de viviendas afectadas por la prohibición, pasando de las 35.593 actuales a más de 103.000.
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La propuesta no reduce el número de alquileres a corto plazo existentes, pero impediría que se activaran otros nuevos una vez que entre en vigor. Airbnb no hizo comentarios inmediatos sobre el plan.
PROCEDIMIENTO DE URGENCIA
Florencia, al igual que otros destinos turísticos europeos, ha tenido que lidiar con la proliferación de los alquileres vacacionales a corto plazo, el aumento de los alquileres y las quejas de que los residentes locales están siendo desplazados de los barrios céntricos.
"El objetivo es claro: continuar con nuestro compromiso de proteger la vida residencial y garantizar un equilibrio sostenible entre el turismo y la vida cotidiana de nuestros ciudadanos", declaró Funaro a Reuters.
La alcaldesa ha solicitado un procedimiento de urgencia para evitar una avalancha de registros antes de que la normativa entre en vigor.
"Los datos muestran que en nuestra ciudad el fenómeno de los alquileres turísticos a corto plazo ha crecido de forma muy significativa", afirmó.
La medida sigue a una decisión de Florencia de 2023 de prohibir nuevos alquileres residenciales a corto plazo en el centro histórico. Esa medida fue impugnada por los opositores, pero la ciudad ha ganado desde entonces una serie de sentencias ante el tribunal administrativo regional.
La moratoria que protege los alquileres a corto plazo existentes expira el 31 de mayo de 2028. A partir de esa fecha, la ciudad tiene previsto empezar a reducir el número de alquileres vacacionales. Funaro afirmó que la ciudad tratará de favorecer a los pequeños propietarios locales que utilizan un apartamento para complementar sus ingresos frente a los operadores que trabajan con fines comerciales.
CRÍTICOS DICEN PROHIBICIÓN "CRIMINALIZA" EMPRENDIMIENTO
Sin embargo, los detractores de las restricciones afirman que las medidas anteriores no han logrado que los residentes regresen al centro de la ciudad ni han reducido de manera significativa los alquileres habituales.
"A pesar de ello, (la ciudad) decide ahora ampliar las prohibiciones a barrios fuera del centro, lo que sigue afectando a los ciudadanos, a los pequeños propietarios y a las empresas relacionadas con el sector hotelero", declaró a Reuters Lorenzo Fagnoni, presidente de Property Managers Italia y director ejecutivo de Apartments Florence.
Afirmó que los alquileres a corto plazo dan sustento a administradores de fincas, personal de limpieza, trabajadores de mantenimiento, técnicos, artesanos y profesionales del sector hotelero.
Añadió que "criminalizar la actividad empresarial en el turismo»"perjudicaría a una parte importante de la economía de la ciudad.
(Escrito por Crispian Balmer; edición de Alvise Armellini y Alison Williams. Editado en español por Natalia Ramos)
