Mendoza volvió a quedar en lo más alto del mapa vitivinícola internacional. En una de las competencias de vinos más importantes y exigentes del planeta, el International Wine Challenge (IWC) de Londres, la bodega mendocina Huentala Wines obtuvo una actuación histórica con dos etiquetas de Malbec nacidas en los suelos de Gualtallary, en el Valle de Uco.
La competencia reunió más de 4.000 muestras de todo el mundo y es considerada una de las grandes referencias internacionales de calidad. En ese escenario, el Huentala Calizo Albar Block 06 2023 alcanzó 97 puntos, obtuvo Medalla de Oro y recibió tres de los premios más importantes del certamen: Mejor Malbec de Mendoza, Mejor Malbec de Argentina y Mejor Vino Tinto de Argentina.
El reconocimiento se completó con la destacada performance del Gran Sombrero Malbec 2024, que logró 96 puntos y también obtuvo Medalla de Oro, consolidándose como una de las revelaciones de la edición 2026 del concurso.
Detrás de estos resultados se encuentra una década de trabajo de Huentala Wines, una bodega perteneciente al Grupo Huentala, liderado por el empresario mendocino Julio Camsen. Sin embargo, tanto el empresario como el equipo enológico coinciden en señalar que la verdadera explicación del éxito está en el territorio donde nacen estos vinos: Gualtallary, uno de los lugares más reconocidos del Valle de Uco por sus condiciones excepcionales para el cultivo de la vid.
Gualtallary, el suelo mendocino que conquista al mundo
Ubicado a unos 1.400 metros sobre el nivel del mar, en cercanías de la cordillera de los Andes, Gualtallary se convirtió en los últimos años en una de las zonas más prestigiosas para la producción de vinos de alta gama.
Allí se encuentra Finca La Isabel Estate, el único viñedo de Huentala Wines. Sus condiciones climáticas y geológicas cuentan con gran amplitud térmica, noches frías y una marcada diversidad de suelos con presencia de piedras cubiertas por carbonato de calcio, lo que permite desarrollar vinos con una identidad particular.
El enólogo de la bodega, José “Pepe” Morales, explicó que la variabilidad del terreno es una de las claves de la calidad obtenida. “Al estar tan cerca de la cordillera tenemos una enorme diversidad de suelos. Hay sectores arenosos, otros con capas de arena sobre piedras calcáreas y zonas con una gran concentración de piedra cubierta de carbonato de calcio”, detalló en comunicación con medios locales.
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El trabajo de interpretación del viñedo se desarrolla desde hace años junto al geólogo Guillermo Corona y se complementa con herramientas tecnológicas como imágenes satelitales que permiten estudiar la humedad del suelo, el vigor de las plantas y el comportamiento de cada parcela.
Mientras otros viñedos pueden alcanzar más de 130 quintales por hectárea, en algunas zonas de la finca la producción oscila entre los 40 y los 60 quintales, una característica que, con el tiempo, se transformó en una ventaja para obtener una mayor concentración y complejidad en los vinos.
Dos Malbec con una misma raíz, pero con personalidades diferentes
Aunque ambos vinos nacen del mismo viñedo, representan expresiones distintas del Malbec de Gualtallary. El Calizo Albar Block 06 surge de pequeñas parcelas con una fuerte presencia mineral y rendimientos extremadamente bajos. La cosecha premiada dio origen a apenas unas 2.000 botellas, elaboradas mediante microvinificaciones y con una crianza realizada completamente en barricas.
El Gran Sombrero, en cambio, busca una expresión más fresca y accesible. Su producción alcanza entre 60.000 y 70.000 botellas anuales y solamente una parte del vino pasa por barricas usadas, lo que permite conservar un perfil más frutado y directo.
Para Julio Camsen, uno de los aspectos más llamativos del reconocimiento internacional es la relación entre calidad y precio del Gran Sombrero, una etiqueta que obtuvo 96 puntos en Londres y que se comercializa en Argentina por un valor considerablemente menor al de otros vinos que compiten en ese segmento.
“Gran Sombrero es el vino que desafió a los gigantes. Obtener ese puntaje en una cata a ciegas entre miles de muestras es algo extraordinario”, sostuvo.
Un reconocimiento que confirma la evolución del vino argentino
Para Huentala Wines, los premios obtenidos en Londres no representan un hecho aislado, sino la consolidación de un camino iniciado hace años. La misma etiqueta Gran Sombrero ya había alcanzado un reconocimiento internacional en 2021, cuando fue elegida como Mejor Malbec del Mundo en el mismo certamen.
El nuevo resultado vuelve a colocar al Malbec argentino y, particularmente, a los vinos de Mendoza, en el centro de la escena mundial. El desafío ahora será sostener esa consistencia año tras año y continuar explorando las posibilidades que ofrece un terroir que todavía guarda secretos por descubrir.
Morales considera que ese es el verdadero objetivo del trabajo que realiza la bodega: entender cada vez más el comportamiento del viñedo y lograr que elementos como la frescura y la complejidad convivan en cada botella.
