El rey británico Carlos viaja a EEUU en un viaje ensombrecido por la guerra en Irán y el tiroteo

27 de abril, 2026 | 04.55

El rey Carlos y la reina Camila de Reino Unido llegan a Estados Unidos este lunes para una visita de cuatro días, un viaje que ha cobrado aún mayor relevancia tras el ‌tiroteo ocurrido durante la cena de los ‌corresponsales de la Casa Blanca y ante la tensión entre los dos estrechos aliados.

La visita de Estado, con diferencia la más destacada y trascendental del reinado de Carlos, conmemora el 250.º aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos del dominio británico, y es la primera que realiza un monarca británico al país en dos décadas.

Comienza con una reunión privada con el presidente Donald Trump, autoproclamado admirador de la realeza, e incluye un discurso ante el Congreso y una lujosa cena en la Casa Blanca.

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TIROTEO DURANTE LA CENA DE PRENSA A POCOS ​DÍAS DE LA VISITA

Pero el ⁠viaje, planeado desde hace tiempo, se ha visto envuelto en la disputa política entre ambos países por la ‌guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que llevó a Trump a ⁠expresar su profundo descontento con el Gobierno británico por no ⁠apoyar la ofensiva.

El tiroteo del sábado en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington, en el que el presidente y los altos cargos de su Gobierno eran los probables objetivos según ⁠el fiscal general en funciones de EEUU, ha ensombrecido aún más la visita.

El Palacio de Buckingham ​dijo que el viaje seguiría adelante según lo previsto tras las conversaciones entre ‌las autoridades británicas y estadounidenses para determinar si el ‌incidente afectaría a los planes de la familia real.

"El rey y la reina están muy agradecidos a ⁠todos aquellos que han trabajado sin descanso para garantizar que así sea y esperan con interés que la visita dé comienzo mañana", dijo el domingo un portavoz del palacio.

TRUMP HA CRITICADO A REINO UNIDO POR SU POSTURA SOBRE IRÁN

A su llegada a Washington, el rey y la reina tomarán el té en privado con el ​presidente, un admirador ‌declarado de la familia real británica que suele describir a Carlos como un "gran hombre", y su esposa, la primera dama Melania Trump.

El rey, de 77 años, que sigue en tratamiento contra el cáncer, se dirigirá al Congreso al día siguiente, en lo que será solo la segunda vez que un monarca británico lo haga.

A continuación, la pareja real se dirigirá a Nueva York, ⁠donde conmemorarán a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 antes de que se cumpla el 25.º aniversario, mientras que la reina también celebrará el centenario de los cuentos infantiles de Winnie the Pooh.

El viaje a Estados Unidos concluirá en Virginia, donde el rey se reunirá con personas involucradas en labores de conservación, en un guiño a su medio siglo de activismo medioambiental.

El Gobierno del primer ministro británico, Keir Starmer, espera que la visita refuerce el futuro de la "relación especial" entre los dos aliados, que se encuentra en su punto más bajo desde la ‌crisis de Suez de 1956.

El embajador británico en Estados Unidos, Christian Turner, dijo que la visita pondría de relieve la historia compartida, el sacrificio y los valores comunes entre ambos países, y añadió que el enfoque sería muy británico: "Mantén la calma, sigue adelante".

Aunque Trump ha suavizado sus críticas a Reino Unido en los últimos días por su respuesta a la guerra de Irán, un correo electrónico interno del Pentágono ha expuesto cómo EEUU podría revisar su postura ‌sobre la reivindicación británica de las Islas Malvinas como castigo por su falta de apoyo, lo que ha vuelto a tensar las relaciones.

Un tema que no se tratará durante la visita es el escándalo de Jeffrey Epstein. Fuentes de la ‌Casa Real han afirmado que ⁠no era posible que la pareja real se reuniera con ninguna de las víctimas de Epstein durante la gira, como algunas habían solicitado, para evitar afectar a posibles causas ​penales.

El hermano de Carlos, Andrew Mountbatten-Windsor, cuya reputación y prestigio real han quedado destruidos por sus vínculos con el difunto delincuente sexual estadounidense, se enfrenta actualmente a investigaciones policiales por sus conexiones. El expríncipe Andrés ha negado haber cometido ningún delito.

Con información de Reuters