Drones ucranianos alcanzaron un museo histórico en Sebastopol, en la península de Crimea, anexada por Rusia, según informaron el miércoles las autoridades locales, quienes anunciaron al mismo tiempo la reducción del número de trenes nocturnos ante la intensificación de los ataques aéreos.
El museo conmemora la Guerra de Crimea de 1853-1856 entre el Imperio ruso y una coalición que incluía al Imperio otomano. Rusia fue derrotada en esa guerra.
El gobernador de Sebastopol, Mijaíl Razvozháyev, nombrado por Rusia, dijo en Telegram que el techo del museo estaba en llamas. No dio más detalles sobre los daños ni sobre si hubo víctimas.
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"¡El enemigo pagará por este sacrilegio!", dijo Razvozhayev en su publicación de la madrugada del miércoles.
En otras partes de Crimea, las autoridades redujeron los horarios de los trenes durante la noche, según dijo en Telegram el gobernador de la península instalado por Rusia, Serguéi Aksyonov, después de que un ataque con drones esta semana hiriera a un maquinista y matara a su ayudante.
La península de Crimea, en el mar Negro, anexada por Rusia a Ucrania en 2014, se enfrenta a una escasez de combustible tras los recientes ataques con drones de Ucrania, justo cuando comienza la temporada festiva.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, propuso la semana pasada mantener conversaciones cara a cara con el presidente ruso, Vladimir Putin, quien las rechazó. Tras el incidente del tren, el Kremlin dijo que Ucrania estaba socavando los esfuerzos por encontrar una solución pacífica al conflicto.
Por otra parte, la ciudad de Novokúibyshevsk, en la región rusa de Samara, un importante centro petrolero a orillas del río Volga que alberga varias refinerías operadas por el gigante petrolero estatal Rosneft , estaba repeliendo ataques con drones, informó el gobernador regional.
Las autoridades instaron a los residentes de la ciudad de Samara, de un millón de habitantes, a buscar refugio, y se suspendió el transporte público ante alertas de ataque aéreo, según medios de comunicación locales.
Los continuos ataques de Ucrania contra la infraestructura energética rusa han obligado a Moscú a reducir su producción de petróleo, la tercera más grande del mundo.
En la región meridional de Rostov, en Rusia, fronteriza con Ucrania, los escombros caídos de un dron provocaron un incendio en un depósito de combustible de una instalación civil, y en la región central de Vladímir ardían dos instalaciones industriales, informaron los gobernadores regionales a través de Telegram.
En una medida poco habitual, las remotas regiones petroleras rusas de Janti-Mansisk, Perm y Tiumén, así como las regiones industriales de Cheliábinsk y Sverdlovsk, en los montes Urales, a miles de kilómetros de Ucrania, emitieron alertas de ataque aéreo, según publicaciones en redes sociales de las autoridades locales.
En total, Rusia derribó 326 drones ucranianos durante la noche, de los cuales más de una decena se dirigían a Moscú, informaron el Ministerio de Defensa y el alcalde de Moscú en publicaciones en redes sociales.
Reuters no ha podido verificar de forma independiente estas informaciones.
Con información de Reuters
