Es casi seguro que el Banco Central Europeo mantendrá los tipos de interés sin cambios en el 2% este jueves, pero dejará claro que está dispuesto a subirlos si la guerra con Irán provoca un repunte duradero de la inflación en la zona del euro.
Los precios del petróleo y el gas se han disparado desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que aumenta el riesgo de que el encarecimiento de los costes energéticos impulse al alza los precios al consumo en el bloque monetario de 21 países, que depende en gran medida del combustible importado.
Los mercados financieros esperan ahora que la inflación supere el 3% durante el próximo año y que sólo vuelva lentamente hacia el objetivo del 2% del BCE en los cuatro años siguientes. Los operadores apuestan por dos subidas de tipos de aquí a diciembre, aunque la mayoría de los economistas siguen sin prever cambios.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
Los responsables de los bancos centrales de toda la zona del euro han advertido de que la guerra impulsará la inflación al alza y frenará el crecimiento. Pero la magnitud del impacto depende de la duración del conflicto, una variable sobre la que admiten tener poca visibilidad por ahora.
Esto significa que es probable que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y sus colegas se limiten a enviar señales en lugar de tomar medidas, ofreciendo garantías de que responderán si es necesario sin comprometerse a nada de forma prematura.
"El BCE no espera subir los tipos a corto plazo, pero, al mismo tiempo, en este momento querrá proyectar cautela", dijo Ebrahim Rahbari, responsable de estrategia de tipos de interés de Absolute Strategy.
Se esperan mensajes similares del Banco de Inglaterra, el Riksbank sueco y el Banco Nacional Suizo, que también anunciarán sus decisiones de política monetaria el jueves.
La Reserva Federal de EEUU, reunida a última hora del miércoles, mantuvo los tipos sin cambios e incluso dejó sobre la mesa la posibilidad de una bajada de tipos para finales de este año. Sin embargo, elevó su previsión de inflación y dijo que tenía poca confianza en sus propias proyecciones, dada la excepcional incertidumbre en torno a los costes energéticos y la duración de la guerra.
UN PRECEDENTE DOLOROSO HA DEJADO CICATRICES
Los manuales de economía dicen que los bancos centrales deben mirar más allá de las restricciones temporales de suministro, como el actual cierre del estrecho de Ormuz —un punto subrayado esta semana por el Banco de Pagos Internacionales.
Pero para muchos responsables de política monetaria del BCE, la guerra de Irán reavivará los recuerdos del repunte de la inflación impulsado por la energía que siguió a la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, que el BCE descartó inicialmente como transitorio.
Al igual que otros bancos centrales del mundo desarrollado, se vio entonces obligado a subir drásticamente los costes de financiación en medio de críticas por haber reaccionado demasiado tarde.
"La experiencia de la crisis energética de 2022, y las expectativas de los consumidores aún marcadas por ese episodio, podrían hacer que el BCE se apresurara a subir los tipos si las presiones energéticas se mantuvieran", dijo el economista de HSBC Fabio Balboni.
Isabel Schnabel, una destacada dirigente de línea dura antiinflacionista en el BCE, también ha advertido sobre las "secuelas" que ese episodio dejó en los hogares y las empresas. Sin embargo, señala una diferencia importante: esta vez las políticas monetarias y fiscales no son laxas, lo que debería ayudar a limitar las presiones inflacionistas.
El tipo de interés de referencia del BCE se sitúa en el 2%, lo que coincide aproximadamente con la inflación de febrero, anterior a los primeros ataques contra Irán del 28 de febrero.
(Edición de Catherine Evans; editado en español por Benjamín Mejías Valencia)
