Aumenta la presión sobre Merz tras una polémica reestructuración del Gobierno alemán

29 de julio, 2026 | 03.29

La ​presión sobre el canciller alemán, Friedrich Merz, se está redoblando tras una reorganización del Gobierno que ha desatado la ira en sus propias filas y ha puesto en el punto de mira la ‌competencia de su Gobierno, en un momento ‌en que trata de contener el auge de la extrema derecha de cara a las elecciones regionales de septiembre.

Sus diputados conservadores votarán este miércoles para elegir a Thorsten Frei, el candidato propuesto por Merz, como nuevo jefe de su grupo parlamentario. Aunque normalmente se trata de un trámite, una votación más reñida de lo esperado podría volver a centrar la atención en Merz tras varios días de disputas.

Tras un primer año de mandato lleno de dificultades, el bloque CDU/CSU, al que pertenece Merz, va a la zaga en las encuestas ​respecto a la formación de extrema ⁠derecha Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) y se enfrenta a la posibilidad de que ‌la AfD acceda al poder por primera vez a nivel regional en septiembre.

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Frei desempeñará ⁠un papel clave como persona de enlace para coordinarse con ⁠los socialdemócratas, de centroizquierda, el socio minoritario de la coalición de Gobierno, con el fin de impulsar las reformas que Merz ha prometido para reactivar el crecimiento en la mayor economía de Europa.

La popularidad personal de Merz ⁠está por los suelos, según una encuesta del grupo de radiodifusión RTL/ntv publicada el martes, en ​la que solo el 15% de los encuestados se muestra satisfecho con ‌su actuación y solo el 49% de los simpatizantes ‌de su propio partido está contento con él.

La AfD también ha superado por primera vez a ⁠los conservadores en cuanto a la percepción de su competencia y capacidad para resolver los problemas de Alemania, según la encuesta.

"Los acontecimientos de la última semana han dañado significativamente la posición de Merz dentro de la CDU", declaró a Reuters un miembro de la ejecutiva federal de la CDU.

Por su parte, Merz predijo que la ​tormenta habría pasado ‌en septiembre, cuando el Parlamento reanude sus sesiones y esté previsto que tomen posesión los nuevos ministros que él haya elegido.

"Supongo que para septiembre los ánimos se habrán calmado un poco", dijo Merz.

Su situación contrasta con la de su predecesora conservadora y antigua rival política, Angela Merkel, quien eclipsó a su partido en las encuestas de opinión durante sus 16 años como canciller.

LA ⁠AFD GANA TERRENO

La reorganización del Gobierno se desencadenó por la repentina dimisión del peso pesado del partido, Jens Spahn, a raíz de su decisión de tener un hijo mediante gestación subrogada en el extranjero tras haber apoyado la prohibición de esta práctica en Alemania. Merz eligió a su jefe de gabinete, Frei, para suceder a Spahn, mientras que nombró a la ministra de Sanidad, Nina Warken, jefa de gabinete.

No obstante, también introdujo otros cambios. Patrick Schnieder fue destituido como ministro de Transporte, lo que provocó la ira de los conservadores de su estado natal, Renania-Palatinado.

En una ‌carta filtrada, los diputados conservadores del Parlamento regional se negaron a reunirse con Merz, alegando que tal encuentro "requiere un nivel mínimo de confianza y respeto mutuos".

A corto plazo, el puesto de Merz parece estar a salvo, dada la falta de alternativas viables, y la salida de Spahn ha eliminado a uno de sus posibles rivales.

La AfD lidera las encuestas nacionales con un 27%, por delante de los conservadores, que se sitúan en el 21%, su resultado ‌más bajo desde las elecciones federales del año pasado. En septiembre se celebrarán elecciones en los estados orientales de Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y la AfD —especialmente fuerte en la antigua Alemania Oriental, más pobre— espera que estas le ayuden a ‌allanar el camino hacia el ⁠éxito a nivel federal.

La AfD ha ganado popularidad con una línea dura en materia de inmigración, un tema que ha pasado a primer plano tras el mortífero ataque perpetrado ​el fin de semana contra el Orgullo de Berlín. El sospechoso, abatido a tiros por la policía, fue descrito por las autoridades como un ciudadano alemán de origen libanés que había jurado lealtad al grupo yihadista Estado Islámico.

Con información de Reuters