Pablo Lescano abrió las puertas de su intimidad para repasar un cuarto de siglo de pura historia en la música popular argentina. En una charla profunda, el referente absoluto de la cumbia villera se sinceró como pocas veces sobre sus épocas más oscuras, el tremendo accidente en moto que le cambió la vida y las lecciones que le dejaron sus momentos más complicados con las adicciones.
Con el estilo directo y sin filtro que lo caracteriza, el músico reflexionó sobre el desgaste que le generó la exposición mediática cuando recién arrancaba y lo difícil que fue lidiar con la fama siendo tan joven. En diálogo con Billboard Argentina, recordó sus primeras entrevistas: "Mucho tiempo estuve en guardia, siempre a la defensiva. Cuesta mucho hablar porque tenés que estar todo el tiempo declarando".
El accidente en moto que dio origen a un imperio cumbiero
La historia de Damas Gratis tuvo un punto de quiebre cuando el artista tenía 21 años y tocaba el teclado en Amar Azul. Un grave choque en moto le provocó una fractura expuesta de tibia y peroné que lo dejó postrado en una cama durante ocho meses.
Lescano relató cómo se dio esa situación crítica y la decisión de ir para adelante: "Mi viejo no quería que me comprara una moto y yo fui y me la compré igual. Después me pegué el palo. La banda en la que tocaba me dejó afuera, me cortaron menos diez. Me pagué la operación y empecé a recuperarme. En la convalecencia lo único que tenía era un teclado y me puse a hacer canciones".
Con apenas 3000 pesos guardados —que en la época del uno a uno equivalían a tres mil dólares—, alquiló un estudio para grabar la música que realmente quería hacer, sin rendirle cuentas a ninguna discográfica. De esa manera nació la cumbia villera, un fenómeno que transformó para siempre la movida tropical.
La etapa más oscura y el camino de la recuperación
Pese al éxito demoledor de la banda a comienzos de los años 2000, los excesos y la vorágine de la noche terminaron pasándole una factura muy alta. Durante la entrevista, el líder del grupo reconoció abiertamente que tuvo que hacer un parate obligado para no destruirse.
"En un momento me quería desconectar porque tenía muchos quilombos y no tuve mejor idea que andar consumiendo estupefacientes. Me puse falopero y eso me sacó del juego como por dos años", admitió el músico sobre aquel momento bisagra. Volver a subirse a los escenarios no fue nada sencillo después del parate: "Volver otra vez al escenario fue muy difícil, parecía que se nos había pasado el cuarto de hora. Después de ese impasse dije: 'Ya está, cagamos, se pudrió todo, pasó el tren'".
A pesar de sufrir estafas económicas y atravesar momentos personales complejos, logró reorganizarse para tomar de nuevo el control de su vida y de su carrera.
La disciplina como pilar para el presente
A sus 48 años, con una rutina laboral intensa y décadas de trayectoria en la espalda, Lescano dejó en claro que la disciplina diaria es su herramienta fundamental para mantenerse firme.
El cantante dejó una reflexión contundente sobre cómo ve su camino hoy en día: "Hoy tengo disciplina. Si te volvés un fisura, no podés llevar adelante una vida feliz, organizada. Lo padecí, por eso estuve dos años sin tocar. Hoy me cago de la risa, tengo todo y soy feliz. Transmito buena onda y recibo lo mismo".
