Georgina Barbarossa relató el dramático episodio que vivió esta semana, cuando fue víctima de un intento de estafa telefónica en plena madrugada. La conductora de Telefe, de 71 años, contó cómo un llamado desde un número desconocido casi la hace caer en la trampa del "secuestro virtual", una modalidad cada vez más frecuente.
Todo ocurrió cerca de las tres de la mañana. "Fue horrible. Me llamaron a las 3 de la mañana y yo nunca apago el teléfono. Veo teléfono desconocido, que nunca atiendo, pero digo: puede ser un hospital o una comisaría, y atendí", contó en diálogo con Desayuno Americano (América TV).
"Hola mami, soy Tomi"
Del otro lado, una voz masculina que lloraba intentó hacerse pasar por uno de sus hijos. "Hola mami, habla Tomi, me acaban de asaltar en mi casa", le dijeron. Pero la conductora reaccionó rápido. "Automáticamente me di cuenta de que no era la voz de mi hijo, era un chico lloriqueando. Tuve esa lucidez. Especulan a esa hora porque saben que estamos todos durmiendo", explicó.
Lo que más la inquietó fue el nivel de información que manejaban los delincuentes. "Lo que me preocupa es que tienen mi teléfono y que especulan con tu hijo. Todo el mundo sabe que tengo dos hijos que se llaman Juan y Tomás", advirtió.
La catártica reacción de la conductora
Lejos de asustarse, Barbarossa enfrentó a los estafadores con todo. "Fue una cosa tan fabulosa que es irreproducible todo lo que dije. Le agradezco a Diosito por lo que le dije, lo mandé a la recalcada de su madre, hice catarsis con los insultos y gritos, y me di media vuelta y seguí durmiendo", relató, entre el enojo y el humor. Además, anticipó que hará la denuncia correspondiente y deslizó una hipótesis: "Era un número desconocido, probablemente sea de las cárceles".
Un reclamo que la toca de cerca
El susto derivó en una reflexión más profunda sobre la seguridad y la Justicia, un tema que la atraviesa personalmente: su marido, Miguel "El Vasco" Lecuna, fue asesinado en 2004. "Hay que modificar muchas cosas; la ley procesal penal hay que cambiarla", opinó. Y cuestionó las condenas vigentes: "La perpetua son 35 años nada más, y eso a los violadores no les sirve. Hay gente que tiene que estar de por vida en la cárcel", sentenció, en un descargo que conectó su presente susto con una vieja herida.
