El desarrollo de la formación de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta parece imparable. Mes a mes rompe sus propios récords y aumenta el ingreso de divisas. Vaca Muerta impulsa al sector energético y es un pilar de la actividad económica del país. Para que Vaca Muerta pueda continuar desarrollándose necesita de un anillo fuerte de empresas de servicios y pymes industriales proveedoras que son clave en la cadena de valor energética.
Según un relevamiento del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), que nuclea a 250 pymes industriales de varias provincias del país vinculadas al sector energético, la capacidad ociosa de estas empresas se redujo entre abril y mayo en comparación al último trimestre de 2025 y el primero de este año.
Sin embargo, las pymes energéticas no lograron que el repunte de la actividad entre abril y mayo también impacte en una mejora en la demanda laboral.
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Maquinaria parada
El informe del GAPP, entidad que emplea a alrededor de 40.000 trabajadores, se llama “Estado de la actividad industrial” y muestra el estado de situación y evolución de la actividad de las pymes industriales proveedoras del sector energético. Para esto, divide entre tres los niveles de ociosidad de las empresas consultadas.
En el primer nivel de capacidad ociosa (nula o baja), el reporte del GAPP establece que el 45% de las empresas opera hoy con niveles de capacidad ociosa bajos o nulos (0% a 25%). En el primer trimestre del año había sido de un 52%, pero marca una mejora relevante en comparación con en el último trimestre de 2025, cuando sólo el nivel el 34% de las empresas del GAPP operaban con este nivel.
Además, dentro de esta categoría también aumentó la proporción de empresas pymes energéticas que trabajan sin capacidad ociosa al pasar de un 18% a un 24% en el período abril-mayo. Luego, el reporte analiza el nivel medio de capacidad ociosa (que va de un 25% a un 50%). Según el GAPP, este segmento de pymes aumentó del 38% en el primer trimestre al 47% actual.
Por último está el nivel crítico de ociosidad. Según el GAPP “se observa una mínima mejora respecto al trimestre anterior, ya que el porcentaje de empresas con capacidad ociosa alta o muy alta (más del 50%) disminuyó del 10% al 8% en abril-mayo.
El GAPP detalló que “mientras que un 6% de las empresas tuvo un impacto positivo en su actividad durante el último bimestre, un 7% vio caer la utilización de su capacidad instalada”. “Como síntesis, se observa que el 55% de las empresas están operando por debajo del 75% de su capacidad, es decir, con al menos un 25% de su planta sin utilizar”, añadió.
El empleo no levanta
El relevamiento de las pymes energéticas advirtió que “la postergación de nuevas incorporaciones continúa siendo una problemática relevante para las pymes industriales. El 38% de las empresas informó haber cancelado o postergado ingresos de personal, un aumento respecto del 34% registrado en el trimestre enero-marzo. Esto evidencia que las restricciones para ampliar las dotaciones aún persisten”.
Además, el informe también remarca que “el 79% de las empresas reportó no haber tenido afectaciones en su dotación de personal, frente al 53% registrado durante el primer trimestre 2026, lo que refleja una mejora respecto del período enero-marzo”.
Además, el 17% de las pymes energéticas realizaron despidos de personal entre abril y mayo, el 2% también redujo turnos o jornadas laborales y otro 2% aplicó distintos tipos de suspensiones.
Por último, en materia de recursos humanos, el informe del GAPP destaca que durante abril y mayo el 17% de las empresas pymes energéticas realizó despidos de personal y un 38% informó haber cancelado o postergado nuevos ingresos.
Expectativas y preocupaciones
Los resultados del informe entre abril y mayo muestran “una reducción en las afectaciones de personal y un aumento en el porcentaje de empresas que se presentan optimistas frente a los proyectos previstos para los próximos meses” en el sector energético.
“Pese a estas señales positivas, persisten importantes desafíos para la cadena de proveedores, como los niveles de ociosidad medios y altos, la problemática para actualizar contratos y tarifas, la competitividad frente a la importación de bienes y la dificultad para acceder a vinculaciones comerciales con operadoras”, temas que se ubican como las principales preocupaciones para el sector.
En este contexto, “el desafío será que las oportunidades asociadas a los grandes proyectos energéticos (principalmente los vinculados a la exportación de gas y petróleo de Vaca Muerta), los cuales generan altas expectativas entre el entramado productivo local, se traduzcan en una mayor participación de las pymes industriales argentinas, impulsando la actividad y el empleo en la cadena de valor nacional para oil & gas y minería”.
