La pesca registró una caída de 23,1% en abril y el aumento del gasoil profundiza la crisis en el sector

El desplome de la actividad coincidió con una fuerte suba de los costos operativos impulsada por el encarecimiento internacional del combustible tras la escalada bélica en Medio Oriente.

08 de junio, 2026 | 17.29

La producción pesquera cayó 23,1 por ciento interanual en abril y mostró un retroceso de 16,8 por ciento respecto de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Los datos se conocieron en un contexto marcado por el aumento del precio del gasoil, uno de los principales insumos de la actividad, cuyo valor acumuló subas superiores al 40 por ciento en los primeros meses de 2026, de acuerdo con los cálculos de las cámaras empresarias del sector.

La combinación entre menores niveles de actividad y mayores costos operativos volvió a colocar a la pesca entre los sectores productivos más expuestos a las consecuencias económicas derivadas de la escalada militar entre Israel e Irán, que impulsó nuevas tensiones sobre los mercados energéticos internacionales y repercutió en los precios de los combustibles.

Según el informe del INDEC, “en abril de 2026, el índice de producción industrial pesquero (IPI pesquero) muestra una caída de 23,1 por ciento respecto a igual mes de 2025”. El organismo precisó además que “el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación negativa de 16,8 por ciento respecto al mes anterior y el índice de la serie tendencia-ciclo registra una caída de 1 por ciento respecto al mes anterior”.

Aunque el acumulado de enero a abril todavía exhibe un incremento de 18 por ciento frente al mismo período de 2025, el comportamiento de abril encendió señales de alerta en una actividad que genera exportaciones por más de 2.000 millones de dólares anuales y sostiene más de 43.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

El combustible en el centro de la ecuación

Las cámaras de la industria pesquera elevaron en los últimos días un pedido de intervención a la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesqueros de la Nación para reclamar medidas frente al aumento del costo del gasoil. El combustible representa entre el 20 y el 45 por ciento de los gastos operativos de una embarcación, dependiendo del tipo de flota y de la especie capturada. En ese escenario, la aceleración de los aumentos modificó la estructura de costos de las empresas y comenzó a impactar sobre la actividad diaria.

Las empresas han absorbido aumentos durante años, pero ese esfuerzo llegó a su límite”, sostuvo el presidente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, Diego García Luchetti, quien definió el momento actual como una “zona de seria inviabilidad económica”. Desde el sector señalan que el incremento del combustible se suma a otros factores que ya presionaban sobre la rentabilidad, entre ellos la carga tributaria, los insumos dolarizados y la evolución de los costos logísticos.

El Impuesto a los Combustibles Líquidos representa el 15,8 por ciento del precio final del gasoil, mientras que el tributo al dióxido de carbono agrega otro 0,9 por ciento. Sobre esa estructura impactó el aumento internacional del petróleo derivado de la inestabilidad en Medio Oriente.

Menos desembarques y más barcos amarrados

Los números del INDEC reflejan que la mayor contracción se produjo en la pesca marítima. “La actividad ‘Pesca marítima’ registró una caída de 35,5% respecto a igual mes del año anterior”, indicó el organismo. Esa rama tuvo una incidencia negativa de 29,7 puntos porcentuales sobre la variación general del índice.

La caída se explica principalmente por el comportamiento de los buques congeladores. Según el informe, “los desembarques realizados por los ‘Buques congeladores’ mostraron una caída de 42,1 por ciento respecto a igual mes del año anterior”. En contraste, los desembarques de los buques fresqueros registraron una variación positiva de 3,1 por ciento.

La suba del combustible comenzó a traducirse en una reducción de mareas, una menor frecuencia de viajes y un incremento de embarcaciones que permanecen amarradas en puerto ante la imposibilidad de garantizar resultados económicos favorables. La situación adquiere una dimensión particular en Mar del Plata, principal puerto pesquero del país, donde la actividad impacta sobre una extensa cadena de valor integrada por trabajadores embarcados, plantas procesadoras, transportistas, estibadores y servicios portuarios.

Una actividad atravesada por factores externos

El combustible no es el único elemento que condiciona la actividad pesquera. La guerra en Medio Oriente también provocó aumentos en los costos de transporte marítimo internacional, encareciendo los fletes de contenedores utilizados para exportar productos pesqueros. A eso se suma una desaceleración de la demanda en algunos mercados europeos, vinculada a la caída del consumo en los sectores gastronómico y turístico.

El resultado es una presión simultánea sobre los ingresos y los costos de una actividad que depende en gran medida de los mercados externos. “Estábamos al borde del precipicio y con esto del gasoil dimos un paso al frente”, resumió un dirigente empresarial para describir la situación que atraviesa el sector.

Los datos del INDEC muestran que la acuicultura logró compensar parcialmente el deterioro de la pesca marítima. Esa actividad registró un crecimiento interanual de 39,5 por ciento en abril y aportó una incidencia positiva de 6,5 puntos porcentuales al índice general. Sin embargo, el peso relativo de la pesca marítima dentro del complejo pesquero hizo que la caída de los desembarques terminara definiendo el resultado final.