El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el dólar sería unos 300 pesos más barato si no fuera porque el Banco Central compra millones de dólares todos los días. Además, reconoció que a algunos "les va a llevar más tiempo" ser alcanzados por el crecimiento económico.
Caputo salió a hablar de local, entrevistado por el streaming ultraoficialista Carajo, y reconoció que la economía argentina esta viviendo un "shock externo", en referencia al impacto de la guerra en Medio Oriente. Según afirmó, eso en "cualquier otro momento hubiera hecho al dólar duplicarse".
Pero, destacó, hoy el dólar sería relativamente bajo, y agregó que el tipo de cambio sería todavía más bajo si no fuera por la compra de divisas por parte del BCRA. "Si el Banco Central no comprara a razón de 100 millones de dólares por día, probablemente el dólar valdría hoy 1.200 o 1.100 pesos", aseguró.
Caputo reconoció que el crecimiento económico tarda en impactar en toda la sociedad
En la defensa al programa económico del Gobierno, el Ministro económico señaló que hay récord de exportaciones, de actividad económica y de consumo. Sin embargo, luego de que el EMAE del Indec de enero mostrara un crecimiento económico del 0,4% intermensual, Caputo fue consultado sobre cómo esa cifra puede verse en el bolsillo del "laburante de a pie".
En ese marco, el ministro de Economía reconoció que "la economía no es igual para todos. Alguna gente ya lo percibe hoy (al crecimiento) y a otra gente le va a llevar más tiempo, porque la realidad económica es así, y porque estamos cambiando de modelo". De este modo, evitó remarcar que la industria y el comercio, principales generadores de empleo junto a la construcción, no están creciendo más lento sino que están cayendo mes a mes desde el año pasado.
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Al respecto, Caputo relacionó al kirchnerismo con el círculo de los empresarios: “Su modelo obligaba a la gente a pagar las cosas diez veces más caras para que ellos se hicieran ricos. Era un modelo contra la gente que servía para favorecer a unos pocos empresarios”.
El ministro puso el caso concreto de Fate, la histórica empresa de neumáticos, y su dueño Javier Madanes Quintanilla. “Los trabajadores no eran millonarios. Su jefe sí lo era y prefirió no adaptarse al nuevo modelo”, lo criticó. Al contrario, elogió a Lumilagro, dedicada a la fabricación de termos, ya que se adaptó a la apertura comercial y tuvo “ventas récord, exportaciones”, así como un termo “más barato y de mejor calidad”.
