El índice de producción industrial manufacturero (IPI) del INDEC registró una suba interanual, la primera en nueve meses, de 5 por ciento respecto del mismo mes de 2025, pero el acumulado del primer trimestre cerró con una caída de 2,3 por ciento frente al mismo período del año pasado. El dato confirma que, pese a algunos rebotes estadísticos y mejoras sectoriales puntuales, la industria continúa sin recuperar el terreno perdido desde la asunción de Javier Milei.
El desempeño heterogéneo refleja además un patrón que comenzó a consolidarse en los últimos meses: los sectores que muestran mejores números son, en general, aquellos más concentrados y con menor capacidad de generación de empleo, mientras que las ramas más intensivas en mano de obra siguen atravesando caídas pronunciadas. Textiles, indumentaria, calzado y maquinaria continúan entre los rubros más afectados por la apertura importadora, el derrumbe del consumo interno y la paralización de parte de la inversión productiva.
Según el informe oficial, diez de las dieciséis divisiones industriales registraron subas interanuales en marzo. Entre ellas se destacaron “Alimentos y bebidas”, con un incremento de 7,9 por ciento; “Sustancias y productos químicos”, con 15,9 por ciento; y “Madera, papel, edición e impresión”, con 12,8 por ciento. También crecieron refinación de petróleo, automotrices y productos metálicos. Sin embargo, las principales bajas volvieron a concentrarse en sectores manufactureros asociados al empleo industrial y al mercado interno. “Productos textiles” cayó 23,3 por ciento; “Prendas de vestir, cuero y calzado”, 8,9 por ciento; “Maquinaria y equipo”, 11,3 por ciento; e “Industrias metálicas básicas”, 10,1 por ciento.
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La contracción en ramas fabriles vinculadas al entramado pyme aparece como uno de los datos más persistentes del ciclo económico iniciado tras la devaluación y el ajuste fiscal implementados por el Gobierno nacional. Aun con cierta desaceleración en el desplome de la actividad en algunos sectores, la producción industrial no logró revertir la tendencia acumulada.
En varios casos, el crecimiento interanual de marzo se explica además por bases de comparación muy deprimidas. El propio INDEC señala que la producción química mostró una fuerte mejora porque en marzo de 2025 “las inundaciones que sufrió la localidad de Bahía Blanca afectaron severamente la actividad del polo petroquímico”. Esa comparación estadística elevó artificialmente los porcentajes de recuperación. La molienda de oleaginosas creció 5,4 por ciento impulsada por el girasol, mientras que la elaboración de vinos aumentó 9,1 por ciento gracias a mayores envíos externos. También mejoró la producción de alimentos procesados y productos de pesca, favorecidos por ventas al exterior y cierto repunte del consumo.
Por el contrario, los sectores asociados al consumo durable doméstico continúan en retroceso. La fabricación de aparatos de uso doméstico cayó 16,2 por ciento, con menores niveles de producción de heladeras y lavarropas. La maquinaria agropecuaria retrocedió 14,7 por ciento, afectada por menores ventas de tractores y cosechadoras. La industria siderúrgica volvió a aparecer entre las más golpeadas. El informe del INDEC cita datos de la Cámara Argentina del Acero, que advirtió que “a la demanda interna debilitada, se suma la presión de las importaciones, particularmente de China”. La producción de laminados en caliente y en frío mostró caídas de 18,3 y 8,9 por ciento respectivamente.
La dinámica del sector automotor también mostró señales de desequilibrio. Aunque la producción de vehículos creció 1,7 por ciento y las exportaciones a Brasil aumentaron 10,4 por ciento, las ventas a concesionarios de unidades nacionales se desplomaron 37,9 por ciento. El dato refleja la creciente dependencia del mercado externo y la pérdida de peso de la producción local en el mercado interno. El informe oficial indicó además que los vehículos nacionales representaron apenas el 29,9 por ciento de las ventas a concesionarios durante el primer trimestre del año. La apertura comercial y el avance de unidades importadas continúan presionando sobre la estructura industrial local.
Construcción con recuperación parcial
El sector de la construcción mostró en marzo una suba interanual de 12,7 por ciento, mientras que el acumulado del primer trimestre registró un aumento de 3,9 por ciento frente al mismo período de 2025. Al igual que en la industria, el repunte aparece condicionado por la baja base de comparación del año anterior, cuando la obra pública y la actividad privada habían sufrido una fuerte contracción.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) exhibió mejoras en varios insumos: los artículos sanitarios crecieron 24 por ciento; las pinturas para construcción, 18 por ciento; el hierro redondo y aceros para la construcción, 16,2 por ciento; y los ladrillos huecos, 14,6 por ciento. También aumentaron el hormigón elaborado, el cemento portland y el asfalto. Sin embargo, cuando se observa el acumulado trimestral, varios insumos todavía muestran caídas importantes. Los ladrillos huecos retrocedieron 4,6 por ciento; los pisos y revestimientos cerámicos, 9,2 por ciento; y el yeso, 10,9 por ciento.
El comportamiento del sector sigue marcado por una fuerte fragmentación. Mientras algunas obras privadas y segmentos vinculados a desarrollos inmobiliarios de alta gama muestran cierta reactivación, la paralización de la obra pública nacional continúa afectando a buena parte del entramado de pequeñas constructoras y proveedores regionales. La construcción había sido uno de los sectores más golpeados durante el primer año de gestión libertaria por la suspensión de proyectos estatales y el ajuste sobre la inversión pública. La mejora reciente todavía no alcanza para recomponer plenamente los niveles previos al cambio de gobierno.
Los últimos datos industriales y de construcción muestran una economía que encuentra algunos motores puntuales ligados a exportaciones, sectores concentrados y actividades de baja generación de empleo, pero que continúa exhibiendo dificultades para recuperar la producción orientada al mercado interno y el entramado manufacturero intensivo en trabajo.
