La Fed se fractura entre la presión de Trump y el freno inflacionario

La negativa del titular de la Fed, Kevin Warsh, a subir los tipos de interés desató un desplome en los títulos a 30 años, cuyo rendimiento rozó el máximo en dos décadas. Tres altos funcionarios exigieron públicamente un ajuste inmediato y amenazan con forzar un alza en septiembre.

31 de julio, 2026 | 16.50

Las recientes declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, abrieron una profunda grieta en el corazón de la autoridad monetaria y provocaron un severo cimbronazo en los mercados financieros globales. La insistencia de Warsh en que logrará doblegar la inflación sin subir las tasas de interés desencadenó una masiva liquidación de bonos del Tesoro a largo plazo, arrastrando los rendimientos del papel a 30 años por encima del 5,2%, su nivel más elevado en 19 años. La violenta reacción del mercado refleja la convicción de Wall Street de que el banco central está perdiendo la iniciativa en el control de los precios.

El escenario coloca a Warsh en un estrecho margen de maniobra político y operativo. Por un lado, busca alinearse con el deseo manifestado por el presidente Donald Trump de mantener un marco monetario laxo para estimular la actividad. Por el otro, enfrenta una resistencia creciente en el seno del propio comité de la Fed, donde un sector cada vez más voluminoso exige encarecer el costo del dinero para evitar una espiral inflacionaria descontrolada. "En el mercado se interpreta como si los inversores hubieran votado una moción de censura sobre la capacidad de la Fed para reducir la inflación", advirtió Nathan Sheets, economista jefe global de Citigroup.

Para complicar el panorama, Warsh sugirió la posibilidad de revisar el objetivo histórico de la Fed de mantener la inflación en una meta del 2% anual sobre el Índice de Gastos de Consumo Personal. Tras confirmar que, por el momento, la institución se apega a esa cifra, el funcionario deslizó que el grupo de 15 expertos externos que seleccionó en mayo para revisar el marco estratégico podría aportar nuevas directivas a partir de enero de 2027. Además, anticipó que compartirá los primeros avances de esas recomendaciones durante el simposio anual de banqueros centrales de Jackson Hole a fines de agosto.

Esta inclinación a flexibilizar los parámetros tradicionales de evaluación reforzó las dudas entre los inversores, impulsando al alza el retorno de los títulos a largo plazo como cobertura frente al riesgo inflacionario, mientras que los rendimientos de la deuda a corto plazo retrocedieron al recortar las apuestas de un ajuste inminente. La disparada del bono a 30 años por encima del 5,2% representa una señal de alarma para los mercados, en medio del debate sobre la meta de inflación del 2%.

La rebelión de los halcones y la amenaza de un ajuste en septiembre

La fractura interna de la Fed quedó expuesta tras la publicación de comunicados individuales firmados por los tres funcionarios que votaron en contra de mantener las tasas en el rango del 3,50%-3,75%. Lorie Logan (Fed de Dallas), Neel Kashkari (Fed de Mineápolis) y Beth Hammack (Fed de Cleveland) justificaron su disidencia al considerar indispensable un incremento de un cuarto de punto porcentual para contener el sólido mercado laboral y la presión sobre los precios, remarcando que el organismo no puede esperar perturbaciones imprevistas para corregir el rumbo.

A esta dura postura se suman los gobernadores Christopher Waller y Lisa Cook, quienes si bien acompañaron el voto de Warsh el miércoles, advirtieron que impulsarán una subida de tipos de interés en la reunión de septiembre si la inflación no muestra señales claras de moderación durante las semanas del verano. Analysts de SGH Macro Advisors remarcaron que el consejo de gobernadores ya le trasladó la advertencia al titular de la Fed, fijando un ultimátum que obligará a Warsh a tomar una decisión definitiva antes del próximo encuentro de política monetaria.

 

Con información de Reuters