El ministro de Economía, Luis Caputo, se desentendió del problema de la morosidad familiar récord al afirmar que su resolución corre por cuenta de los bancos comerciales, al tiempo que lo atribuyó a las turbulencias financieras del año pasado y no al atraso salarial. "Respecto a la mora (familiar), hemos hablado con los bancos para entender cómo iban a encarar este tema y la respuesta es bastante optimista; 'por lo menos están apuntando a refinanciar estas deudas a más largo plazo y a tasas más bajas'", respondió Caputo ante una pregunta de El Destape sobre si piensa tomar alguna política concreta para solucionar el problema de la morosidad familiar récord.
En la conferencia de prensa que brindó en el Palacio de Hacienda acerca de las fuentes de financiamiento para los pagos de la deuda en 2026-2027, el ministro aseguró que hubo tres bancos que le dijeron que "estaban refinanciando a esta gente con problemas a tasas del 25% y a plazos más largos", aunque no aclaró si eran entidades financieras públicas o privadas.
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Así, Caputo se desligó de la posibilidad de aplicar cualquier tipo de medida microeconómica para las familias que debieron sacar créditos, en muchos casos para afrontar gastos corrientes, y no pudieron pagar la totalidad de esos préstamos.
De este modo, no habrá ni un programa oficial de reestructuración de deudas personales, ni una política de créditos subsidiados, ni un tope a las tasas, ni un límite al refinanciamiento de las tarjetas, ni mucho menos algún refuerzo sobre los ingresos. Siguiendo el manual libertario, todo quedará librado a la decisión de las entidades bancarias, en su mayoría privadas.
El problema es cada vez más preocupante. Según los últimos registros del CENDEU del Banco Central procesados por la consultora 1816, la morosidad en los créditos familiares en bancos tradicionales alcanzó un nivel récord del 12,7% en mayo pasado. Para peor, la morosidad es bastante mayor, superior al 30%, en billeteras virtuales. Una órbita que quedó afuera incluso de la expectativa de Caputo para con la banca clásica.
Hasta ahora, el Banco Nación, el Banco Provincia y el Banco Ciudad lanzaron planes para refinanciar deudas en estado impago, aunque son solo para clientes de los propios bancos, por lo que la solución sigue dependiendo de la voluntad de cada entidad.
Para Caputo, es un problema de tasas y no de salarios
Además, el ministro de Economía atribuyó la morosidad familiar récord a la fuerte suba de tasas del 2025. "Es un problema lógico, porque el año pasado hubo una fuerte suba de tasas y porque los bancos empezaron a actuar de bancos nuevamente, cuando antes captaban depósitos y se los prestaban al Tesoro o al Banco Central", afirmó, y señaló que "como parte de eso, la mora subió". De esa manera, pareció endilgar el problema a la suba de la inflación que comenzó hace unos 12 meses en el contexto de las turbulencias financieras de la etapa preelectoral.
Se trataría otra vez, según el ministro, de la consecuencia de riesgos externos al programa económico en sí mismo. De sus palabras se desprende que el problema de la morosidad récord debería ceder simplemente gracias a la baja de la inflación del último bimestre, aunque por ahora esta no se tradujo en una baja de la tasa de los créditos familiares.
Al contrario, Caputo evitó relacionar el problema de la irregularidad en préstamos familiares con un factor más estructural: el atraso de los salarios, que precisamente alcanzó su máximo en el primer trimestre de 2026 con una caída del salario real privado registrado que duró nueve meses consecutivos, entre septiembre de 2025 y marzo pasado. La tendencia recién se interrumpió en abril.
El hecho de que la morosidad no es solo una cuestión de tasas, sino también de ingresos, se ve reforzado por el hecho de que buena parte de esos créditos son utilizados no para compra de bienes durables, sino para gastos corrientes, mientras que el consumo masivo lleva cinco meses seguidos de caída, según la consultora Scentia.
En este sentido, Agustín Salvia, titular del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, explicó a El Destape que la dinámica del fenómeno surge de que, en la segunda mitad de 2024, mucha gente tomó créditos frente a la etapa de aumento de los salarios reales. Pero, luego, el atraso del salario real de la segunda mitad de 2025 hizo que aumente la proporción de créditos impagos.
Del mismo modo, Salvia agregó que la morosidad también se relaciona, precisamente, a que como muchos de estos créditos se terminan sacando para gastos corrientes los trabajadores eligen dejar de pagarlos para priorizar otros consumos más esenciales.
