Cuando Argelia y Austria se enfrenten el sábado en Kansas City en su último partido de la fase de grupos, el encuentro no solo será clave para las esperanzas de ambos países de pasar de ronda en el Mundial, sino que también reavivará los recuerdos de uno de los momentos más oscuros de la historia del torneo.
La única vez anterior en que ambos equipos compartieron grupo, se acusó a Austria de confabularse con Alemania Occidental para garantizar que ambos equipos pasaran de ronda y que Argelia quedara eliminada.
El partido pasó a conocerse posteriormente como la "Desgracia de Gijón", en referencia a la ciudad española donde el Mundial de 1982 supuso un debut lleno de acontecimientos para los norteafricanos, que dieron la sorpresa al derrotar a Alemania Occidental en su primer partido con una victoria inesperada por 2-1.
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En 1982, por primera vez, el torneo contó con 24 selecciones, divididas en seis grupos de cuatro, de los cuales los dos primeros pasaban a una segunda ronda de partidos de grupo.
Argelia perdió su segundo partido de la fase de grupos ante Austria y venció a Chile por 3-2, lo que le dejó con cuatro puntos en tres partidos, en una época en la que se otorgaban dos puntos por cada victoria. El grupo concluyó 24 horas más tarde en Gijón, donde Austria se enfrentaba a su vecina Alemania Occidental; una victoria por 1-0 de los alemanes clasificaba a ambos equipos.
Alemania Occidental se adelantó a los 10 minutos gracias a un gol de Horst Hrubesch; a partir de ahí, ambos equipos se limitaron a intercambiar pases sin intención de ampliar el marcador, amañando así un resultado que dejó afuera a Argelia por diferencia de goles.
"Aunque en cierto modo ya nos lo esperábamos, todos estábamos enfadados, indignados y atónitos", dijo Rabah Madjer, exfutbolista africano del año de Argelia. "Que dos grandes potencias futbolísticas pudieran ponerse de acuerdo para eliminar a un país pequeño como Argelia, que disputaba su primer Mundial y acababa de irrumpir en la escena internacional, fue impactante".
La revista deportiva alemana Kicker describió lo ocurrido así: "al cabo de unos 20 minutos, la intensidad en el ataque se desvaneció". El diario francés L’Équipe dijo que se deberían haber mostrado 22 tarjetas rojas a los jugadores de ambos equipos.
Los espectadores españoles agitaron bufandas blancas en una señal tradicional de desaprobación, mientras que en la televisión austriaca, el comentarista Robert Seeger dijo a sus espectadores: "¡Apaguen la tele!". Alemania Occidental perdió la final del torneo a manos de Italia.
El defensor alemán Paul Breitner, campeón del mundo en 1974, no vio nada de malo en ello. "El público es estúpido si no entiende que lo único que importaba aquí era la clasificación", dijo, y la FIFA dictaminó que los equipos estaban en su derecho de jugar de forma tan pasiva como lo hicieron, en respuesta a una protesta argelina.
Una consecuencia directa de la "Desgracia de Gijón» fue que la FIFA modificó el reglamento para garantizar que los últimos partidos de la fase de grupos del Mundial se disputaran simultáneamente, con el fin de evitar que los equipos supieran de antemano qué necesitaban para pasar de ronda y se pudiera manipular el resultado de los partidos.
(Escrito por Mark Gleeson en Atlanta; edición en Español de Manuel Farías)
