La recuperación de los jugadores preocupa a Noruega antes del partido contra Brasil

02 de julio, 2026 | 09.50

Ahora ​que Noruega se prepara para enfrentarse a Brasil este domingo en los octavos de final del Mundial —un rival ante el que nunca ha perdido—, la gestión ‌del cansancio de los jugadores se ‌ha convertido en un tema central.

El delantero estrella Erling Haaland marcó el gol de la victoria de Noruega en el minuto 86 en el triunfo por 2-1 contra Costa de Marfil el martes, pero dijo después que estaba "muerto de cansancio" y que no habría podido afrontar la prórroga.

Tanto Haaland como el capitán Martin Ødegaard, que, al igual que muchos jugadores, vienen de una temporada en sus ligas larga e intensa, habían sido ​suplentes en el último partido ⁠de la fase de grupos de Noruega contra Francia, que terminó con una ‌derrota por 4-1.

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Sin embargo, el seleccionador Ståle Solbakken afirmó que Haaland ⁠estaba "al límite de sus fuerzas" a principios de la ⁠segunda parte, lo que ha suscitado preocupación entre los seguidores noruegos de cara al enfrentamiento contra Brasil.

"¿Se puede revertir el estrés crónico que se ha acumulado a lo largo ⁠del torneo, o de la última temporada o las dos últimas? No", afirmó ​Dom Rae, licenciado en medicina deportiva y del ejercicio que ‌trabaja con el Al Nasr en la ‌Pro League de Emiratos Árabes Unidos.

"Estos chicos, sobre todo los jugadores clave, han ⁠disputado muchos partidos", señaló Rae. "Sufren fatiga crónica. Eso no se va a solucionar en cinco días. Pero sin duda se pueden recuperar en gran medida para el inicio del partido".

Brasil y Noruega se han enfrentado, al menos, a retos similares debido a su calendario ​de desplazamientos ‌y al clima de las ciudades sede. Brasil tiene un descanso de seis días antes de su próximo partido, y Noruega, de cinco.

"Lo que solemos observar en el rendimiento deportivo es que el pico de fatiga se alcanza alrededor de las 48 horas", explicó Rae. "En algunos casos, puede prolongarse hasta ⁠las 72 horas. Pero a las 96 horas, es decir, al quinto día, todo el mundo ha vuelto prácticamente a la normalidad".

"De hecho, prefiero el margen de tiempo de Noruega al de Brasil", afirmó.

"Cuando solo dispones de tres o cuatro días, es sencillo: descansar, recuperarse, prepararse, jugar. Pero cuando tienes cinco o seis días, la cosa se complica. No puedes entrenar demasiado duro porque estás muy cerca del partido, pero es demasiado tiempo para no hacer nada".

Tras su ‌partido de la fase de grupos contra Irak, Noruega dejó que su plantilla hiciera turismo y recorriera Nueva York durante sus días libres.

Rae señaló que eso tiene sus ventajas.

"Pasear por Nueva York cansa, pero el cerebro controla el estrés, las hormonas y el sueño. Si estás bien psicológicamente, ese subidón emocional es tan importante como el descanso físico puro. Fue ‌una decisión calculada y necesaria por parte del entrenador".

No tiene paciencia con quienes se quejan de las pausas para hidratarse que se realizan en cada mitad, incluso cuando la temperatura apenas lo ‌requiere.

"Los jugadores pierden líquidos, ⁠electrolitos y azúcares, y el consumo de glucógeno aumenta porque las temperaturas son más altas y los partidos son cada vez más duros", ​explicó Rae.

"Los equipos que analizan las pausas para hidratarse y dicen: 'No van a desaparecer, así que tenemos que aprovecharlas para mejorar nuestro rendimiento', se colocan en una posición más ventajosa".

(Reportaje de Tommy Lund en Gdansk; edición de Kevin Liffey; edición en español de Paula Villalba)