El seleccionador de Marruecos, Mohamed Ouahbi, ya es campeón del mundo, aunque su éxito llegó en categorías juveniles, y ahora pisa terreno nuevo en la absoluta mientras su equipo se prepara para enfrentarse a Francia en los cuartos de final del jueves.
Ha sido un ascenso notable para el técnico de 49 años, nacido en Bélgica de padres marroquíes, y otro ejemplo del amplio caudal de talento al que el país norteafricano puede recurrir en su diáspora.
Ouahbi era el entrenador de la selección marroquí que ganó en octubre pasado el Mundial Sub-20 en Chile, donde, irónicamente, eliminó a Francia en semifinales.
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Ese éxito lo convirtió en un posible candidato para reemplazar a Walid Regragui cuando el seleccionador de Marruecos dimitió tras la Copa Africana de Naciones en enero, aunque se esperaba que Ouahbi, de 49 años, estuviera más abajo en la lista de aspirantes.
En su contra jugaba la falta de experiencia como primer entrenador en la categoría absoluta, pero obtuvo el cargo y desde entonces ha desmentido a quienes dudaban de que pudiera dar el salto desde las categorías juveniles.
Ouahbi procede de Schaerbeek, el suburbio industrial al noreste de Bruselas, y a los 21 años comenzó como entrenador del equipo Sub-9 del Anderlecht. Fue ascendiendo en la estructura hasta convertirse finalmente en asistente del exinternacional albanés Besnik Hasi en 2016.
Pero aquella etapa resultó breve y, cuando Hasi fue despedido, Ouahbi regresó a las categorías juveniles, donde trabajó con talentos del Anderlecht como los actuales jugadores belgas Jeremy Doku y Youri Tielemans, además de Bilal El Khannouss, que integra el centro del campo de Marruecos.
"Tengo que decir que no solo era un buen entrenador de juveniles, sino también un hombre de fuertes valores y principios", dijo a medios belgas Jean Kindermans, quien estuvo durante años al frente del desarrollo juvenil del Anderlecht.
Ouahbi dejó el club en 2021 tras 17 años. "El Anderlecht ha tenido muchos grandes jugadores formados con Mo, que luego disfrutaron de carreras brillantes en el extranjero", escribió el club en un homenaje.
Se incorporó al Al Fateh de Arabia Saudita, donde trabajó como asistente del excompañero del Anderlecht Yannick Ferrera antes de unirse, hace cuatro años, a la federación marroquí y hacerse cargo de sus categorías juveniles.
"Es un motivador increíblemente bueno", añadió Kindermans.
"Creo que esa es una de sus fortalezas hoy: tratar con todas esas superestrellas, algo que él nunca fue como jugador. Para ganarse su respeto, tiene que haber algo como la motivación, y eso es algo de lo que él es capaz".
El duelo de cuartos de final del jueves será el undécimo partido de Ouahbi al frente del equipo desde su nombramiento en marzo. Marruecos ha ganado seis y empatado cuatro de los 10 anteriores, en una racha invicta que le ha valido elogios por cambios tácticos que han mejorado al equipo.
"Se mantiene fiel a su propio estilo de juego y no se deja condicionar por el rival. Cuando Marruecos juega ahora, tenemos nuestra propia identidad", afirma el exinternacional marroquí Youssouf Hadji, uno de los asistentes del equipo.
Con información de Reuters
